La Iglesia del Monasterio de la Cartuja (Granada)

Altar Mayor de la Iglesia de la Cartuja de Granada.

Sin duda es una de las grandes joyas de este Monasterio. Su construcción la inicia Cristóbal de Vílchez en el siglo XVI y no se concluye hasta 1662.

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Monasterio de la Cartuja (Granada): Coro de la Iglesia

Albergó a una comunidad de monjes cartujos desde su fundación en el siglo XVI hasta la exclaustración del año 1835. Aunque mezcla diversos estilos, representa una de las cumbres de la arquitectura barroca española. 

Actualmente, está considerada como Bien de Interés Cultural fue declarado Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

La Iglesia es, sin duda, junto a la sacristía, la parte más imponente del conjunto y una de las obras más importantes del Barroco español. En las fotos se puede apreciar la grandiosidad del Coro con la parte a la que los laicos tenían acceso a la misma. La Cartuja es una orden monástica contemplativa que considera el silencio como un medio para lograr la contemplación y el recogimiento.

Santísima Trinidad (MBAC) / Holy Trinity (Córdoba)

Santísima Trinidad, óleo sobre lienzo, obra del pintor Agustín del Castillo, siglo XVII, MBAC.

Explicación del propio Museo:

El avance hacia el naturalismo en la pintura cordobesa se hace cada vez más evidente con el desarrollo del siglo XVII. Agustín del Castillo, padre de Antonio del Castillo y discípulo y amigo de Juan Luis Zambrano, será uno de los que adopten esta nueva manera de entender la pintura. Esta obra avanza los modelos que su hijo repetirá y perfeccionará posteriormente en otras composiciones. Ha representado a Dios Padre, con cetro en la mano, a Jesucristo, portando la cruz y la paloma del Espíritu Santo rodeada de querubes. Aunque se muestra un tanto ingenuo para la composición de figuras principales, destacan los ángeles de la parte inferior. Estos en diferentes actitudes, posturas y escorzos demuestran una interesante habilidad compositiva.

Esta obra procede de la desamortización del monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, pasando a formar parte de los fondos del Museo en 1844.

El Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso está situado en las inmediaciones del complejo musulmán de Medina Al-Zahara.

(ENG)

Holy Trinity, oil on canvas. Painted by Agustín del Castillo, 17th century, Fine Art Museum of Córdoba.

From the Museum’s explanation:

The advance towards naturalism in Córdoba’s painters becomes increasingly obvious along the 17th century. Agustín del Castillo, father of Antonio del Castillo and disciple and friend of Juan Luis Zambrano, was one of the more important exponents of this way of understanding the art of painting. This work, in particular, moves on the models which will be reproduced by his own son, who will improve them in other pieces. He represents Father-God, with the sceptre in his hand, JesusChrist, carrying the cross and the Holy Spirit as the dove, surrounded by cherubs. Even if the composition is perhaps somewhat naïve, the angels in the inferior part of the painting are outstanding with the different postures, attitudes and foreshortenings and show an interesting compositional skill.

This work comes from the ecclesiastical confiscation of the Monastery of San Jerónimo de Valparaíso (1835), being adscribed to the Museum in 1844.

That Monastery is situated near the Muslim enclave of Madinat al-Zahhara.

Calvario (Museo de Bellas Artes de Córdoba)

Calvario. Fresco en la escalera del Antiguo Hospital de la Caridad, hoy parte del Museo de Bellas Artes de Córdoba. Vista completa de la pared frontal.

Calvario, pintado al fresco a modo de grisallas (más antigua, siglo XVI). Otra parte al óleo (más moderna: siglo XVII). Autor anónimo. Antiguo Hospital de la Caridad, hoy parte del Museo de Bellas Artes de Córdoba, España.

Resto del Calvario original.

Explicación del propio Museo:

Desde comienzos del siglo XVI el antiguo Hospital de la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, regido por la Venerable Orden Tercera de San Francisco, contó con una escalera, ya que la documentación refleja la existencia de dos plantas. A lo largo del tiempo la misma ha sufrido las siguientes modificaciones:

1.-A raíz de la adquisición de unas casas contiguas en 1562, dicha escalera debió ser reformada, colocando en el techo una armadura de lazo de forma octogonal y pintando al fresco a modo de grisallas por un maestro anónimo, un Calvario con la Virgen y San Juan en la pared frontal y San Jerónimo penitente y San Francisco de Asís en oración(ver imágenes al final del post) en las laterales. Todo ello fue completado con sendos frisos decorados con elementos de la pasión y escudos de la Orden entre canes.

2.- Por motivos que se desconocen, y posiblemente coincidiendo con la apertura de una ventana en la pared frontera, dicho conjunto debió ser tapado y en parte mutilado, representándose muy posiblemente a partir de 1614 por otro anónimo maestro y con pintura al óleo sobre nuevo mortero, exclusivamente un Calvario con la Virgen y San Juan sobre la superficie de la ventana abierta

Vista del Calvario del siglo XVII.

A continuación, San Jerónimo penitente y San Francisco de Asís, que forman parte del conjunto original.

San Jerónimo penitente (pared izquierda)
San Francisco de Asís en oración (pared derecha).

Junto a ello, y como puede verse en esta última foto y en la siguiente con más nitidez, se realizaron distintos graffitis, seguramente por los propios internos en el Hospital, que representan un laberinto con una sola entrada y siete anillos en torno a un centro. Dicho laberinto se ha encontrado en diversas civilizaciones en ambos hemisferios y desde las pinturas rupestres. Entre otros, se le ha relacionado con la historia de Teseo y el Minotauro en la antigua Grecia o, ya en la Edad Media, con la peregrinación a Tierra Santa o la búsqueda del Santo Grial.

Graffitis en la escalera del antiguo Hospital de la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, Córdoba.

Casa de la Fortuna (Cartagena): Cisne alado

Cisne alado. Fresco de época romana. Siglo I dC. Casa de la Fortuna. Cartagena, Murcia. España.

Explicación en la propia Casa de la Fortuna:

“Durante la excavación del tablinum aparecieron, caídos sobre el pavimento y fragmentados, abundantes restos pictóricos. El esquema decorativo consistía en zócalos negros compartimentados por bandas amarillas y filetes blancos, paneles medios rojos separados por interpaneles negros y zonas altas rematadas con cornisas y decoradas sobre fondo blanco con guirnaldas que continuaban por el techo en una composición de relación continua. Lo más destacable de esta decoración son los interpaneles negros donde se disponen los elementos figurados, varios tipos de candelabros, figuras humanas desnudas que muestran a unos danzantes, quizás sátiros, y aves, como este cisne con alas desplegadas y llevando en sus patas un lazo.

Las pinturas fueron ejecutadas con la técnica del fresco. Su ejecución comportaba aplicar sobre la pared una serie de capas preparatorias. La primera (trulissatio) servía para dejar lisa la superficie del muro. Sobre ella se iban disponiendo otras más finas hasta llegar a la definitiva, una mezcla de arena y cal sobre la que, fresca aún, se aplicaba la pintura. Esto permitía una mayor consistencia de los colores conseguidos a base de minerales mezclados y disueltos con grasas naturales”.

Dante consolando a los envidiosos

Dante, acompañando a Virgilio, consuela a los envidiosos.

Dante, acompañando a Virgilio, consuela a los envidiosos. Hippolyte Flandrin. Museo de Bellas Artes de Lyon.

La escena representada, de la Divina Comedia de Dante y a diferencia de los artistas inspirados por los principales artistas de la literatura italiana, Flandrin evita el patetismo del infierno, prefiriendo el consuelo del Purgatorio. Acompañado de su guía el poeta Virgilio, Dante está hablando con las almas de los Envidiosos, ciegos de cuerpo y de espíritu. En la escena, escucha con atención y compasión el cuento de sus pecados. Los envidiosos, pintados con grisalla, se apoyan casi en la pared de roca que tienen detrás. Dante está al lado de los vivos, cuerpos de carne vestidos con telas con tonos sostenidos. Esta distribución del color facilita tanto entender la composición como la de los sujetos.

La elección del tema traduce la influencia del Renacimiento católico de Lyon, pero el motivo de la ceguera puede también remitirse a los graves problemas oculares que sufre el pintor en 1834.

Pintado en Roma, mientras que Flandrin era alumno de la Academia de Francia, el cuadro revela por el formato, la dificultad del sujeto y la ambición y el talento del joven artista. Muy favorablemente acogido en su presentación en el Salón de París, lienzo obtiene una medalla de oro de segunda clase.

Anteriores del mismo pintor: Pietá de Hippolyte Flandrin.

El bien y el mal

El bien y el mal. Museo de Bellas Artes de Lyon

El Bien y el Mal, Víctor Orsel, Museo de Bellas Artes de Lyon. Francia.

Esta pintura de gran formato, llena de simbolismo religioso, desarrolla la hsitora de dos jóvenes que personifican los dos principios: el Bien y el Mal. Tanto en un caso como en otro, existe una alegoría central, una sucesión de pequeños sainetes que se van describiendo, de forma que puedan oponerse sus diferentes elecciones. La primera, vestida de verde, representada a la izquierda, representa la sabiduría y la virtud, que le asegura una vida serena y dichosa. A la derecha, la segunda se deja tentar por la pasión y entabla lo que se puede calificar como una vida disoluta, cediendo a las avances de un caballero, que la deja después del nacimiento de un hijo. Rechazada por su familia y tras la muerte del niño, se suicida colgándose. Los símbolos, ornamentos y fórmulas latinas acentúan el mensaje.

En la parte superior del cuadro, podemos ver la consecuencia de la vida que ha llevado cada una de ellas: la de la izquierda va al cielo, la de la derecha es arrastrada por el demonio hacia el infierno.

Por la elección del formato, curvado en su parte superior, la utilización del fondo de oro y la yuxtaposición de muchas escenas de una misma historia, Víctor Orsel retoma voluntariamente ciertas características de los cuadros de iglesia del final de la Edad Media y del comienzo del Renacimiento. Sin embargo, esta obra no responde a ningún encargo religioso, pero ambiciona pertenecer a la pintura de carácter moral o cristiano. Deseoso de servir con su arte a una renovación religiosa, el artista de Lyon se orienta hacia una concepción formal y espiritual de la pintura marcado por el ejemplo de los pintores italianos del siglo XV y de un grupo de artistas alemanes que desarrollaron su actividad artística en Roma, los “Nazarenos”. Como manifestación de esta nueva estética, la obra se presentó en el Salón de París el año 1883.

Batalla de Taillebourg por Delacroix

Batalla de Taillebourg por Delacroix Versalles

Batalla de Taillebourg. Delacroix. Salón de las Batallas. Palacio de Versalles.

La batalla de Taillebourg enfrentó a los Capetos Luis IX de Francia (San Luis) y su hermano Alfonso de Poitiers contra los rebeldes de Hugo X de Angulema y el rey Enrique III de Inglaterra.

La batalla se libró en el puente sobre el río Charente, un punto estratégico de vital importancia entre el Norte y el Sur de Francia y posteriormente en la ciudad de Saintes. A esta ciudad habían huido tanto Hugo X como Enrique III, hasta donde los persiguió el ejército francés. En dicha ciudad continuó la batalla, derrotando de nuevo al ejército inglés, ya sin líderes. Enrique III aún intentó un bloqueo en La Rochelle, pero también cayó en breve.

Bastante peor suerte tuvo Hugo X de Angulema: sus castillos de la zona de Poitevin fueron arrasados y sus bienes confiscados. Su hija Isabel fue dada en matrimonio a su archienemigo, Geoffrey de Rançon, señor de Gençay, que acabó reconstruyendo el castillo de su suegro con el dinero de la dote.

La batalla resultó en una decisiva victoria de Francia, no sólo por poner fin a la revuelta de la ciudad de Poitevin, sino porque determinó el status quo territorial entre Francia e Inglaterra.

En el cuadro, pintado por Delacroix en 1837, se muestra la carga de los caballeros franceses en todo su esplendor.

En el Louvre hay un borrador de un cuadro de este mismo tema, pero no parece tener mucho que ver.

Pietá de Hippolyte Flandrin

Pietá de H Faldrin BAL

La Piedad reproducida se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Lyon y fue realizada en óleo sobre lienzo en 1842 por el pintor francés Hyppolite Flandrin.

Flandrin fue alumno de Ingres. Posteriormente viajó a Italia donde obtuvo el primer premio de pintura de Roma de 1832 con “Reconocimiento de Teseo por su padre”, para, posteriormente, visitar la Villa Médicis. En ese momento era fundamentalmente un pintor historicista para evolucionar hacia la pintura religiosa, donde se le puede considerar uno de los renovadores del género en el siglo XIX.

Es interesante hacer notar que, mientras que el Cristo recibe toda la luz, tumbado  en el sepulcro, la Virgen María queda en penumbra, sin que se puedan siquiera distinguir sus rasgos faciales.

Entre otras obras suyas, podemos señalar las pinturas de Saint-Séverine, Saint-German-des-Prés (recientemente restauradas) y Saint-Vicent de Paul de París.

(ENG)

The Pietá shown in this post is exhibited in the Musée des Beaux Arts de Lyon and was painted by hand in oil on canvas by the French Painter Hyppolite Flandrin.

Flandrin was a follower of Frech painter Ingres. He travelled afterwards to Italy where he won the first prize of painting in Rome of 1832 with “Reconnaisance of Teseo by his father” to travel then to visit Villa Medicis. He was, at that time, mainly a historicist painter that evolved to religious painting, subject in which he can be considered as on the reformers in the 19th century.

It’s interesting to note that, while the figure of the dead Christ receives all the light, as he lies in the tomb, the Virgin Mary remains in the dark, as the spectator is unable to even distinguish her facial features.

He also painted the frescoes at Saint-Séverine, Saint-German-des-Prés and Saint-Vincent de Paul de Paris.

Cristo bajando del pretorio, de Gustavo Doré (detalle)

Judas_detalle de Cristo bajando del pretorio Gustavo Doré

Judas Iscariote, detalle de Cristo bajando del pretorio, obra de Gustavo Doré, Museo de Bellas Artes de Nantes.

Es, sin duda, uno de los cuadros que más me ha impresionado, no sólo por la brillantez de su resolución (los colores, las expresiones, las telas, el dominio de la luz, etc.) y por el tamaño (482 × 722 centímetros), si no porque no entiendo cómo no es mucho más famoso. Pero impresiona aún más saber que es una réplica pintada por Doré tras haber pintado este mismo tema en otro cuadro que podemos denominar “original”, que es aún de mayores dimensiones (609 × 914 centímetros), que se expone en el Museo de arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo.

El detalle que hoy os muestro es el correspondiente a Judas Iscariote, el traidor, que varía un poco entre el “original” y la réplica: en el primero, sólo tiene los ojos bajados, en esta versión parece tener miedo, su expresión está más clara que en el “original”.

Representa el momento descrito en Mateo 27, 31 y 32 (vía El Arte nos redime):

“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.

“Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.”

El cuadro entero está aquí, donde podéis apreciar a Simón de Cirene en la parte más baja del cuadro cargando ya con la cruz. Los detalles de Cristo y la Virgen María están aquí y aquí.

La muerte de Santa Cecilia, de Étienne Gautier

La muerte de Santa Cecilia, Étienne Gautier. Museo de Orsay. Fue donada al Museo del Louvre por su propietario, el duque Filiberto de Rambuteau, fue destinado al Museo de Orsay en 1986, donde puede verse en la actualidad. 
Fue expuesto por primera vez en la exposición de París de 1878.

Más información:

“Condenada por haberse resistido a renunciar a su fe cristiana y a su virginidad , Cecilia muere a consecuencia de una tentativa fallida de decapitación ordenada por los jueces paganos. Castamente vestida con una túnica blanca de ribete bordado en oro y con una fíbula esmaltada prendida en ella , la santa lleva en sus brazos la palma del los mártires y una aureola de santidad rodea discretamente su rostro. Reflejo del mármol rojo imperial que sirve de fondo, su sangre mana de su cráneo y resalta vivamente sobre el peldaño de mármol blanco veteado . En primer plano, sobre un suelo decorado con un friso de grecas , el pintor ha colocado tres objetos simbólicos : la rosa cortada y colocada sobre la cimitarra ensangrentada indica la brevedad y también la pasión que caracterizaron la vida de Cecilia , mientras que la lira recuerda la música celeste , que , según La leyenda dorada escuchó durante su martirio y que la convirtió en patrona de los músicos.”

Batalla de Bouvines, de Horace Vernet

Batalla de Bouvines, Horace Vernet. Galería de las Batallas. Palacio de Versalles. Francia.
Alrededor de 25.500 hombres por el lado anglo-alemán y 22.000 por el lado inglés lucharon en las tierras alrededor de la pequeña localidad de Bouvines, al norte de París cerca del paso de Calais. Felipe II Augusto, miembro de la familia Capeta que reinaba en Francia desde el año 987, se enfrentó a una coalición formada por Juan sin Tierra, rey de Inglaterra, Otón IV, emperador de Alemania, y los condes de Flandes y Boulogne. 
(…)  
Otón de Brunwich, el emperador germano, se había aliado al bando inglés porque Felipe II Augusto, y el papado, no le apoyaban a él para obtener la corona del Reino de Sicilia, sino a Federico Hohenstaufen, el heredero de Barbarroja. La alegría les iba a durar poco: lo que tardó Federico en coronarse emperador también de Alemania, tras la muerte de Otón, y amenazar a los Estados Pontificios por el norte y por el sur. Para Felipe II de Francia, la ocasión era crucial.  
Desde el siglo XII, toda la franja atlántica del continente era frontera entre la Francia Capeta y la Inglaterra Plantagenet. Esto se había debido al matrimonio de Leonor duquesa de Aquitania con Enrique II Plantagenet en 1152. No os confundís: los Plantagenet eran también de origen francés. Efectivamente, familia originaria del condado de Anjou, los descendientes del conde Godofredo, casado con Matilde, hija del rey de Inglaterra, llegaron a ser también duques de Normandía y reyes de Inglaterra.
La escena del cuadro que nos ocupa hoy es anterior a la batalla. En él, aparece el rey francés, Felipe II Augusto dejando su corona en una mesa y ofreciéndola a aquél de sus nobles que pensara que iba a defender mejor Francia que él mismo. Ninguno la aceptó.
Más sobre esta batalla aquí.

La recepción del Gran Condé por Luis XIV, de Jean-Léon Gérôme

La recepción del Gran Condé por Luis XIV, de Jean-Léon Gérôme. Museo de Orsay. París. 1878.

En la gran escalera de los Embajadores, en Versalles, Luis XIV se prepara a recibir al Gran Condé en 1674, reciente vencedor de la batalla de Seneffe contra Guillermo de Orange. Con este gesto, pone término a un exilio de casi quince años, destinado a castigar a “su primo” por haber dirigido la Fronda contra el poder real.
Gérôme condensa en un lienzo de formato modesto toda su pasión por la reconstitución histórica. Para que la escena sea plausible, utiliza diferentes fuentes iconográficas: grabados del castillo de Versalles o retratos de los personajes representados.La composición está dinamizada por una vista de abajo arriba y por el descentramiento de la gran X que la sostiene. Gérôme despliega una paleta refinada, en la que la claridad del conjunto y la frialdad de los mármoles son reavivados por los colores de los trajes y de las banderas.
Gérôme pinta este cuadro con la esperanza de venderlo al duque de Aumale que está arreglando el castillo de Chantilly, antigua propiedad de los Condé. La operación fracasa y el cuadro es vendido al millonario estadounidense William Henry Vanderbilt.

El general Murat en la batalla de Aboukir (detalle)

La batalla de Abukir (1799) fue el último triunfo militar de Napoleón Bonaparte en Egipto antes de su retorno a Francia; frustrando el intento anglo-otomano de reconquistar Egipto.  
Un ejército turco de unos dieciocho mil hombres al mando de Mustafá Bajá, desembarcó en Abukir (Egipto), en marzo de 1799. Cuando Napoleón, que estaba sitiando Acre, fue informado de ello, levantó el cerco retirándose de Siria. Mientras estaba de camino al sur, los otomanos derrotaron a las pequeñas guarniciones francesas del litoral egipcio.  
El 14 de junio, el contingente francés de Napoleón alcanzó El Cairo con tan sólo unos siete mil soldados; el general reunió unidades de otras guarniciones y marchó hacia el norte. Encontró diez días después a los otomanos congregados en Abukir, junto a su flota, desplegados en tres líneas de batalla y dos fortines.  
Los franceses atacaron. Los inexpertos y atrasados turcos se defendieron valerosamente contra los más de diez mil soldados veteranos de las guerras revolucionarias. A mediodía, una carga de caballería del general Joachim Murat puso en fuga a los otomanos, tomó uno de los fortines y capturó a Mustafá; con él se rindieron seis mil hombres.  
Los franceses sufrieron unas 386 bajas. Los otomanos perdieron otros dos mil hombres muertos en combate, y más de cuatro mil ahogados. Otros dos mil quinientos turcos se encerraron en el castillo de Abukir, pero no disponían de agua potable. Durante la semana siguiente, un millar de ellos murieron; el 2 de agosto, los demás supervivientes izaron la bandera blanca.

La Virgen de la Aldea, de Marc Chagall

La Virgen de la Aldea, Marc Chagall. Exposición Adoraciones. Museo Thyssen-Bornemisza.

María con el Niño en brazos, vestida con un largo vestido de novia y un largo velo blanco, se eleva en el cielo dejando a sus pies un paisaje urbano. Junto al motivo principal, se representan una serie de ángeles cuya iconografía bebe de la tradición cristiana, como la pareja de cantores, el que porta la trompeta o el que lleva flores, en el borde superior izquierdo. Más alejado, a la izquierda también, otro tiene los brazos cruzados sobre el pecho, en señal de respeto. Forman parte también del cortejo celestial una vaca con un violín y una figura masculina que besa la frente de María cuya particular simbología es característica del pintor“.