Apolo (MAN)

Apolo, Estatua romana, Siglo II, Museo Arqueológico Nacional (Madrid.

Apolo fue uno de los dioses más importantes tanto para los griegos como para los romanos, y su culto fue tal que, en efecto, este fue una de las pocas deidades griegas que se transfirió completamente de Grecia a Roma al punto que los romanos mantuvieron intacto el nombre griego. Las diferencias eran menores, mientras que para los griegos era más importante su rol como dios de la luz, para los romanos era más importante su rol como dios de la medicina y la plaga.


Apolo, el dios de la luz
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Sarcófago paleocristiano (MAEC)

Sarcófago paleocristiano de Córdoba. Museo Arqueológico y Etnográfico de Córdoba. Córdoba, España.

Se trata de un sarcófago encontrado en Córdoba en 1962 y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico y Etnográfico de Córdoba.

Como podemos leer en esta página, las escenas principales que en él encontramos, son las siguientes de izquierda a derecha:

a) el sacrificio de Isaac:

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Sarcófago de la Orestíada (MAN)

Parte frontal del llamado “Sarcófago de la Orestíada”

Museo Arqueológico Nacional.

Mármol. Mediados del Siglo II. Husillos (Palencia).

Un mito extraído de la tragedia griega, la venganza de Orestes, decora este sarcófago importado desde Roma. Sus relieves narran la muerte de Clitemnestra y del traidor Egisto, asesinos de su padre Agamenón, la llegada del héroe a Delfos acosado por las Furias, y al tribunal ateniense del Aerópago, donde el voto de Atenea decidirá su absolución. La elección del tema es ostentación de la cultura del difunto, signo de prestigio y autoridad“.

(Según la información del propio museo).

Mosaico de la Medusa (MAN)

Mosaico de Medusa. Vista general.

Mosaico de Medusa, encontrado en Palencia, hoy exhibido en el Museo Arquelógico de Madrid.

De la página del museo:

Este pavimento está enmarcado por una banda de teselas negras y por un sogueado polícromo que va entrelazando todas las figuras geométricas que componen el esquema decorativo. Es una composición de cinco octógonos, uno central y cuatro laterales, unidos por cruces y hexágonos oblongos, con cuadrados y trapecios en los lados, y triángulos en las esquinas. 

En el octógono central se ha representado un gorgoneion, la máscara de la Gorgona Medusa, vista en posición frontal. De la parte superior de la frente nacen dos pequeñas alas de color gris. Sus cabellos, alborotados, desordenados, se confunden con las serpientes que brotan entre ellos, y enmarcan todo el rostro, de mirada intensa, con el ceño y la boca fruncidos. Pertenece esta máscara al tipo llamado de la “Medusa bella”, un tipo que ha perdido el carácter monstruoso, a la vez grotesco y horripilante, característico del arcaísmo griego, y se ha convertido en una figura femenina de idealizada belleza, cuya naturaleza demónica se manifiesta únicamente a través de los atributos animalísticos -las alas y las serpientes-, la mirada fija y penetrante, y los cabellos alborotados. El pathos de la figura se expresa por medio del ceño y la boca fruncidos, patetismo que no resta nada a su belleza. El tipo bello hace su aparición en Grecia en el siglo V a.C., y será el más frecuente durante la época romana.  

Los bustos de las cuatro estaciones decoran los octógonos laterales. El Estío es una figura girada levemente hacia la izquierda, de cuya frente brota un manojo de espigas; una hoz figura junto a su hombro izquierdo. La cabeza de la Primavera, vuelta hacia la derecha, está adornada con una guirnalda de flores. El Invierno está representado por una cabeza cubierta con manto y velo con el que se cubre la barbilla y que parece sostener en la mano derecha. La cabeza del Otoño, reconstruida, conserva una hoja de vid junto al rostro. En los hexágonos se han representado diversas clases de pájaros de plumaje multicolor, los de las esquinas situados sobre ramas y con frutos en el pico. Los ocho hexágonos restantes están decorados con figuras de leones marinos e hipocampos. Los trapecios se decoran con un motivo vegetal geometrizado y las cruces con guirnaldas de laurel y roseta cuatripétala en el centro

Teatro romano de Cartagena (Cávea)

Cávea del Teatro romano de Cartagena. Parte derecha.

Teatro Romano de Cartagena. Vista de la Cávea. Cartagena. Murcia. España.

El diámetro de la cávea es de 87,6 metros, con una capacidad de unos 7000 espectadores, siendo uno de los mayores de la Hispania romana, sólo superado por el de Corduba con una cávea de 124,3 metros, el de Gades con 120 metros, el de Caesaraugusta con 107 metros y el de Clunia Sulpicia con 91 metros. Estaba excavado casi totalmente en la roca, aprovechando la ladera norte del monte del castillo de la concepción, correspondiendo al tipo clásico de teatro apoyado en ladera, en la que quedan recortadas las partes inferior y central de la cávea, si bien los cuerpos laterales del edificio se apoyarían en galerías abovedadas.

Anteriores posts sobre el Teatro Romano de Cartagena: 1 (parte izquierda de la Cávea).

Templo romano de Córdoba

Templo romano de Córdoba (España)

Templo romano. Córdoba. España.

Su construcción se comenzó durante el reinado del emperador Claudio (41-54) y se terminó unos cuarenta años después, durante el reinado del emperador Domiciano (81-96), momento en el que se le dota de agua. Sufrió algunas modificaciones en el siglo II, reformas que parecen coincidir con el cambio de ubicación del foro colonial que se traslada al entorno del actual convento de Santa Ana.

En la zona ya habían sido encontrados elementos arquitectónicos, tales como tambores de columnas, capiteles, etc., todo ello de mármol, por lo que la zona era conocida como los marmolejos. Esta zona de Córdoba pudo constituirse entre el siglo I y el siglo II, como el foro provincial de la Colonia Patricia, título que recibió la ciudad durante la dominación romana. 

El material empleado fue casi exclusivamente mármol, desde las columnas a los muros, pasando por la cubierta y el entablamento. La calidad del mármol y la de la talla del mismo nos hablan de que su construcción fue llevada a cabo por artesanos con altísima cualificación, situando el resultado al nivel de los más bellos edificios del imperio. 

El templo se situó en el límite de la Colonia Patricia, en la zona donde se ubicaba parte del lienzo oeste de la muralla. Las construcciones del interior, al igual que el lienzo de muralla, fueron destruidos para levantar el templo. El terreno fue allanado, creándose una terraza artificial donde se dispuso una plaza en medio de la cual se dispuso el templo.

La plaza estaba cerrada en tres de sus lados: el norte, este y sur (así lo indican los restos encontrados bajo el edificio situado en la esquina de Claudio Marcelo con Diario Córdoba), mientras que la oeste quedaba abierta para conectar visualmente con el circo.

Algunos estudios sugieren que entre ambas zonas existía una terraza intermedia que interconectaría ambos espacios.

Este templo romano constituye el principal vestigio conservado de la pasado romano de Córdoba. Es necesario recordar que fue el lugar de nacimiento de Lucio Anneo Séneca, también conocido como Séneca el Joven, uno de los mayores representantes del estoicismo filosófico.

No se tienen datos actualmente sobre qué divinidad era la que se adoraba en este templo, aunque su proximidad al circo y la apertura de la cara oeste hacia este último pueden indicar que se utilizaba para culto imperial.

Teatro Romano de Cartagena

Teatro Romano Cartagena

Teatro Romano de Cartagena. Vista parcial de la cávea. Al fondo se ve los restos de la Catedral de Santa María la Vieja.

“En el año 44 a.C. la ciudad alcanza el rango de colonia romana, recibiendo el nombre de Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago (C.V.I.N.C), el emperador Augusto comienza con un ambicioso plan de romanización y urbanización de la ciudad, dotándola, además del teatro, con un gran foro. El teatro se dedica a Lucio y Julio César, nietos del emperador, y cuyos nombres podemos leer en dos grandes dinteles de mármol gris que hay sobre los accesos este y oeste. Para su realización se emplearon calizas, mármoles, areniscas y travertino rojo para las columnas. El mármol blanco que aún conserva procede de Grecia y seguramente estuviera tallado en talleres de Roma antes de traerlos a la ciudad.

Para su construcción se excavó en la roca del cerro de la Concepción, donde se situó su cávea, con diámetro de 87,6 metros, por lo tanto responde al tipo clásico que teatro que aprovecha la ladera, el resto de sus construcciones siguen el modelo propuesto por Vitrubio: frente escénico con doble columnata; orchestra, el semicírculo delante de la escena; cávea donde se sentaban los espectadores según su rango social; proscenio el espacio de delante de la escena y el pórtico de detrás de la escena, es decir un patio porticado. Su decoración escultórica estuvo realizada en el citado mármol blanco y se ha conservado gracias a que muchos fueron reutilizados como material de construcción en un mercado tardo-romano (siglo V). Entre las piezas, destacan: tres altares de forma circular que estaban dedicados a la Tríada capitolina (Júpiter, Juno y Minerva) y al cortejo de Apolo (las Gracias, las Musas y las Horas); una estatua del propio dios tocando la cítara, capiteles corintios y un bajo relieve dedicado a Rea Silvia”.

Afrodita agachada (Museo de Córdoba)

Afrodita Agachada Museo Córdoba

Afrodita Agachada (Museo Arqueológico de Córdoba). De la página del propio museo:

“La importancia de la Córdoba romana puede ejemplificarse en esta escultura de gran calidad. Es la única réplica romana de este tipo conocida en la Península Ibérica.

Esta copia romana de una obra de Doidalsas de Bitinia, realizada en mármol blanco griego de la isla de Paros, muestra a Afrodita desnuda y agachada. La diosa probablemente está recibiendo agua en la espalda durante el baño o mirando su reflejo en un estanque. Destaca por los volúmenes resaltados, cierta actitud de movimiento y efectos de claroscuro que enriquecen la composición. Gracias a algunas características estilísticas introducidas por el copista romano del original griego se puede establecer la fecha en que fue esculpida. Aunque el contexto arqueológico en que fue hallada no ofrece datos complementarios de interés, todo parece indicar que estaba originalmente destinada a decorar alguna construcción relacionada con el agua: unas termas o una fuente”.

Polifemo y Galatea (Mosaico romano)

Mosaico romano de Polifemo y Galatea. Expuesto en El Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba.

De la explicación en el propio Alcázar:

“Siglo II dC, 410 cm x 510 cm. 

Mosaico de época romana, encontrado en 1959, en el subsuelo de la Plaza de la Corredera. Procede de una rica mansión con numerosos mosaicos cuyos esquemas decorativos se repiten en el conjunto. 

El motivo del pavimento, situado en el triclíneo, es la escena de amor entre Polifemo y Galatea. El gigante Polifemo fue uno de los cíclopes de Sicilia, hijo de Poseidón (Neptuno) y conocido en la mitología por devorar a varios compañeros de Ulises que lo dejó ciego. Amó a Galatea y mató a su amante, el pastor Acís, aplastándolo con una roca. 

La ninfa Galatea, una de las nereidas, aparece desnuda, adornada de ricas joyas: collar, dos brazaletes y una pulsera. Cubre sus piernas con un manto y aparece sentada sobre un ketos, monstruo marino con cabeza de lobo, cuerpo serpentiforme y cola de cetáceo, cabalgadura habitual de las nereidas. 

El cíclope aparece desnudo y empuña como un cetro un pino del que cuelga un caramillo, instrumento musical. Aparece cubierto por un piel de leopardo. 

(…) 

La temática del mosaico está inspirada en la literatura helenística, en el poema de Filexemo de Citerea “El Cíclope”.

Daniel en el foso de los leones (fragmento de sarcófago)

Daniel en el foso de los leones. Fragmento de sarcófago. Museo Arqueológico. Córdoba.
Es esta una de las escenas más representadas en los sarcófagos paleocristianos. Aunque en un primer momento estas representaciones tendieron a ser más simbolistas, para ocultar de terceros “paganos” sus propias historias, este sarcófago en concreto, encontrado en Córdoba en la zona de Belalcázar, es ya del siglo IV. Al corresponder al siglo en el que la religión cristiana pasa de ser perseguida a ser la oficial (Edicto de Milán, 313), no es necesario ya recurrir al simbolismo anterior. 
La razón principal para incluir estas representaciones artísticas es, sin duda, la formación, principalmente de los nuevos adeptos, en los ritos e historias de la nueva religión.

La muralla púnica de Cartagena

La muralla púnica de Cartagena. Murcia. España.

La muralla púnica de Cartagena es un yacimiento arqueológico del siglo III a. C. situado en la ciudad de Cartagena, en la Región de Murcia. En él, se pueden contemplar el primer encintado murario de la ciudad y uno de los pocos restos de construcciones defensivas púnicas que han llegado hasta la actualidad en España.
La obra de ingeniería cartaginesa fue testigo de uno de los episodios más importantes de la Antigüedad en el mar Mediterráneo: la segunda guerra púnica. Actualmente se encuentran en buen estado de conservación, gracias a la musealización del conjunto.
En el año 227 a. C. el general cartaginés Asdrúbal el Bello funda la ciudad de Qart Hadasht, probablemente sobre un primitivo asentamiento ibérico denominado Mastia. La ciudad se ubicaba sobre una península en medio de una bahía y contaba con cinco colinas, dos de las cuales se situaban a la entrada del istmo, por lo que presentaba una situación inmejorable para la defensa militar.
Fue en este contexto, en la breve época de dominio púnico de Cartagena (227-209 a. C.), cuando se decidió reforzar la capital de los Bárcidas en Iberia con una muralla que rodease el asentamiento. La presencia de esta fortificación fue decisiva para impedir un asalto romano dirigido por los hermanos Cneo y Publio Cornelio Escipión en 216 a. C., empezada ya la segunda guerra púnica.
La muralla sigue modelos helenísticos: está compuesta de un doble paramento paralelo de tabaire (piedra arenisca extraída de las canteras locales) que conserva una altura de más de tres metros.