Fuente de la Mariblanca (Aranjuez)/ Fountain of the «Mariblanca» (Aranjuez)

Fuente de la Mariblanca, vista 1

La Fuente de la Mariblanca se encuentra en Aranjuez en la plaza situada al lado izquierdo del complejo palaciego. Se trata de una plaza que contuvo en origen otra fuente diferente con una estatua de Fernando VI de Borbón, que miraba hacia el puente del río Tajo, recibiendo así al visitante.

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Iglesia Parroquial de San Cristóbal

Iglesia Parroquial de San Cristóbal. Escalera principal.

Iglesia Parroquial de San Cristóbal. Boadilla del Monte. Madrid. España.

Se encuentra situada en una elevación del terreno del casco histórico de Boadilla del Monte. Su núcleo arquitectónico data del siglo XIII y presenta tres naves, con clara influencia mudéjar, separadas por arcos sobre pilares y techumbre de madera y cabecera con ábside semicircular. Destaca su campanario de base maciza, lo que tal vesz permite pensar en la reutilización de una atalaya.

Durante la Guerra civil el edificio sufrió una destrucción parcial, por lo que, en 1944, se construyó la torre, la cubierta, las dos sacristías y la capilla del Siglo XVII.

Tomado de la información turística del propio edificio.

Parroquia de Santa Bárbara (Madrid)

Iglesia de las Salesas

Altar Mayor y, a la derecha, la tumba del Rey Fernando VI. Parroquia de Santa Bárbara, conocida popularmente como Iglesia de las Salesas porque antes formaba parte del Convento de dicha orden. Entonces, su denominación era «Convento de las Salesas Reales» que en la actualidad alberga el Tribunal Supremo. Madrid. España.

El frontal de la mesa del altar mayor lo forman dos tableros de mosaicos de flores, realizados en Roma, y en el centro las iniciales de los Reyes sobre lapislázuli, rodeadas de nubes y cabezas de ángeles.

   El retablo entre seis columnas de serpentina verde, en dos grupos de tres, una delante y dos más atrás, con basas y capiteles de bronce dorados a fuego, dan cobijo a un lienzo de veinte pies de altura representando a la Visitación de Ntra. Sra. enmarcado en bronce dorado a fuego y coronado por las armas reales del mismo material. Este lienzo fue pintado en Nápoles  por Francisco de Mura.

   Al lado de las columnas y a la altura de sus pedestales existen unas ménsulas que soportan las estatuas en mármol blanco de San Fernando y Sta. Bárbara de ocho pies y medio de alto. En la parte superior del retablo y en su parte central se encuentra una escultura de San Francisco de Sales de rodillas rodeado de nubes y cabezas de ángeles y sobre ellos un sol de rayos con el símbolo de la Trinidad, en el centro también de bronce dorado al igual que la gran corona que descansa sobre todo el conjunto. A ambos lados y sobre los dos grupos de columnas se encuentran las representaciones de la Religión y de la Caridad. Todas estas esculturas del retablo son obra de Olivieri.

Tesoro de Guarrazar: la Corona de Recesvinto

Corona votiva de Recesvinto. Tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional:

Corona ofrecida por el rey visigodo Recesvinto (649-672), es la joya principal del más importante tesoro aparecido en el contexto europeo de la Alta Edad Media: el tesoro de Guarrazar. Su inscripción dedicatoria testimonia la estrecha conexión entre la Iglesia y el poder real. 

La diadema esta formada por doble chapa de oro en forma de dos semicírculos articulados por charnelas; la interior es lisa y la exterior trabajada en repujado y calada con una decoración de pequeñas hojas que alojan granates, perdidos casi en su totalidad. Grandes zafiros cabujones y perlas formando una red cubren la diadema. Eslabones de cadena en forma de hoja de peral, que se reúnen en la base de una doble azucena, coronada por un pequeño capitel de cristal de roca. De este eje pende en la actualidad una cadena con la cruz de estructura calada. 

De la zona inferior de la diadema penden las letras que componen la dedicación real. La orfebrería colorista, utilizada antes por los pueblos iranios y germánicos se muestra aquí en sabia combinación del amarillo del oro con el azul de los zafiros, el rojo de los granates y el blanco de las perlas. La corona es obra del taller real de la Corte de Toledo, al cuyo frente estaba el «Conde de los tesoros«. Los reyes bizantinos ofrecieron coronas y cruces de oro y pedrería a iglesias señaladas, y de ellos tomarían ejemplo los visigodos, influjo que se muestra también en la composición artística de estas joyas. 

Antes de Recesvinto consta que Recaredo (586-601) ofreció una corona a la iglesia de San Felix, en Gerona y otra, perteneciente al mismo tesoro de Guarrazar, dedicó el rey Suintila (621-631). Del centro de la suspensión de la corona solía colgar una cruz también de oro y pedrería. Tales dones eran colgados encima del altar con ocasión de grandes solemnidades litúrgicas.

Se puede ver aquí en 3D.

Podemos ver el uso de estas coronas votivas en la pintura «La Conversión de Recaredo» de Antonio Muñoz Degrain (tomada de aquí):

Palacio de los Consejos de Madrid

Palacio de los Consejos. Madrid. España.

Caserón de traza barroca, es un edificio muy representativo de la arquitectura palaciega madrileña del siglo XVII. (…) 
Construido por encargo de Cristóbal Gómez de Sandoval-Rojas, primer duque de Uceda, valido de Felipe III, fue diseñado por Francisco de Mora, aunque las obras las dirigiera Juan Gómez de Mora y las ejecutara el capitán Alonso Turrillo de 1613 a 1625. Justo enfrente del palacio estuvo situada la antigua iglesia de Santa María de la Almudena.
En el momento de su construcción, con las armas de la familia Sandoval flanqueadas por leones rampantes, fue considerado muy ostentoso. Durante el reinado de Felipe IV fue residencia de Luis de Haro y Guzmán, favorito del monarca tras el conde-duque de Olivares y albergó los últimos días de Mariana de Austria hasta su fallecimiento en 1696.
En 1717, fue adquirido por Felipe V como nueva sede de las oficinas del Real Alcázar de Madrid, conociéndose desde entonces como Palacio de los Consejos. Sin embargo, el Consejo de Estado se mantuvo en la Sala del Rubí del Real Alcázar.
Posteriormente, en 1834 fueron suprimidos todos los Consejos excepto el de Estado. Hacia 1858, dicho órgano quedó instalado definitivamente en el palacio.

El Monasterio de San Lorenzo del Escorial (Madrid)

Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial (Madrid), fachada Sur-Oeste. Madrid.

Las motivaciones que llevaron a Felipe II (1556-1598) a construir el Monasterio de El Escorial fueron básicamente dos: por una parte el deseo de cumplir una promesa de construir un templo en acción de gracias por la victoria de la batalla de San Quintín contra los franceses, acaecida el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo.  
En segundo lugar los deseos de su padre Carlos I (1500-1558) de España y V de Alemania que si bien en un primer momento había querido ser enterrado en la Capilla Real de la Catedral de Granada, a última hora cambió de idea y quiso ser enterrado junto con su esposa la emperatriz Isabel de Portugal en el Monasterio de Yuste (Cáceres) pero dejando no obstante la decisión final en manos de su hijo Felipe II. Éste decidirá que el monasterio deberá convertirse en el Panteón Real de la dinastía de los Austria comenzando por su padre.  
El lugar escogido para la construcción del monasterio fue una zona situada en la Sierra de Guadarrama que llevaba el nombre de Escorial, nombre que parece venir de las escorias (restos de fundición) que allí existían debido a las numerosas herrerías allí instaladas.

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Real Monasterio del Escorial, al atardecer.
Fresco de la Gloria o el Triunfo de la Monarquía Hispánica (El Escorial).
Cristo crucificado de Cellini.

Jardines de Sabatini

Jardines de Sabatini, al atardecer:

Estos jardines fueron construidos en los años 30 del siglo XX tras la proclamación de la Segunda República, en el lugar que ocupaban las caballerizas construidas por el arquitecto italiano Francesco Sabatini junto al Palacio Real. 

El Gobierno de la República ordenó la incautación de diferentes bienes del Patrimonio Real, entre ellos este, cediéndolo al Ayuntamiento de Madrid para poder levantar un parque público. El proyecto fue adjudicado al arquitecto zaragozano Fernando García Mercadal tras resultar ganador en el concurso convocado. En 1972 se reformaron los jardines, construyéndose las escaleras monumentales.

La Virgen de la Aldea, de Marc Chagall

La Virgen de la Aldea, Marc Chagall. Exposición Adoraciones. Museo Thyssen-Bornemisza.

«María con el Niño en brazos, vestida con un largo vestido de novia y un largo velo blanco, se eleva en el cielo dejando a sus pies un paisaje urbano. Junto al motivo principal, se representan una serie de ángeles cuya iconografía bebe de la tradición cristiana, como la pareja de cantores, el que porta la trompeta o el que lleva flores, en el borde superior izquierdo. Más alejado, a la izquierda también, otro tiene los brazos cruzados sobre el pecho, en señal de respeto. Forman parte también del cortejo celestial una vaca con un violín y una figura masculina que besa la frente de María cuya particular simbología es característica del pintor«.

Catedral de Alcalá de Henares, portada principal

Santa e Insigne Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor de Alcalá de Henares. Madrid.

La Santa e Insigne Catedral-Magistral de los Santos Justo y Pastor es la sede episcopal de la diócesis de Alcalá de Henares, y se encuendra en la ciudad del mismo nombre, en la Comunidad de Madrid, (España). Data de 1514 y presenta un marcado estilo gótico isabelino. 

Es, junto con la iglesia de San Pedro de Lovaina (Bélgica), el único templo en el mundo que posee el título de Iglesia Magistral, lo que suponía que todos sus canónigos debían ser doctores en teología.  

(…)  

El exterior del templo es sencillo y austero. Las paredes están cubiertas por esgrafiados de tipo segoviano. Destacan la portada de la fachada occidental, de estilo gótico florido, en cuyo medallón central se representa a san Ildefonso; y la alta torre, obra de Rodrigo Gil de Hontañón y Rodrigo Argüello, de estilo renacentista, con una altura de 62,05 metros. Remata esta torre un hermoso chapitel con pizarra de indudable estilo herreriano.

Museo de Historia de Madrid, portada

La portada barroca del Museo de Historia de Madrid, antiguo Hospicio de San Fernando. 

Ha pasado prácticamente una década desde que comenzó la transformación del Museo de la Historia de Madrid, el de la famosa portada barroca de Ribera, en plena calle Fuencarral. Diez años de trabajos para cambiarle la cara y las «tripas» a una instalación situada sobre el antiguo Hospicio de Madrid, y que atesora colecciones que recorren la historia de la ciudad. 

Unas obras dirigidas por el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade, experto en museos y responsable también de la transformación del Arqueológico Nacional. El miércoles, finalmente, volverá a abrir sus puertas. En el año 2002 ya se anunciaba su cierre temporal para realizar obras de mejora. 

El viejo edificio del Hospicio (de 1722, que se salvó de la demolición al adquirirlo el Ayuntamiento madrileño en 1922) necesitaba algo más que unos arreglos, y a ello se pusieron los responsables municipales.  

(…) 

Rodríguez Frade comenzó a trabajar allí en 2004, y le ha dado la vuelta totalmente al interior del edificio de Pedro Ribera. Respetando, lógicamente, los elementos protegidos: la primera crujía, la bellísima fachada barroca. Ahora, su siguiente reto es la capilla, que abrirá también al público tras ejecutarse trabajos aún pendientes. «El proyecto de adecuación ya está redactado», explica.

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Museo de Historia de Madrid, de noche.

Real Monasterio de El Escorial, al anochecer

Felipe II utilizó este Real Sitio como panteón familiar. Las obras de su construcción comenzaron en el año 1563, a cargo de Juan de Toledo. Muerto éste, prosiguió con sus trabajos Juan de Herrera, finalizando su construcción en el año 1584. El edificio está realizado en piedra granítica y dividido en tres zonas verticales, siendo la central el Patio de los Reyes. En sus ángulos hay cuatro torres, de 55 metros, rematadas por bolas de metal. Entre las dependencias del edificio se cuentan los Ministerios, la Casa de los Oficios, la Compaña, Infantes y Reina, que se unen mediante arcos. La iglesia es de planta de cruz griega y, en su capilla mayor, están los monumentos funerarios de Carlos V y Felipe II. Hay que mencionar, también, la biblioteca, en el segundo piso de la fachada oeste, en la que hay cerca de 45.000 impresos de los siglos XV y XVI. En el año 1971 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y, en el año 1984, Patrimonio de la Humanidad. La arquitectura de este edificio, concebido por Juan de Herrera, dio lugar a la arquitectura denominada herreriana. Construcción de grandes dimensiones como lo demuestra sus 15 claustros, 13 oratorios, 86 escaleras, 88 fuentes, más de 1.600 pinturas, 9 torres y 73 esculturas.

Jardines del Campo del Moro

Jardines del Campo del Moro. Palacio Real o de Oriente. Madrid. Al fondo, la fachada este del Palacio.

Declarado de interés histórico-artístico en el año 1931, ocupa una superficie de unas veinte hectáreas, que se extienden, de este a oeste, desde la fachada occidental del Palacio Real hasta el Paseo de la Virgen del Puerto. De norte a sur sus límites quedan configurados por la Cuesta de San Vicente (lado septentrional) y la Cuesta de la Vega y el Parque de Atenas (lado meridional). 

Los jardines se caracterizan por salvar un pronunciado desnivel, provocado por el barranco existente entre el palacio y las riberas del río Manzanares. Fueron trazados en 1844 por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien ideó un conjunto formalista, si bien las obras de ajardinamiento no pudieron llevarse a cabo hasta finales del siglo XIX Éstas corrieron a cargo de Ramón Oliva, que alteró el concepto original mediante un planteamiento romántico. Anteriormente a esta fecha la zona estuvo prácticamente desatendida. 
Es uno de los tres recintos ajardinados que adornan el entorno del Palacio Real, pero, a diferencia de los otros dos (los Jardines de Sabatini y la Plaza de Oriente), su gestión no corresponde al Ayuntamiento de Madrid, sino a Patrimonio Nacional, organismo del que dependen las posesiones que estuvieron en manos de la Corona Española.

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Palacio Real de Madrid: de noche.
Palacio Real de Madrid (2): atardecer.
Palacio Real de Madrid, iluminado para la Fiesta Nacional.
Plaza de la Armería, Palacio Real de Madrid, de noche.

Capilla Mayor, San Francisco el Grande

La Capilla Mayor está instalada en el ábside. Hasta la reforma de finales del siglo XIX, se encontraba presidida por un lienzo de Francisco Bayeu, en el que se representa la aparición de Jesucristo y la Virgen María a San Francisco de Asís. El cuadro está situado actualmente en el coro. El aspecto austero de entonces fue transformado con la citada remodelación, en la que fueron instalados numerosos elementos ornamentales, a partir de materiales como el mármol, las maderas nobles, el bronce o el oro. La cabecera está presidida por cinco pinturas murales, enmarcadas en cuatro grandes pilastras, con ribetes dorados. Son obra de Manuel Domínguez y Alejandro Ferrant y se centran en diferentes episodios de la vida de San Francisco de Asís. La media bóveda que sirve de cubierta al recinto fue decorada con pinturas de José Marcelo Contreras, sobre fondos dorados.

Catedral de la Almudena, víspera de la Patrona de Madrid

La Catedral de la Almudena, ayer por la noche, iluminada para la ofrenda floral. 

La Catedral de Nuestra Señora la Real de la Almudena. Comenzó a gestarse el 22 de diciembre de 1868 (si bien anteriormente habían protagonizado diversos intentos la Reina Isabel de Borbón en el año 1623 y en 1669 la Reina Maria Ana de Austria) cuando la Congregación de Esclavos de la Virgen de la Almudena solicitó al Arzobispo de Toledo permiso para construir otra iglesia dedicada a la Virgen, petición que apoyaría la Reina Da. Mª de las Mercedes, esposa de Alfonso XII. Diez años más tarde don Francisco de Cubas, más tarde Marqués de Cubas, recibió el encargo de preparar el proyecto para la construcción de una importante iglesia Parroquial que más tarde albergaría el cuerpo de la reina Mª de la Mercedes. El 4 de abril de 1883, S. M. el Rey Don Alfonso XII colocó la primera piedra de la futura iglesia.

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Catedral de la Almudena, fachada norte

Se diferencia de otras catedrales en que su mira es norte-sur, no este-oeste, circunstancia que vino determinada por su ubicación como parte integrante del complejo del Palacio Real, desde el primer proyecto realizado por el Marqués de Cubas en el último tercio del siglo XIX.

La fachada principal, hacia la plaza de la Armería, es la situada a los pies del templo, y mira hacia la cara sur del Palacio Real. Se compone de un gran pórtico de columnata doble, siendo el piso inferior de inspiración toscana y el superior jónico. Este conjunto, de aire neoclásico, fue rematado después de la consagración de la catedral por una hornacina barroca, cobijando una imagen de la Virgen de la Almudena. Se colocaron también cuatro estatuas, obra del escultor Ramón Chaparro, que representan a cuatro santos españoles: san Isidro Labrador, santa María de la Cabeza, santa Teresa de Jesús y san Fernando, realizadas en piedra blanca de Colmenar Viejo.  

En el balcón, una vidriera de diez metros cuadrados que representa a la Virgen de Lis. Y cuatro estatuas que representan a los cuatro evangelistas, del escultor José Luis Parés. 

Hay dos grandes escudos, ejecutados también por el escultor Parés. Ubicados en la parte inferior, están realizados en piedra: representan las armas plenas de la Casa Real Española y el escudo del papa que consagró la catedral, Juan Pablo II.