Estela funeraria de Fabia y su marido (MBAL) / Funerary suele of Fabia and her husband (MBAL)

Estela funeraria de Fabia y su marido. Museo de Bellas Artes de Lyon. Francia

La estela funeraria de Fabia y su marido está realizada en piedra calcárea, exhibiéndose a día de hoy en el departamento de Antigüedades del Museo de Bellas Artes de Lyon. Realizada en el siglo II después de Cristo, representa a Fabia, cuyo nombre aún puede leerse en el lado izquierdo. Parece ser que su origen está en Hierápolis, situada en el Medio Eúfrates, por lo que también se le denomina como “Estela funeraria del Medio Eúfrates“.

Fue adquirida por el museo en 2001 en una venta administrativa, tal y como se especifica en la propia web del Museo.

(ENG)

The funerary stele of Fabia and her husband is made of limestone and is now on display in the Antiquities Department of the Musée des Beaux-Arts in Lyon. Made in the 2nd century AD, it depicts Fabia, whose name can still be read on the left side. It seems to have originated in Hierapolis, located on the Middle Euphrates, and is therefore also known as the ‘Funerary Stele of the Middle Euphrates‘.

It was acquired by the Museum in 2001 in an administrative sale, as specified on the Museum’s own website.

Apolo (MAN)

Apolo, Estatua romana, Siglo II, Museo Arqueológico Nacional (Madrid.

Apolo fue uno de los dioses más importantes tanto para los griegos como para los romanos, y su culto fue tal que, en efecto, este fue una de las pocas deidades griegas que se transfirió completamente de Grecia a Roma al punto que los romanos mantuvieron intacto el nombre griego. Las diferencias eran menores, mientras que para los griegos era más importante su rol como dios de la luz, para los romanos era más importante su rol como dios de la medicina y la plaga.

Apolo, el dios de la luz
La misma estatua, visa de perfil.

Apolo era el dios del sol, la luz, la música y la profecía. Entre sus otras responsabilidades también se encontraban la medicina, la poesía (a veces compartido con Hermes), la arquearía (don que compartía con su hermana melliza Artemisa), la plaga, el arte, los oráculos y el conocimiento. Vemos que al igual que con Atenea, Apolo tenía tal importancia tanto entre los griegos como en los romanos que se le otorgaron un sin fin de responsabilidades sobre las cuales debía presidir.

Apolo, el dios de la luz
La misma estatua, de espaldas.

Apolo era el hijo de Zeus y la titan Leto y su hermana melliza era Artemisa. Ambos nacieron en la isla de Delos y se caracterizaba por tener un cuerpo privilegiado, atlético y ser extremadamente bello. El dios de la luz era comúnmente representado con una corona de laureles en la cabeza o sosteniéndola en su mano ya que el laurel era su árbol. Si bien Artemisa y Apolo eran hermanos mellizos, Artemisa nace un día antes que el dios de la luz. Ambos hermanos nacieron en el targelión (el 11.º mes del año) Artemisa en el sexto día y Apolo en el séptimo días, razón por la cual su hermana se convirtió en su protectora durante su nacimiento (recordemos que los tiempos de los dioses funcionaban de manera distinta a los tiempos de los humanos)

Apolo, el dios de la luz

(ENG).

Apollo, byname Phoebus, in GrecoRoman mythology, a deity of manifold function and meaning, one of the most widely revered and influential of all the ancient Greek and Roman gods. Though his original nature is obscure, from the time of Homer onward he was the god of divine distance, who sent or threatened from afar; the god who made men aware of their own guilt and purified them of it; who presided over religious law and the constitutions of cities; and who communicated with mortals through prophets and oracles his knowledge of the future and the will of his father, Zeus (Roman: Jupiter). Even the gods feared him, and only his father and his mother, Leto (Roman: Latona), could easily endure his presence. He was also a god of crops and herds, primarily as a divine bulwark against wild animals and disease, as his Greek epithet Alexikakos (Averter of Evil) indicates. His forename Phoebus means “bright” or “pure,” and the view became current that he was connected with the Sun.

Apollo (Britannica)

Polifemo y Galatea (Mosaico romano)

Mosaico romano de Polifemo y Galatea. Expuesto en El Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba.

De la explicación en el propio Alcázar:

“Siglo II dC, 410 cm x 510 cm. 

Mosaico de época romana, encontrado en 1959, en el subsuelo de la Plaza de la Corredera. Procede de una rica mansión con numerosos mosaicos cuyos esquemas decorativos se repiten en el conjunto. 

El motivo del pavimento, situado en el triclíneo, es la escena de amor entre Polifemo y Galatea. El gigante Polifemo fue uno de los cíclopes de Sicilia, hijo de Poseidón (Neptuno) y conocido en la mitología por devorar a varios compañeros de Ulises que lo dejó ciego. Amó a Galatea y mató a su amante, el pastor Acís, aplastándolo con una roca. 

La ninfa Galatea, una de las nereidas, aparece desnuda, adornada de ricas joyas: collar, dos brazaletes y una pulsera. Cubre sus piernas con un manto y aparece sentada sobre un ketos, monstruo marino con cabeza de lobo, cuerpo serpentiforme y cola de cetáceo, cabalgadura habitual de las nereidas. 

El cíclope aparece desnudo y empuña como un cetro un pino del que cuelga un caramillo, instrumento musical. Aparece cubierto por un piel de leopardo. 

(…) 

La temática del mosaico está inspirada en la literatura helenística, en el poema de Filexemo de Citerea “El Cíclope”.

El acueducto de Segovia, parte principal (detalle)

El acueducto de Segovia, arcos centrales. Segovia, España. En el centro, hornacina en la que desde los Reyes Católicos, se incorporó una imagen de la Virgen de la Fuencisla, patrona de Segovia.

El acueducto de Segovia es un acueducto romano situado en la ciudad española de Segovia. Su construcción data de principios del siglo II d. C., a finales del reinado del emperador Trajano o principios del de Adriano. La parte más visible, y por lo tanto famosa, es la arquería que cruza la plaza del Azoguejo, en la ciudad 

(…) 

Está construido con sillares de granito asentados sin argamasa entre ellos. Sobre los tres arcos de mayor altura había en la época romana una cartela con letras de bronce donde constaba la fecha y el constructor. También en lo alto pueden verse dos nichos, uno a cada lado del acueducto. Se sabe que en uno de ellos estuvo la imagen de Hércules Egipcio, que según la leyenda fue el fundador de la ciudad. En tiempos de los Reyes Católicos se colocaron en esos dos nichos la imagen de la Virgen de la Fuencisla (patrona de la ciudad) y san Sebastián. Sin embargo, hoy en día tan sólo se puede apreciar la primera talla. 

El 4 de diciembre, onomástica de santa Bárbara, patrona del cuerpo de Artillería, cuya academia está en Segovia, los cadetes arropan la imagen de la Virgen con una bandera. 

La línea de arcos se levanta organizada en dos pisos, con una decoración simple en la que predominan unas sencillas molduras, que enmarcan y estructuran el edificio. Vista aérea del acueducto de Segovia. En la época de los Reyes Católicos se realizó la primera gran obra de reconstrucción del acueducto. Se encargó de las obras el prior del monasterio cercano de los Jerónimos del Parral, llamado Pedro Mesa. Se reedificaron 36 arcos, con mucho respeto hacia la obra original. Más tarde, en el siglo XVI, fue cuando se pusieron en los nichos centrales las estatuas antes mencionadas de la Fuencisla y san Esteban. 

El acueducto es el hito arquitectónico más importante de la ciudad. Se ha mantenido en activo a través de los siglos y quizás por eso haya llegado al tiempo presente en perfecto estado. Hasta casi nuestros días proveía de agua a la ciudad de Segovia, y más concretamente al Alcázar. En los últimos años ha sufrido un patente deterioro causado principalmente por la contaminación medioambiental y a los propios procesos de erosión del granito. El tráfico rodado de vehículos cerca del acueducto (que incluso llegó a circular entre las arcadas del acueducto hasta 1992) y la realización de conciertos y actividades musicales de gran volumen a sus pies también son hechos que perjudican el monumento. 

Para garantizar su supervivencia, se ha procedido a un minucioso proceso de restauración que ha durado casi ocho años, bajo la dirección del arquitecto Francisco Jurado. 

Con todo, sigue expuesto a la contaminación, ya que se sigue circulando a escasos metros de él.