Celda para presos, La Conciergerie

Celda para presos de situación económica media. En esta existen dos camas pero tiene ventana y está en el piso medio, no en el sótano. La estancia es una reproducción del estado que tendrían en el siglo XVIII, durante la Revolución Francesa y, más concretamente, durante el período llamado “el Terror“.
En el año 1791 el palacio ya se había convertido en la principal cárcel de la ciudad para delincuentes comunes y presos políticos. A los presos más acaudalados se les daba un trato especial a cambio de ciertas cantidades de dinero, mientras que los pobres malvivían en las plantas subterráneas a merced del frío, las ratas y las enfermedades.

Anteriores posts sobre la Conciergerie:
La Conciergerie (vista parcial).
El reloj de la Conciergerie.
La Conciergerie, vista general de la fachada.
Sala de las “Gens d’Armes”, la Conciergerie.

Sala de las "Gentes de Armas" (Gens d’Armes) de la Conciergerie

Fue construida por Felipe IV el Hermoso. Hizo construir una Sala de Guardias hacia el 1310 que servía de antesala en la planta baja de la Gran Sala. 

Antiguamente era el refectorio del Palacio, pero fue después reconvertida en prisión masculina y dividida en celdas. Ante la afluencia de prisioneros, fue dividida por una plancha a mitad de altura, permitiendo la existencia de salas superpuestas. Es en esta planta, en el primer piso, en la antigua gran sala del parlamento de París, donde se situó el Tribunal revolucionario.

Anteriores posts sobre la Conciergerie:
La Conciergerie (vista parcial).
El reloj de la Conciergerie.
La Conciergerie, vista general de la fachada.

La Conciergerie, vista general de la fachada

La Conciergerie, antiguo palacio real y prisión. París.

La construcción de la Conciergerie fue realizada por Felipe el hermoso, nieto de San Luis, que mandó remodelar y ampliar el Palacio de la Cité. de aquella época todavía existe la sala de guardia, la sala del personal de armas y la calle de París, que constituyen uno de los más hermosos ejemplos de la arquitectura civil medieval. Del mismo modo, existe las tres torres redondas que marcan la fachada de la Concieregerie: la torre de César, llamada así en recuerdo de la presencia romana; la torre de plata, alusión al tesoro real que se habría guardado allí; la torre Bonbec, que debe su nombre al hecho de que en ella se encontraba la sala en la que se practicaba la “question” (la tortura), que obligaba a confesar a los torturados. 

Hacia el año 1350, el rey Juan el Bueno comenzó nuevas reformas, ordenando construir las cocinas y, en el ángulo nordeste del Palacio, una atalaya rectangular, llamada torre del reloj, pues allí fue instalado el primer reloj público del país. Este reloj fue reemplazado en 1585 por el de German Pilon, aun allí, una obra maestra de esfera coloreada, enmarcada por las alegorías de la Ley y la Justicia. 

Incendios y progresivos deterioros fueron modificando profundamente el aspecto del Palacio de la Conciergerie. En el siglo XIX, sacrificando algunos edificios, salvando otros y creando avenidas alrededor de la île de la Cité, se modificó su acceso. Pero que alguien se imagina lo que era la Gran sala de la primera planta (en la actualidad sala de esera – de los Pasos Perdidos- del Palacio de justicia): una sala inmensa, sostenida por una hilera de pilares que la separaba en dos naves cubiertas por bóvedas con artesonado. Paredes y pilares estaban adornados con unas estatuas que representaban a reyes de Francia. En este lugar oficial se encontraba la mesa de mármol a la que se sentaba el rey durante las recepciones y las sesiones solemnes.

Anteriores posts sobre la Conciergerie:
La Conciergerie (vista parcial).

El reloj de la Conciergerie

El reloj de la Conciergerie. Île de France. París.
Carlos V de Francia, que bien merecía el apelativo de Sabio, pensó que un reloj podría ser de utilidad para los habitantes de la ciudad de París, y que, por tanto, el mismo acordó construir un gran reloj para ser colocado en una de las torres de su palacio para que el público pueda conocer la hora tanto de día como de noche.  
Pero como no había un relojero suficiente hábil en París para llevar a cabo dicha obra, el rey envió un mensajero a Alemania para negociar con Henry de Wyck, un relojero famoso, con el que llegó a un acuerdo para la construcción y el montaje de la máquina preciosa. El artista alemán, dice la historia, tuvo un apartamento asignado en la misma torre donde el reloj iba a ser colocado, y recibió seis céntimos diarios del rey durante ocho años consecutivos que es el tiempo que le llevó a ejecutar su trabajo.

Jean Jounence, un conocido fundidor de campanas, recibió la orden de crear la campana contra el cual el martillo del reloj iba a dar las horas. 
(…) 
Pilon fue el encargado de realizar las esculturas del reloj. El reloj en sí está flanqueado por dos figuras alegóricas (una de ellas demasiado sensual) que representan a la Ley y a la Justicia. 
La figura de la izquierda porta en su mano derecha unas tablillas con el texto latino “Sacra Dei celebrare pius regale time ius”, o lo que se puede traducir por “Celebre el sagrado derecho de Dios a temer al piadoso rey”, o en una traducción más libre “Piadoso observador de la ley de dios, respeta el derecho del Rey”, donde se expresaba la máxima de que el poder del rey venía directamente otorgado por el poder de Dios. 
En la parte de la derecha podemos ver otra imagen femenina que representa a la justicia, una figura que sostiene en su mano derecha una gran espada y, en la izquierda, una balanza, símbolo universal del juicio justo.
Anteriores posts sobre La Conciergerie: La Conciergerie (detalle de la fachada).

La Conciergerie (vista parcial)

7EA9ACC6-7767-4270-A75A-434BF3604F81

La Conciergerie (del francés, concierge, conserje) o también, Palais de la Cité, es un edificio histórico de París que ocupa el muelle del Reloj, en la Isla de la Cité, en el primer arrondissement. El palacio fue la residencia de los reyes de Francia de los siglos X al XIV, más tarde convertido en prisión del Estado en 1392, tras el abandono del palacio por parte de Carlos V y sus sucesores.

La prisión ocupaba la planta baja del edificio que bordea el muelle del Reloj y las dos torres: los pisos superiores estaban reservados para el Parlamento. La Conciergerie designaba, en principio, la vivienda del conserje; después, por extensión, la prisión en la cual él vigilaba a los prisioneros. El conserje estaba a cargo de las llaves del Palacio Real y de las velas y cirios del alumbrado.

La prisión de la Conciergerie estuvo considerada, durante el Terror, como la antecámara de la muerte. Muy pocos fueron los que pudieron salir libres de la misma. La reina María Antonieta estuvo encarcelada aquí en 1793.