Castillo de Catalañazor, Soria

El Castillo de Catalañazor en Soria, se remonta al siglo XIV o XV,  en la torre del homenaje se distingan algunas piedras aparejadas al modo árabe que hablan de un origen anterior.  El castillo-palacio fue solar de los Padilla y en él nacieron varios de sus destacados miembros.
La torre del homenaje fue objeto de una somera restauración relativamente reciente; es el único elemento que presenta algún detalle de interés, como la sillería de sus esquinas o la ventana gótica que se abre en uno de sus paramentos. Los lienzos de esta torre, como todo lo demás, son de mampostería.
Resisten en pie dos cubos y varios tambores de la muralla circundante. Es visible también el foso que lo aislaba y defendía por el lado de la población, siendo una villa amurallada.

Palacio de los Condes de Gómara, Soria

Joya de la arquitectura civil de Soria, este bello palacio renacentista fue construido entre 1577 y 1592, y es en la actualidad sede de la Audiencia Provincial. 

El Palacio fue levantado por Francisco López de Ríos y Salcedo, Alférez Mayor de Castilla con Felipe II, entre 1577 y 1592. Esta familia eran ya por entonces señores de las tierras de Almenar y llegarían a obtener el Condado de Gómara en 1690. El título de «Condes de Gómara» le fue concedido a Luis de Salcedo y Arbizu, uno de los miembros de esta familia noble en 1692 por el Rey Carlos II, el último de los Austrias. A partir de entonces el edificio se conoció con ese nombre.

En su enorme fachada destaca su portada donde dos maceros sostienen el escudo de la familia López de Ríos y Salcedo, entonces señores de Almenar y que posteriormente obtendrían el Condado de Gómara. A la izquierda se disponen balconadas coronadas por frontones herrerianos mientras la parte derecha del edificio muestra una galería corrida con 12 columnas toscanas, en tanto que las 24 del piso superior son jónicas. En el extremo, con planta cuadrada y grandes vanos, se levanta una robusta y armónica torre coronada con acróteras. El interior del palacio conserva un patio, típicamente castellano, que articula el resto de las estancias.

Algunos autores como Nicolás Rabal sostienen que la fachada no forma un conjunto regular, porque no es más que la mitad u octava parte de lo que se pensaba construir, y sin embargo su base y frente miden 109 metros de longitud. Según el mismo historiador en el proyecto estaba previsto el derribo del palacio viejo.

Sin embargo, dadas las amplias proporciones de la majestuosa fachada en la que la puerta principal está centrada, ofrece algunas dudas sobre si la obra no se llegó a culminar. Molduras y frontones adornan los dinteles de rasgados balcones, y una cornisa interrumpida por cabezas salientes de leones que vierten por la boca el agua de las lluvias, corona el edificio sustituyendo al canalón. 

Su monumental portada con motivos heráldicos, incluye el torso de una mujer asomada a una ventana, que ha dado pie a curiosas interpretaciones, como que es en realidad el retrato de la condesa, esculpida como venganza de su marido por el supuesto gusto de ella por las rondas.