Villeneuve-lez-Avignon, desde Aviñón

La historia de esta ciudad, situada justo en la orilla opuesta a Aviñón, está ligada precisamente a la expansión francesa en la misma, para controlar al Papado de Aviñón, así como también al Sacro Imperio Romano Germánico. La frontera entre éste y el Reino de Francia era precisamente el río Garona, que también constituye la frontera natural entre Aviñón y Villenueve-lez-Avignon. En la foto pueden observarse la Torre de Felipe el Hermoso (el mismo rey que condenó a la hoguera al último Gran Maestre de la Orden del Temple, Jacques de Molay), la Cartuja de la ciudad, deshabitada desde 1791, y la Abadía-Fortaleza de San Andrés, también construida y reforzada por el mismo rey.

La Cartuja de Villeneuve-lès-Avignon: portada

Cuando Aviñón era sede papal (entre 1309 y 1377), el lugar donde ahora se encuentra la ciudad de Villeneuve quedó ocupada por los palacios y residencias de los grandes dignatarios de la corte, estas grandes edificaciones se extendían bajo los muros del castillo conocido como fuerte de Saint-André que a su vez se había levantado en el lugar de una abadía benedictina (la abadía de Saint-André) existente desde el año 999.  

El cardenal Aubert (1295? -1362), personaje influyente de la corte de Felipe VI de Francia, era propietario de uno de esos palacios, fue elegido papa en 1352, con el nombre de Inocencio VI. Fue entonces cuando adquirió varias propiedades cercanas a su antiguo palacio y se edificó una iglesia.  

El 2 de junio de 1356 fundó en este lugar una cartuja que puso bajo la advocación de san Juan Bautista, y que fue cambiada en 1362, pasando a conocerse como Cartuja de Notre-Dame de Val-de-Bénédiction. Las primeras construcciones se hicieron alrededor de los jardines del palacio de Inocencio VI (el actual claustro de San Juan), con la capilla de San Juan Bautista a levante.  

Desde aquí se fueron añadiendo otros claustros y construcciones hasta que la comunidad desapareció en 1790, como consecuencia de la Revolución.

La Torre de Felipe el Hermoso y el Palacio de los Papas de Aviñón

 

En la foto se puede apreciar el Palacio de los Papas de Aviñón, que sobresale del resto de la ciudad, y la Torre de Felipe el Hermoso, de Villeneuve-lès-Avignon. Entre ambos edificios, discurre el río Ródano, como puede apreciarse en la imagen, convertido en frontera natural entre el reino de Francia y el Papado de Aviñón, permaneciendo la ciudad de Aviñón como propiedad papal hasta la Revolución Francesa (1791).
 
La foto está tomada desde la Tumba del Eremita, donde quiso enterrarse el último cartujo que tuvo la ciudad de Villeneuve-lès-Avignon, el Padre Crouzet. Expulsado de la Cartuja por los revolucionarios franceses de 1791, se retiró a un enclave apartado, hoy parque abierto al público, donde confesaba y cantaba misa en secreto hasta que el final de la Revolución le permitió hacerlo en público. Quiso ser enterrado en esa colina, incluso construyó un templo minúsculo durante ese tiempo, pero las autoridades municipales no respetaron su voluntad y, tras caer enfermo, muere en 1829, siendo enterrado en el cementerio municipal del pueblo.
 
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Villeneuve-lès-Avignon, panorámica con el Fuerte de San Andrés al fondo

En el siglo X, una abadía benedictina dedicada a San Andrés fue fundada en el Monte Andaon, alrededor de un municipio. En 1292, un tratado de corregencia entre el rey de Francia Felipe el Bello y el abad de San Andrés anticipó la construcción de un castillo, el fuerte San Andrés, y de una torre ubicada frente a Aviñón, la torre Felipe el Bello, para proteger la abadía y la frontera del reino de Francia. 
En dicha población, además, también hay otros monumentos de interés, entre otros, la Cartuja y el Museo Pierre du Luxembourg. De todos ellos, se irá hablando en el blog.
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Torre de Felipe el Hermoso de Francia (Villeneueve-lez-Avignon)

La Torre de Felipe el Hermoso es una torre medieval situada en la localidad francesa de Villeneuve-lès-Avignon que marcaba la frontera entre el lado francés del Puente de Saint-Bénézet al otro lado del Garona y el Papado de Aviñón. Fue edificado por el rey francés Felipe el Hermoso, IV de Francia, el mismo rey responsable de la condena a muerte del último Gran Maestre del Temple, Jacques de Molay. 
Los dos primeros pisos fueron completados en 1304, a la vez que se construía una fortaleza alrededor, hoy destruida. El tercer piso fue añadido con posterioridad, ya a mitad de siglo.