Mosaico de la Medusa (MAN)

Mosaico de Medusa. Vista general.

Mosaico de Medusa, encontrado en Palencia, hoy exhibido en el Museo Arquelógico de Madrid.

De la página del museo:

Este pavimento está enmarcado por una banda de teselas negras y por un sogueado polícromo que va entrelazando todas las figuras geométricas que componen el esquema decorativo. Es una composición de cinco octógonos, uno central y cuatro laterales, unidos por cruces y hexágonos oblongos, con cuadrados y trapecios en los lados, y triángulos en las esquinas. 

En el octógono central se ha representado un gorgoneion, la máscara de la Gorgona Medusa, vista en posición frontal. De la parte superior de la frente nacen dos pequeñas alas de color gris. Sus cabellos, alborotados, desordenados, se confunden con las serpientes que brotan entre ellos, y enmarcan todo el rostro, de mirada intensa, con el ceño y la boca fruncidos. Pertenece esta máscara al tipo llamado de la “Medusa bella”, un tipo que ha perdido el carácter monstruoso, a la vez grotesco y horripilante, característico del arcaísmo griego, y se ha convertido en una figura femenina de idealizada belleza, cuya naturaleza demónica se manifiesta únicamente a través de los atributos animalísticos -las alas y las serpientes-, la mirada fija y penetrante, y los cabellos alborotados. El pathos de la figura se expresa por medio del ceño y la boca fruncidos, patetismo que no resta nada a su belleza. El tipo bello hace su aparición en Grecia en el siglo V a.C., y será el más frecuente durante la época romana.  

Los bustos de las cuatro estaciones decoran los octógonos laterales. El Estío es una figura girada levemente hacia la izquierda, de cuya frente brota un manojo de espigas; una hoz figura junto a su hombro izquierdo. La cabeza de la Primavera, vuelta hacia la derecha, está adornada con una guirnalda de flores. El Invierno está representado por una cabeza cubierta con manto y velo con el que se cubre la barbilla y que parece sostener en la mano derecha. La cabeza del Otoño, reconstruida, conserva una hoja de vid junto al rostro. En los hexágonos se han representado diversas clases de pájaros de plumaje multicolor, los de las esquinas situados sobre ramas y con frutos en el pico. Los ocho hexágonos restantes están decorados con figuras de leones marinos e hipocampos. Los trapecios se decoran con un motivo vegetal geometrizado y las cruces con guirnaldas de laurel y roseta cuatripétala en el centro

Daniel en el foso de los leones (fragmento de sarcófago)

Daniel en el foso de los leones. Fragmento de sarcófago. Museo Arqueológico. Córdoba.
Es esta una de las escenas más representadas en los sarcófagos paleocristianos. Aunque en un primer momento estas representaciones tendieron a ser más simbolistas, para ocultar de terceros “paganos” sus propias historias, este sarcófago en concreto, encontrado en Córdoba en la zona de Belalcázar, es ya del siglo IV. Al corresponder al siglo en el que la religión cristiana pasa de ser perseguida a ser la oficial (Edicto de Milán, 313), no es necesario ya recurrir al simbolismo anterior. 
La razón principal para incluir estas representaciones artísticas es, sin duda, la formación, principalmente de los nuevos adeptos, en los ritos e historias de la nueva religión.