Portada del Museo Municipal (Madrid) (2)

Portada del Antiguo Hospicio de Madrid

El antiguo Hospicio, hoy Museo Municipal de Madrid, había sido fundado en tiempos de Felipe IV gracias al beato Simón de Rojas y su Congregación del Santo Nombre de María para proporcionar asilo a los  pobres y enfermos que vivían en condiciones precarias en la ciudad. En 1668 estaba alojado en un pequeño local de la calle Santa Isabel de donde se trasladó provisionalmente, en 1674, a unas casas de la calle Fuencarral, junto a los pozos de la nieve. La nueva Hermandad del Ave María y San Fernando, creada por la reina Mariana de Austria, se hizo cargo de la institución a partir de este momento.

El nuevo hospicio llegaría a ocupar 15000 metros cuadrados, entre las calles de Fuencarral, Beneficencia, Florida –actual Mejía Lequerica- y Barceló y alojaría, en sus primeros tiempos, a cerca de mil pobres. Estas obras, que durarían hasta 1726 y de las que apenas queda documentación, fueron encomendadas por el nuevo corregidor Francisco Antonio Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, al arquitecto mayor de la villa Pedro de Ribera, quien diseñó una portada considerada como una de las más valiosas manifestaciones del barroco. Una portada más propia de un palacio que de una institución benéfica.

Portada del antiguo Hospicio de Madrid. Detalle de la parte superior.

La portada de granito fue concebida a modo de retablo superpuesto a la fachada, en el centro del edificio y a eje con la iglesia. Unos ángeles descorren unos cortinajes laterales, creando ese efecto teatral tan caro al barroco, para descubrir dos cuerpos con la puerta de entrada y el nicho con arco semicircular, rematándose el edificio con una cornisa curvada y rota.

En el eje central aparecen los símbolos escultóricos de los patrocinadores: el escudo real, un medallón con la Coronación de la Virgen y el santo rey protector.

El grupo de este último, obra de Juan Alonso Villabrille y Ron, se aloja en una hornacina donde el gobernador de Sevilla se arrodilla ante Fernando III, armado de caballero, para entregarle las llaves de la ciudad, mientras a sus pies yacen dos moros vencidos. Representa, pues, la rendición de Sevilla

Óculos, florones, estípites y guirnaldas completan la profusa decoración de la portada en contraste con la sencillez de las líneas generales del edificio.

Fotos: abril 2021.

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Iglesia de San Nazario, Lyon

Iglesia de San Nazario, Lyon. Fachada principal. En la torre izquierda se puede ver el reloj, construido en el siglo XVII por los hermanos Mayet de Morbier.

El primer monumento en este lugar parece haber sido una construcción romana, posiblemente un templo a Atis, dios de la vegetación romano y marido de Cibeles, cuya adoración, al parecer, fue la causa de la persecución cristiana en 177 d.C. En el siglo V, el obispo de Lyon, Eucerio de Lyon, construyó la primera iglesia sobre los restos de la antigua construcción romana, para albergar allí los distintos restos de los mártires, torturados en la persecución del 177. La iglesia se llamó entonces “Iglesia de los Santos Apóstoles y de 48 mártires“, según el Martirologio de San Adón de Viena.

Detalle de la puerta de la entrada principal, San Nazario, Lyon. Construida en el siglo XVI por Jean Vallet, discípulo de Philibert Delorme, es de las pocas muestras del Renacimiento que hay en Lyon.

A partir del Siglo VI, los obispos comenzaron a enterrarse en la Iglesia. Especialmente famosa fue la tumba de Niceto de Lyon, el obispo nº 28, que atrajo grandes muchedumbres y los milagros que realizó hicieron muy famosa a la Iglesia.

Como puede verse en el dintel de la puerta pone: “In templo, eius omnium dicent gloriam. Psalm XXVIII“.

Altar mayor, San Nazario, Lyon.

A principios del Siglo VIII, la iglesia fue devastada por los sarracenos y por Carlos Martel. Después fue reconstruida en el siglo IX, por orden del obispo Leidrade durante el reinado de Carlomagno. En el siglo XII, los discípulos de Pedro Waldo, un lego que predicaba contra los dogmas católicos (como el purgatorio o la transubstanciación), escandalizados por la riqueza de la iglesia, la prendieron fuego, destruyendo numerosas reliquias.

Púlpito neogótico de San Nazario, Lyon. Su diseño fue realizado por

Desde el siglo XIV hasta el XVI se reconstruye la iglesia en estilo gótico flamígero. El barrio donde se encuentra estaba habitado por la burguesía de la ciudad, que quiso, como consecuencia de la mejora de las circunstancias comerciales, aumentarla y ennoblecerla, aunque ello trajo enfrentamientos con la catedral de San Juan, que ya era entonces la primada de la ciudad. La construcción se interrumpió debido a la Peste del Siglo XIV y a la Guerra de los Cien Años, debido a la disminución de la renta de la ciudad, por lo que hubo que buscar otras fuentes de financiación (concesiones a las hermandades, por ejemplo).

Bóveda de San Nazario, Lyon.

El libro medieval de registro de cuentas de la iglesia muestra, no sólo ni principamente cuestiones religiosas (aunque contiene las muertes acaecidas en la parroquia en dichos años), sino tanto la llevanza de las cuentas como el inventario de los bienes de la iglesia, entre los que se contaba con una colección de telas preciosas para las ceremonias que cada canónigo aportaba a la iglesia para hacer las nuevas vestimentas que debían llevar según el carácter de aquéllas. También se recoge la venta de telas mortuorias, que fue un negocio floreciente durante décadas, así como la de la cera para velas.

Se calcula que durante la Edad Media la parroquia tenía entre 3 y 4 mil parroquianos y que la Peste Negra se llevó entre un 25 y un 30% de ellos.

Detalle de la Galería Superior, San Nazario, Lyon.

En el siglo XVI, los notables de la ciudad se reunían en esta iglesia y en el XVII los concejales eran elegidos en su nave central. Los problemas, durante este período, persisten entre la Iglesia de San Nazario, como se ve elegida como la suya por la burguesía laica, y la Catedral de San Juan, elegida por la nobleza y el alto clero.

Vidrieras de San Nazario, Lyon. La mayoría están hechas por Bégule, Gruber y Lavergne. Siglo XIX.

La iglesia resultó gravemente dañada por los Hugonotes iconoclastas del barón de Adrets (primero fue hugonote y luego católico) en 1562, quienes además desenterraron a distintos obispos de Lyon y destruyeron varias estatuas. La pérdida fue irreparable porque sólo ha quedado una pequeña parte de las obras de arte que poseía la iglesia en ese momento.

También sufrió daños importantes durante la Revolución Francesa: el bombardeo destroza el edificio, especialmente las torres y las bóvedas. Las hordas anticlericales saquearon la iglesia (no fue la única). Durante la Revolución Francesa, sirvió como almacén de harina. A finales del Siglo XVIII, se impidió que fuera transformada en galería comercial gracias a una petición firmada por 100 notables. Pero no sólo San Nazario sufrió: al término de la Revolución, el estado de la Catedral de San Juan era tan malo (bóvedas destruidas, esculturas robadas, filtraciones de agua en prácticamente todo el edificio, etc.) que se utiliza San Nazario por algunos curas constitucionales (los que juraban la constitución derivada de la Revolución) mientras se restauraba la catedral.

Vidrieras de San Nazario, Lyon. La mayoría están hechas por Bégule, Gruber y Lavergne. Siglo XIX.

Sin embargo, su estado hizo que se entendiera pronto que era necesario recuperarla, lo que se consiguió gracias a las donaciones privadas realizadas como consecuencia del nuevo fervor religioso, derivado del fin de la Revolución. El culto se reestableció en la iglesia el 6 de junio de 1802, día de Pentecostés.

Altar lateral, San Nazario, Lyon.

La iglesia formó parte del primer censo de Monumentos históricos de la ciudad (1840).

Órgano y Coro de San Nazario, Lyon.

El órgano fue realizado por el taller de Joseph Merklin, alemán nacionalizado francés después del conflicto de 1870. Construyó el órgano, que aplicó por primera vez la electricidad al instrumento permitiendo distanciar el teclado de los tubos, en 1885. El instrumento, de 45 juegos, tres teclados y un pedal, supuso un avance notable en la construcción de órganos porque se podía tocar desde los mismos teclados, que se situaban tras el altar, tanto el órgano del coro (el principal) como el de la tribuna.

Sin embargo, las requisas del Tercer Reich lo volvieron inservible y aún hoy el gran órgano eléctrico espera ser restaurado.

Texto tomado de aquí (en francés).

Monasterio de la Cartuja (Granada): Sagrario – Tabernáculo

Monasterio de la Cartuja, Sagrario – Tabernáculo, Vista General

Quizás es la estancia más espectacular del convento. Como puede verse, la riqueza de los materiales (mármoles de distintos colores, dorados exuberantes, esculturas en movimiento, pinturas, doseles, cortinajes, columnas salomónicas etc.) obligan a contemplar maravillados la escena. No hay un sólo espacio sin cubrir: el “horror vacui” está muy presente, manteniendo la atención del espectador y obligándole a subir la vista hacia el techo. Es obra de Francisco Hurtado Izquierdo, según la propia información del Monasterio.

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. Bóveda.

La bóveda, pintada al fresco con el título de “La Jerusalén Celestial“, muestra en el centro, a la Santísima Trinidad (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo) bajo la que se presentan, en círculo, una serie de querubines, que rodean a San Bruno que porta el mundo sobre el que se muestra una custodia para adoración del Santísimo. Alrededor se disponen distintos Padres de la Iglesia y otros Santos, así como ángeles y la Fe (la mujer con los ojos vendados que sujeta un cáliz) a los pies de todo que da fuerza al fundador para realizar su titánica misión.

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. San José.

En cada una de las esquinas se disponen distintos santos. Comenzando por San José, estatua realizada por José Risueño, se trata de una imagen del santo joven, alejado de los modelos más antiguos que lo pintaban como alguien anciano y que se incorpora al ser este santo símbolo del silencio por no recogerse ni una palabra suya en los Envangelios. Tiene en brazos a Cristo niño y sobre él, un cortinaje, que se encuentra sujeto por dos putti o ángeles desnudos, realizados por el mismo autor. Como puede observarse, por encima de todo ello, y contrastando con el mármol oscuro de las columnas, se alzan los capiteles en dorado brillante. Se debe hacer notar que las columnas, en su parte inferior y casi hasta su mitad, están realizadas en mármol de dos colores, lo que también contribuye al contraste de colores y al movimiento señalado.

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. María Magdalena.

Siguiendo con otra de las estatuas, tenemos en otra de las esquinas, a María Magdalena, la pecadora arrepentida, realizada por Pedro Duque Cornejo, con la misma disposición vista en San José, en cuanto al color de las columnas, al cortinaje superior sostenido de nuevo por dos putti o ángeles desnudos (también obra de José Risueño) y el contraste superior entre la oscuridad de la columna y el dorado exhuberante de los capiteles y la parte superior. La iconografía de la Santa es la acostumbrada: se sujeta el corazón en éxtasis con la mano derecha, mientras sostiene un crucifijo con la izquierda y sitúa la calavera en ese mismo lado. El movimiento de los ropajes es evidente, contribuyendo al del conjunto.

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. Detalle.

Entre las columnas salomónicas en mármol negro y con capiteles dorados, se encuentra el Sagrario, donde se han empleado de nuevo mármoles de distintos tipos y en el que también se utiliza, en las pequeñas columnas que lo rodean, el mismo esquema que en las demás: mármol (en este caso diferente al utilizado en el resto del Sagrario) y capiteles dorados. En el centro del Tabernáculo había una urna de plata y cristal para adorar la Sagrada Forma, robada por las tropas francesas del general Sebastiani que ocuparon Granada entre 1810 y 1812. 

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. San Bruno.

Continuando con las esculturas que se encuentran en las esquinas, nos encontramos a San Bruno, estatua de José de Mora, con el mismo esquema que ya hemos visto: columnas en mármol de dos colores hasta su mitad, colgadura sujeta por dos putti o ángeles desnudos (realizados por José Risueño) y contraste con los capiteles en dorado brillante en la parte superior. San Bruno, fundador de la Cartuja, se nos muestra con el hábito de la Orden, adorando al crucifijo en éxtasis. Mientras que María Magdalena mira al frente, San Bruno baja la mirada como si no se sintiera digno de mirarlo directamente.

Monasterio de la Cartuja, Sagrario – Tabernáculo. San Juan Bautista.

De nuevo, en la estatua de San Juan Bautista, obra de José Risueño, se nos presenta el mismo esquema ya visto. La estatua, que representa al santo que se retiró al desierto, nos lo muestra joven aún, con el cordero a un lado como precursor de Cristo.

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. David.

Asimismo, es de señalar la existencia de otras figuras de importancia, como es el rey David, es una de las figuras del Antiguo Testamento que se encuentran a ambos lados del cristal que separa la Iglesia del Monasterio del Sagrario / Tabernáculo.

Monasterio de la Cartuja. Sagrario – Tabernáculo. Vista parcial del lado contiguo a la Iglesia.
Monasterio de la Cartuja de Granada. Sagrario- Tabernáculo. Vista parcial del lado contiguo a la Iglesia.

Como podemos ver, cierra el recinto dicho cristal, con una apertura para que pudieran pasar la Custodia. A través de dicho Cristal, podemos ver la Virgen de la Asunción a la que debe el Monasterio su verdadero nombre (Monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de la Asunción), que ocupa el lugar central del Altar Mayor de la Iglesia del Monasterio, sobre la que ya traté aquí. ASimismo, también publiqué otro sobre el magistral Coro de esta Iglesia.

Por último, quiero mencionar el excelente post del blog Mis Paseos por Granada, con muchísima más información sobre la Cartuja para quién esté interesado.

EN los próximos días lo traduciré a inglés.

Cómoda con diseño chino / Commode in chinoiserie style (MBA Lyon)

Cómoda del siglo XVIII con decoración china. Museo de Bellas Artes de Lyon.

Realizada entre 1735 y 1745 por Bernard II Van Risen Burgh, está realizada en roble, en color negro y oro sobre lacado en rojo, con bronce dorado y mármol.

Yo la vi en 2019 en el Museo de Bellas Artes de Lyon, en donde estaba en depósito del Museo de Bellas Artes de Dijon.

(ENG)

This commode in chinoiserie style was made between 1732 and 1745 by Bernard II Van Risen Burgh, in oak wood, black and gold coloured over red coating, with golden bronze and marble.

I saw it in 2019 in the Musée des Beaux Arts of Lyon, where it was shown after being lent by the Musée des Beaux Arts of Dijon.

(Explicación del propio Museo en el cartel de la exposición).

Plaza Mayor de Salamanca: Fachada principal

La fachada principal, de noche e iluminada.

La plaza Mayor de Salamanca es un espacio urbano construido como plaza mayor que con el tiempo se ha convertido en el centro de la vida social de la ciudad española de Salamanca. Fue construida en el periodo que va desde el año 1729 al 1756, en estilo barroco. El diseño es del arquitecto Alberto Churriguera (pabellones Real y de San Martín) y posteriormente continuada por otros con pocas modificaciones respecto al proyecto inicial.1​ A comienzos del siglo XIX sufrió diversas remodelaciones urbanísticas, hasta que poco a poco a mediados del siglo XX fue desprovista de sus jardines, quiosco de música central y urinarios públicos para quedar diáfana. A la plaza, que cuenta con la consideración de Bien de Interés Cultural, Miguel de Unamuno la definió de la siguiente forma: «Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico»

Detalle de la parte alta de la fachada principal.

Para la fachada se empleó la piedra arenisca proveniente de las canteras de  Villamayor (denominada también piedra franca​), que gracias a las manchas ferruginosas torna su color en un rojizo característico (que oscila entre el blanco-amarillento y el pardo-rojizo). También es el material empleado fundamentalmente en la mayor parte del Patrimonio Histórico Arquitectónico de Salamanca y sus alrededores. En las cuatro primeras hiladas de los machones de los soportales se empleó piedra franca, procedente de las canteras de la Pinilla (junto a Carbajosa de la Sagrada). Estos machones se recalzan posteriormente en las labores de restauración de los años 1927-1928 con piedra de granito, más resistente a la erosión humana e impermeable ante la absorción de agua del terreno.

La fachada principal, de día.

Los planos iniciales de Alberto Churriguera no se conservan en la actualidad, y a pesar de suponer su existencia se desconoce su paradero. Pero si se dispone de un diseño en planta firmado por su sobrino Manuel de Larra Churriguera, y datado en el año 1741. En este plano se describe la situación de la plaza durante su construcción, y deja clara la intención inicial de Plaza que tenía Alberto.​ Las distancias en este plano se indican en pies castellanos, y reflejan una plaza ligeramente más grande de tamaño que la actual. La causa de la reducción, serán los litigios que aparecerían durante la construcción en los años venideros. Alberto Churriguera antes de construir el Pabellón Real redacta once condiciones mediante las cuales deben construirse los dos primeros lienzos de la Plaza. Estas condiciones afectan al cimentado, sótanos, bodegas, paredes maestras y fachadas. Estas condiciones fueron aprobadas por el Consejo de Castilla y ejecutadas en la construcción de toda la Plaza: es decir de los cuatro lienzos. La nómina de Churriguera, por su trabajo de diseño y vigilancia, alcanza unos trescientos ducados anuales.

Convento de la Merced: Portada (Trujillo)

el estudio histórico arqueológico visado por un arqueólogo colegiado y que estamos ante «una singular propiedad ideal para su rehabilitación integral y transformación en vivienda-palacio de indudable interés y categoría». Y es que en él se conservan en bastante buen estado su fachada de estilo barroco y diversos escudos, así como lapidas funerarias del siglo XVIII. Quien se aloje o resida en este lugar debe saber que fue en sus orígenes la iglesia conventual de la Orden de la Merced, que se instaló en Trujillo en 1602, trasladándose a este convento pocos años después, en torno a 1620, que según el cronista oficial de Trujillo, José Antonio Ramos, es cuando concluyeron las obras.

Mercedarios ilustres como el escritor fray Gabriel Téllez, más conocido como Tirso de Molina, fue comendador del convento. Pero fue en 1809 cuando, tras la invasión francesa a Trujillo, el convento sufre grandes desperfectos y ya fue difícil retomar en él la vida de los mercedarios. Sin embargo, este edificio singular no se encuentra entre las edificaciones que la Junta de Extremadura cataloga como Bien de Interés Cultural, a pesar de que desde distintas instancias se considera que cuenta con méritos suficientes para ello. Según el director de la Academia de Extremadura de las Artes y las Letras, Javier Pizarro, aunque la institución tomó hace algún tiempo la iniciativa para, junto al Ayuntamiento de Trujillo, instar a la Junta al inicio del trámite, «de momento no hay nada sobre la mesa», asegura.

El estado actual del edificio no es muy bueno por lo que sería necesario que tuviera algún tipo de protección y que se llevasen a cabo ciertas actuaciones para su mantenimiento. Actualmente, además, está en proceso de venta.

Anteriores posts: Claustro del Convento de la Merced.

Torre de la Catedral de Murcia

Torre de la Catedral de Murcia. Vista 1.

La catedral de Murcia contó con una primigenia torre durante el siglo XV. Una torre sencilla, de estilo gótico que en 1467 acompañaría al conjunto catedralicio durante la consagración del templo.

Las obras de la torre actual fueron iniciativa del obispo de la diócesis de Cartagena, el cardenal Mateo Lang de Wellenburg, cuyo proyecto dio comienzo en 1519 de la mano de los arquitectos florentinos Francisco y Jacobo Torni, llamados “Florentino” por su ciudad de origen. Tras los estudios iniciales, los trabajos dieron comienzo el 19 de octubre de 1521, día de la colocación del primer sillar.

Continuar leyendo “Torre de la Catedral de Murcia”

Catedral de Cádiz, exterior

Catedral de Cádiz, fachada principal.

La Catedral de Cádiz “Santa Cruz sobre el mar” o “Santa Cruz sobre las Aguas” es también conocida por los gaditanos como la Catedral Nueva, en contraposición de la Vieja, edificada en el S.XVI sobre la antigua Catedral gótica mandada construir por Alfonso X El Sabio. La Catedral gótica perduró con algunas reformas realizadas en los siglos XV y XVI hasta que fue quemada por la escuadra angloholandesa comandada por el almirante Howard y el conde de Essex, que atacó, invadió y saqueó Cádiz en 1.596 hasta que la abandonó, ya incendiada, a mediados del mes de julio.

La portada principal con la escalinata.

El traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz en 1717, fue el motivo del gran desarrollo económico de la ciudad, por lo que el Cabildo inició la construcción de una Catedral acorde con el esplendor de la ciudad.

Fachada principal, puerta central

Las obras de la Catedral comenzaron en 1722 según proyecto del arquitecto Vicente Acero, el cual tras haber trabajado durante cinco años en la Catedral de Granada, deja ver en ésta la influencia de la anterior y la de Guadix. Vicente Acero dimite y en 1739 se hace cargo de las obras Gaspar Cayón, pasando en 1757 a su sobrino Torcuato Cayón. Tras la muerte de éste en 1783, le sucede Miguel Olivares hasta 1790, fecha en que las dirige Manuel Machuca. Finalmente desde 1832 hasta 1838, en que se dan por finalizadas las obras, las dirige Juan Daura.

Parte trasera de la Catedral. Paseo Marítimo.

En todo este tiempo han transcurrido 116 años, a través de los cuales se ve el cambio de estilo y los gustos de los distintos arquitectos. La catedral se comienza en estilo Barroco, como su planta y el interior hasta el friso rococó y es terminada en estilo neoclásico, en su fachada, torres, cúpulas y el segundo cuerpo del interior, así como la mayoría de los retablos y el altar mayor.

Playa de la Victoria de Cádiz con la Catedral a la derecha y el Fuerte de San Sebastián a la izquierda.

Basílica de San Juan de Dios (Granada)

Detalle de la portada de la Basílica de San Juan de Dios. Granada

La iglesia, hoy con el título de Basílica por la Bula «Extat Granate»,de 1916, dada por Benedicto XV, fue comenzada en 1737 y finalizada en 1759, a iniciativa del prior Alonso de Jesús y Ortega y costeada con el dinero procedente de la caja central de la Orden Hospitalaria para dar acogida a los restos de su fundador.

La Portada, flanqueada por dos altas torres, está concebida a manera de retablo: dos cuerpos y tres calles, separadas por columnas de órdenes corintio – cuerpo inferior- y compuesto -cupero superior, sobre altos pedestales. En las calles laterales del cuerpo interior se abren dos puertas y sobre ellas las imágenes de San Gabriel y San Rafael; en la central, más ancha, se encuentra la puerta principal; en la calle central del segundo cuerpo una gran hornacina acoge la imagen de San Juan de Dios, apareciendo en los laterales relieves alusivos a San Ildefonso y Santa Bárbara. Se remata la podada con frontón curvo partido, en cuyo centro aparece un medallón con un relieve de Dios Padre y sobre él una granada y una cruz, símbolo de la Orden.

Basílica de San Juan de Dios. Granada. Detalle de la Portada principal.

Las Torres, de dos cuerpos, más el de campanas, se rematan con capitel recubierto de pizarra.

Puertas de Tierra, Cádiz

Puerta de Tierra, lado sur, vista parcial.

El monumento arquitectónico llamado Puerta Tierra, Cádiz constituye uno de los reductos de lo que fue la antigua muralla de Cádiz y que a día de hoy separa lo que podemos considerar como ciudad antigua (“Cádiz”) y la ciudad moderna, apodada “Puerta Tierra”.

De la página del Ayuntamiento de Cádiz:

El aspecto actual de la Puerta de Tierra responde a diferentes periodos y fases constructivas desde que en el siglo XVI la primitiva cerca medieval fuera desbordada por el crecimiento de la ciudad. En su lugar se construyó un muro cuya puerta de acceso aún puede contemplarse embutida en uno de los lienzos del conjunto defensivo actual. En 1574 se realizó una primera ampliación para protegerlo con dos baluartes. Hasta el siglo XVIII no adquiriría el conjunto su fisonomía definitiva.

Puertas de Tierra, lado norte, vista general.

En el centro, marca el eje de todo el conjunto el torreón bajo el que se abre el vano de acceso, enmarcado por portada de mármol, fechada en 1756.Una inscripción alude a la construcción de la puerta y sobre ella aparecen el escudo real y el de la ciudad acompañados por una alegoría militar. Para la fachada que da al centro histórico de la ciudad, fue levantado un elegante pórtico de mármol dispuesto a modo de arco de triunfo obra de Torcuato Cayón. A ambos lados del conjunto avanzan los baluartes de San Roque y Santa Elena, llamados así por su respectiva cercanía a unas ermitas, que fueron derribadas en 1737 con motivo de la construcción de los cuarteles de la zona interior del complejo defensivo.

La expansión urbana por la zona de extramuros llegó a plantear durante la primera mitad del siglo XX el derribo de todo el complejo, aunque afortunadamente se optó por el relleno de los fosos y la apertura de dos grandes arcos en los lienzos de la muralla que permitieran el paso de vehículos. En la explanada central, se sitúan dos triunfos de mármol dedicados a San Servando y San Germán, patronos de Cádiz, realizados en Génova a principios del siglo XVIII y que en su momento presidían la entrada al  puerto de la ciudad.

Puertas de Tierra, lado norte, vista parcial.

El diseño de la portada corrió a cargo de José Barnola.

Asimismo, es preciso señalar que el monumento que hoy podemos contemplar se encuentra en un excelente estado de conservación gracias a la gran reforma llevada a cabo en 1950:

Su estado de conservación es bueno y su imagen actual responde a la gran reforma realizada en el año 1950 por el arquitecto Antonio Sánchez Esteve tras un concurso municipal de ideas para adaptarlas a las nuevas necesidades del tráfico rodado. Fue entonces cuando fue horadado por los dos amplios arcos que hoy muestran, y que permiten la comunicación viaria con la tercera zona de expansión de la ciudad. Y fue entonces también cuando se hizo desaparecer parte de los glacis, dejando solamente dos fosos, y se derribó parte del baluarte de San Roque.

Puertas de Tierra, lado sur, vista central

En cuanto a la forma de construcción:

Esta muralla está construida por sillares de piedras ostioneras (piedras labradas por varias caras), típica de las construcciones gaditanas.

Su portada es Barroca y tiene dos partes:
1)La inferior

  • Compuesta por columnas toscanas(simplificación del Dórico)
  • Y un friso de Trigriflo y metopas(ornamentos arquitectónicos).
Puertas de Tierra, lado sur, vista parcial.

2)La parte superior
Posee dos leones que sirven para sostener el escudo real
.

Catedral de Murcia (Imafronte)

Catedral de Murcia. Portada principal o Imafronte.

Imafronte de la Catedral de Murcia. Barroco. Siglo XVIII.

De estilo barroco, la fachada principal o imafronte es de una belleza y monumentalidad de excepción, única en su género. 

Sustituye a una fachada anterior, realizada a mediados del siglo XVI bajo la dirección de Jerónimo Quijano, en tiempos del obispo Esteban de Almeyda (1546-1563).

En el siglo XVIII, debido a las continuas riadas y frecuentes terremotos, el imafronte se vio afectado acusando una preocupante falta de firmeza. El Cabildo pidió informes a Sebastián Feringán (ingeniero militar director de las obras del Arsenal de Cartagena) y Fray Antonio de San José, que aconsejaron su demolición total. 

En 1732 se comienza a demoler la fachada anterior, procediéndose a realizar la nueva entre 1737 y 1754.

Orientada a occidente, se pensó como un retablo de piedra abierto a la plaza según encargo del propio Cabildo y del Cardenal Belluga, siendo diseño del arquitecto Jaime Bort (basándose en planos de Feringán), que contó con numerosos colaboradores como Manuel Bergaz, José Campos, Juan de Gea, y José López. La cimentación se debe al propio Sebastián Feringán. 

En 1749 Jaime Bort marchó a Madrid para trabajar en la Corte, continuando las obras su discípulo Pedro Fernández, quien terminó los trabajos en 1754.

La financiación de la obra pasó por serias dificultades, que se superaron gracias a las aportaciones de particulares, de la Casa Real y el Cardenal Belluga. 

El imafronte está enteramente dedicado a la Santísima Virgen María, titular del templo, apareciendo en ella también incontables efigies de santos y mártires vinculados a la Diócesis de Cartagena; muchas de ellas fueron realizadas por el imaginero francés Antonio Dupar. 

La fachada está dividida en dos cuerpos horizontales y tres tramos verticales. Los verticales están divididos por grandes columnas uniéndose los laterales al central por medio de unas grandes volutas, rematándose la calle central con una gran moldura curva que, como un frontón, forma un casquete de bóveda con la escultura de la Asunción de la Virgen. En la base de los tres cuerpos se abren las tres puertas que corresponden a las tres naves del interior del templo: las dos laterales (la de San José o del Cabildo y la de San Juan o del Concejo) y la central, llamada Puerta del Perdón (la cual sólo se abre con ocasión de grandes solemnidades), coronada por una gran hornacina con el grupo escultórico de la Virgen María con los Arcángeles.

Imafronte de la Catedral de Murcia, calle principal, correspondiente a la Puerta del Perdón.

Portada de la Iglesia de San Pablo (Córdoba)

Portada exterior de la Iglesia de San Pablo (Córdoba). Daba entrada al Convento de los Dominicos creado por Fernando III el Santo en el siglo XIII.

Portada de la Iglesia de San Pablo. Córdoba. España.

La iglesia de San Pablo es una templo católico embarcado dentro de las iglesias fernandinas de la ciudad de Córdoba, España. La actual iglesia y el ya desaparecido convento de San Pablo están construidos sobre un espacio que albergó siempre grandes edificaciones por su privilegiada situación, ante la puerta de Hierro de la ciudad y junto una de sus principales vías de acceso. Primero fue el circo romano cordobés, luego, los musulmanes construyeron un palacio almohade y finalmente los cristianos un convento de los dominicos.

Portada de la Iglesia Barroca de San Pablo

(…) En 1848, ante el estado ruinoso del convento se ordenó su derribo, quedando de él solo las referencias de los escritores del siglo XIX. La iglesia y dependencias anejas se conservaron y a principios del siglo XX, Castiñeira, Inurria y P. Pueyo realizaron una gran restauración, eliminando del interior la decoración barroca del siglo XVII.

En 1904 los Padres Claretianos se hicieron cargo del templo, que hasta nuestros días funciona como parroquia de culto regular.

(…) La iglesia tiene una portada en la calle Capitulares, barroca, realizada en mármol en 1708, por la que se accede a un pequeño compás en cuyo frente se encuentra la iglesia propiamente dicha, cuya fachada principal tiene una portada adosada de estilo manierista del siglo XVI.

Balcón principal del Palacio del Marqués de la Conquista

Balcón Principal.

Balcón Principal del Palacio del Marqués de la Conquista. Trujillo. Extremadura. España.

Fue construido en el siglo XVI, empezándose a edificar en 1562 por orden de Hernando Pizarro y por su esposa y sobrina Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco Pizarro siguiendo las indicaciones recogidas en el testamento de este último que eran: «fundar y edificar una y iglesia e capellanía en la ciudad de Trujillo que es en los Reynos de España de donde soy yo natural e nascido».

En el siglo XVIII, ante el delicado estado del edificio que amenazaba con derrumbarse se realizó una restauración del mismo. Las obras fueron llevadas a cabo por el arquitecto Manuel de Lara Churriguera, miembro del clan que dio nombre al estilo churrigueresco y sobrino de José de Churriguera, máximo exponente del mismo.

Recibe su nombre debido al título nobiliario de marquesado de la Conquista que recibió la familia Pizarro por su papel protagonista en la campaña de conquista del Perú.

De entre sus elementos arquitectónicos destaca un enorme balcón en una de sus esquinas coronado por un inmenso escudo con donde flanqueado por las armas de Carlos V se pueden apreciar varios motivos alegóricos a la conquista del Perú, así como el escudo de armas de la familia Pizarro.

Francisca Pizarro Yupanqui también patrocinó la construcción del Convento de la Merced de Trujillo.

Parroquia de Santa Bárbara (Madrid)

Iglesia de las Salesas

Altar Mayor y, a la derecha, la tumba del Rey Fernando VI. Parroquia de Santa Bárbara, conocida popularmente como Iglesia de las Salesas porque antes formaba parte del Convento de dicha orden. Entonces, su denominación era “Convento de las Salesas Reales” que en la actualidad alberga el Tribunal Supremo. Madrid. España.

El frontal de la mesa del altar mayor lo forman dos tableros de mosaicos de flores, realizados en Roma, y en el centro las iniciales de los Reyes sobre lapislázuli, rodeadas de nubes y cabezas de ángeles.

   El retablo entre seis columnas de serpentina verde, en dos grupos de tres, una delante y dos más atrás, con basas y capiteles de bronce dorados a fuego, dan cobijo a un lienzo de veinte pies de altura representando a la Visitación de Ntra. Sra. enmarcado en bronce dorado a fuego y coronado por las armas reales del mismo material. Este lienzo fue pintado en Nápoles  por Francisco de Mura.

   Al lado de las columnas y a la altura de sus pedestales existen unas ménsulas que soportan las estatuas en mármol blanco de San Fernando y Sta. Bárbara de ocho pies y medio de alto. En la parte superior del retablo y en su parte central se encuentra una escultura de San Francisco de Sales de rodillas rodeado de nubes y cabezas de ángeles y sobre ellos un sol de rayos con el símbolo de la Trinidad, en el centro también de bronce dorado al igual que la gran corona que descansa sobre todo el conjunto. A ambos lados y sobre los dos grupos de columnas se encuentran las representaciones de la Religión y de la Caridad. Todas estas esculturas del retablo son obra de Olivieri.