Apolo (MAN)

Apolo, Estatua romana, Siglo II, Museo Arqueológico Nacional (Madrid.

Apolo fue uno de los dioses más importantes tanto para los griegos como para los romanos, y su culto fue tal que, en efecto, este fue una de las pocas deidades griegas que se transfirió completamente de Grecia a Roma al punto que los romanos mantuvieron intacto el nombre griego. Las diferencias eran menores, mientras que para los griegos era más importante su rol como dios de la luz, para los romanos era más importante su rol como dios de la medicina y la plaga.


Apolo, el dios de la luz
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Dos capiteles románicos (Los pilares de Europa – Caixaforum)

Hombre luchando contra un león (Siglo XII). Museo Frederic Marès. Barcelona.

Del propio texto de la exposición (Caixaforum, 2017):

La ciencia de levantar un edificio de piedra que no se derrumbara bajo su propio peso era compleja. Algunos elementos individuales, como los capiteles que remataban las columnas, jugaban un papel fundamental en la distribución de la carga. Aunque también podían ser decorativos, con una diversidad de motivos que no se hallaban en ningún otro lugar de la arquitectura medieval. EN este caso, el hombre que lucha contra un león pone de manifiesto la jocosidad de los canteros“.

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Diadema ibérica (MAN)

Diadema ibérica (Siglo IV a C). Tesoro de Jávea. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

De la explicación del propio museo:

Su estructura articulada con extremos triangulares es heredera de diademas orientalizantes, como la de Aliseda (1). Su decoración calada de filigrana, granulado y recortado es de influencia clásica griega, reinterpretada al gusto ibérico. No se observan huellas de uso, por lo que pudo ser encargada como objeto de prestigio.

Ha formado parte de diversas exposiciones dentro y fuera del Museo, exposiciones que tenían por objeto mostrar la orfebrería hispana, como, por ejemplo, esta en el Museo de Cáceres que después recaló en Ávila, entre otras poblaciones. Dicha exposición tenía por objeto mostrar los avances técnicos que los orfebres hispanos habían desarrollado, de los que la diadema mostrada es un buen ejemplo.

(1) Cáceres.

Arqueta de la Catedral de Palencia

Arqueta de la Catedral de Palencia, Museo Arqueológico Nacional (Madrid).

La arqueta de forma rectangular es de madera recubierta con cuero y con placas de marfil talladas, fue encargada como regalo para Ismail Al Maamun hijo del rey de la Taifa de Toledo Yahya ibn Ismail al-Mamun. Fue realizada en el taller de marfiles de Cuenca, por el artista Abderraman Ben Zeiyan, el año 1050. Destaca por su increíble detalle y finura en la ejecución y está considerada como una de las mejores creaciones del mencionado taller tiene unas inscripciones de escritura cúfica -donde se recuerda su ejecución en Cuenca entre otras cosas-, también hay pájaros y gacelas, lo que hace pensar que fue una recreación del paraíso. La pieza perteneció a la Catedral de Palencia utilizada como relicario. En 1911 el obispo junto con el capítulo de la catedral donaron la arqueta en el Museo Arqueológico Nacional de España.

La página del MAN nos aporta algunas notas interesantes:

La inscripción decorativa en caracteres cúficos delata su fabricación en Cuenca en el año 441 de la Hégira/ 1049-1050 d. C. Su autor, Abd al-Rahman ben Zayyan, la realizó por encargo para Ismail ben al Maamun, hijo del rey de Toledo Yahya al Maamun (1044-1075). Las tiras de cobre esmaltado que ensamblan las placas de marfil son de estilo románico, fundidas en el taller de Silos. Fue reutilizada como relicario en la catedral de Palencia. 

La talla de estas placas de marfil continúa la tradición califal, aunque el relieve sea más plano y la interpretación de sus motivos decorativos vegetales y cinegéticos sea más esquemática. Aunque resulta aventurado hablar de un taller conquense de eboraria, sin embargo está documentada la fabricación de tres arquetas en el siglo XI: la de Silos (1026), hoy en el Museo de Burgos, esta arqueta de Palencia y el bote de la catedral de Narbona, de fecha cercana a la anterior.

Sarcófago de la Orestíada (MAN)

Parte frontal del llamado “Sarcófago de la Orestíada”

Museo Arqueológico Nacional.

Mármol. Mediados del Siglo II. Husillos (Palencia).

Un mito extraído de la tragedia griega, la venganza de Orestes, decora este sarcófago importado desde Roma. Sus relieves narran la muerte de Clitemnestra y del traidor Egisto, asesinos de su padre Agamenón, la llegada del héroe a Delfos acosado por las Furias, y al tribunal ateniense del Aerópago, donde el voto de Atenea decidirá su absolución. La elección del tema es ostentación de la cultura del difunto, signo de prestigio y autoridad“.

(Según la información del propio museo).

Mosaico de la Medusa (MAN)

Mosaico de Medusa. Vista general.

Mosaico de Medusa, encontrado en Palencia, hoy exhibido en el Museo Arquelógico de Madrid.

De la página del museo:

Este pavimento está enmarcado por una banda de teselas negras y por un sogueado polícromo que va entrelazando todas las figuras geométricas que componen el esquema decorativo. Es una composición de cinco octógonos, uno central y cuatro laterales, unidos por cruces y hexágonos oblongos, con cuadrados y trapecios en los lados, y triángulos en las esquinas. 

En el octógono central se ha representado un gorgoneion, la máscara de la Gorgona Medusa, vista en posición frontal. De la parte superior de la frente nacen dos pequeñas alas de color gris. Sus cabellos, alborotados, desordenados, se confunden con las serpientes que brotan entre ellos, y enmarcan todo el rostro, de mirada intensa, con el ceño y la boca fruncidos. Pertenece esta máscara al tipo llamado de la “Medusa bella”, un tipo que ha perdido el carácter monstruoso, a la vez grotesco y horripilante, característico del arcaísmo griego, y se ha convertido en una figura femenina de idealizada belleza, cuya naturaleza demónica se manifiesta únicamente a través de los atributos animalísticos -las alas y las serpientes-, la mirada fija y penetrante, y los cabellos alborotados. El pathos de la figura se expresa por medio del ceño y la boca fruncidos, patetismo que no resta nada a su belleza. El tipo bello hace su aparición en Grecia en el siglo V a.C., y será el más frecuente durante la época romana.  

Los bustos de las cuatro estaciones decoran los octógonos laterales. El Estío es una figura girada levemente hacia la izquierda, de cuya frente brota un manojo de espigas; una hoz figura junto a su hombro izquierdo. La cabeza de la Primavera, vuelta hacia la derecha, está adornada con una guirnalda de flores. El Invierno está representado por una cabeza cubierta con manto y velo con el que se cubre la barbilla y que parece sostener en la mano derecha. La cabeza del Otoño, reconstruida, conserva una hoja de vid junto al rostro. En los hexágonos se han representado diversas clases de pájaros de plumaje multicolor, los de las esquinas situados sobre ramas y con frutos en el pico. Los ocho hexágonos restantes están decorados con figuras de leones marinos e hipocampos. Los trapecios se decoran con un motivo vegetal geometrizado y las cruces con guirnaldas de laurel y roseta cuatripétala en el centro

Pedro I el Cruel o el Justo (detalle)

Pedro I de Castilla, llamado “El Cruel” o “El Justo”. Escultura. Detalle de la cabeza. Museo Arqueológico Nacional. Madrid. España.

De la página del Museo:

Es presumible que la actual estatua orante, excesivamente envarada, sea una remodelación posterior, que afectó también a la cabeza, obra de unos dos siglos mas tarde. De responder a la forma original, sería una de las primeras estatuas orantes de la escultura gótica española, algo anterior a la de Lope de Barrientos, que consta realizada en 1454. La posible remodelación debió de afectar también al atavío militar de la estatua, muy disimétrico entre los brazales. Aunque la obra ha venido siendo encuadrada dentro del estilo hispanoflamenco y relacionada con la escuela de Gil de Siloé, parece más plausible la hipótesis de V. Carderera que la data en torno a 1446, lo cual va de acuerdo con las referencias documentales. T. Pérez Higuera relaciona el estilo de gruesos y redondeados pliegues de fuerte caida con el Maestro de don Álvaro de Luna, formado en la escuela franco-borgoñona y autor del sepulcro de don Sancho de Rojas, de varios miembros de la familia Luna y dos en Sigüenza.

Gran Dama Oferente (MAN)

Gran Dama Oferente. Siglo III a.C. Piedra caliza. Museo Arqueológico Nacional. Pueblos íberos. España.

Fue encontrada en el Yacimiento llamado del “Santuario del Cerro de los Santos”, en Montealegre del Castillo, perteneciente a la provincia de Albacete en 1870, entre un gran número de estatuas amontonadas al pie de la ladera occidental de dicho cerro. Fue comprada a José Ignacio Miro en 1873.

La figura muestra una rica vestimenta, que denota la pertenencia un nivel social elevado. Se muestra ricamente ataviada con tres túnicas superpuestas; la inferior, de pliegues muy finos, roza el suelo y enmarca los pies calzados. Encima porta una túnica fina con bordados en el pecho. Finalmente, la túnica superior es un manto cuyos bordes caen hieráticos bajo las manos resaltando la ofrenda.

Una fíbula o pasador en forma de T sujeta el cuello de la túnica. Se adorna con tres collares (dos trenzados y uno sogueado), y con cinco anillos en las manos. 

Sobre la cabeza porta una diadema, adornada con líneas onduladas motivos vegetales. De la diadema cuelgan prendedores en forma de flor e ínfulas, de las que cuelgan varias arracadas muy decoradas.

La figura muestra la gran importancia de la mujer en aspectos religiosos de la cultura ibérica.La riqueza del traje indica una dama de la alta sociedad, que puede estar ofreciendo un presente a la divinidad, o podría participar en un rito de iniciación. La cercanía del yacimiento a varias fuentes de aguas minerales refuerza el significado salutífero y de dedicación religiosa de la escultura.

La parte posterior se encuentra muy poco labrada, por lo que debería ser vista sólo de frente.

Para más información, la página web del Museo Arqueológico Nacional tiene una explicación muy exhaustiva de la estatua, que se puede leer aquí.

Dama de Elche (lado derecho)

Dama de Elche. Lado derecho.

La Dama de Elche es un busto labrado en piedra arenisca, procedente de la cantera local Peligro.

En el momento del hallazgo conservaba restos de pintura roja, azul y blanca que decoraba, los labios, la mantilla y el manto.

Su altura es de 56 centímetros y el perímetro de sus hombros y pecho de 115 centímetros, siendo así sus proporciones de tamaño natural.

Aunque la procedencia de la piedra indica que la obra fue esculpida en La Alcudia, entre los últimos años del siglo V y la primera mitad del IV, su autor pudo haber sido tanto un ibero como un escultor foráneo.

La Dama de Elche, es una escultura que esconde muchos misterios ya que hoy en día todavía no se sabe si el busto representa a una diosa, a una sacerdotisa o a una dama de alta alcurnia. Además, en la parte posterior se aprecia una cavidad de 18 centímetros de diámetro y de 16 de profundidad, sobre cuya finalidad todavía se desconoce.

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Tesoro de Guarrazar: la Corona de Recesvinto

Corona votiva de Recesvinto. Tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional:

Corona ofrecida por el rey visigodo Recesvinto (649-672), es la joya principal del más importante tesoro aparecido en el contexto europeo de la Alta Edad Media: el tesoro de Guarrazar. Su inscripción dedicatoria testimonia la estrecha conexión entre la Iglesia y el poder real. 

La diadema esta formada por doble chapa de oro en forma de dos semicírculos articulados por charnelas; la interior es lisa y la exterior trabajada en repujado y calada con una decoración de pequeñas hojas que alojan granates, perdidos casi en su totalidad. Grandes zafiros cabujones y perlas formando una red cubren la diadema. Eslabones de cadena en forma de hoja de peral, que se reúnen en la base de una doble azucena, coronada por un pequeño capitel de cristal de roca. De este eje pende en la actualidad una cadena con la cruz de estructura calada. 

De la zona inferior de la diadema penden las letras que componen la dedicación real. La orfebrería colorista, utilizada antes por los pueblos iranios y germánicos se muestra aquí en sabia combinación del amarillo del oro con el azul de los zafiros, el rojo de los granates y el blanco de las perlas. La corona es obra del taller real de la Corte de Toledo, al cuyo frente estaba el “Conde de los tesoros“. Los reyes bizantinos ofrecieron coronas y cruces de oro y pedrería a iglesias señaladas, y de ellos tomarían ejemplo los visigodos, influjo que se muestra también en la composición artística de estas joyas. 

Antes de Recesvinto consta que Recaredo (586-601) ofreció una corona a la iglesia de San Felix, en Gerona y otra, perteneciente al mismo tesoro de Guarrazar, dedicó el rey Suintila (621-631). Del centro de la suspensión de la corona solía colgar una cruz también de oro y pedrería. Tales dones eran colgados encima del altar con ocasión de grandes solemnidades litúrgicas.

Se puede ver aquí en 3D.

Podemos ver el uso de estas coronas votivas en la pintura “La Conversión de Recaredo” de Antonio Muñoz Degrain (tomada de aquí):