Cristo bajando del pretorio, de Gustavo Doré (detalle)

Judas_detalle de Cristo bajando del pretorio Gustavo Doré

Judas Iscariote, detalle de Cristo bajando del pretorio, obra de Gustavo Doré, Museo de Bellas Artes de Nantes.

Es, sin duda, uno de los cuadros que más me ha impresionado, no sólo por la brillantez de su resolución (los colores, las expresiones, las telas, el dominio de la luz, etc.) y por el tamaño (482 × 722 centímetros), si no porque no entiendo cómo no es mucho más famoso. Pero impresiona aún más saber que es una réplica pintada por Doré tras haber pintado este mismo tema en otro cuadro que podemos denominar “original”, que es aún de mayores dimensiones (609 × 914 centímetros), que se expone en el Museo de arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo.

El detalle que hoy os muestro es el correspondiente a Judas Iscariote, el traidor, que varía un poco entre el “original” y la réplica: en el primero, sólo tiene los ojos bajados, en esta versión parece tener miedo, su expresión está más clara que en el “original”.

Representa el momento descrito en Mateo 27, 31 y 32 (vía El Arte nos redime):

«Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.

«Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.»

El cuadro entero está aquí, donde podéis apreciar a Simón de Cirene en la parte más baja del cuadro cargando ya con la cruz. Los detalles de Cristo y la Virgen María están aquí y aquí.

Cristo bajando del pretorio, por Gustavo Doré (detalle)

Cristo bajando del pretorio, de Gustavo Doré. Detalle de la Virgen María. Museo de Bellas Artes de Nantes. Estuvo cedido al Museo de Orsay en 2015.
El episodio que nos presenta es original, entre dos de los momentos más importantes de la Pasión de Cristo: el juicio y tortura en el pretorio y la crucifixión en el Monte Gólgota. Según su biógrafo y amigo, William Blanchard Jerold, se inclinó por pintar ese momento porque no ha sido reproducido prácticamente durante la Historia del Arte, tal y como le manifestó a Doré en una comida el Reverendo Frederick Hartford, canónigo de la abadía de Westminster, a quien había conocido en la Exposición Universal de 1867.
Hace multitud de bocetos de los distintos personajes, aunque al principio el cuadro era mucho más luminoso. Pero cuando se lo muestra a Frederick Hartford, éste se muestra decepcionado porque «el cielo debe estar cubierto; esa desgraciada jornada no pudo ser soleada». Así que lo ensombrece progresivamente hasta que sólo existe iluminación en en Cristo en el centro de la escena.
La Virgen, fácilmente reconocible, es representada con colores blancos y azules según la tradición.

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Cristo dejando el pretorio, de Gustavo Doré (detalle)

Cristo bajando del pretorio detalle
 
Detalle de Cristo. Museo de Bellas Artes de Nantes. En préstamo en el Museo de Orsay en 2015 (la página de la exposición temporal, de la que tomé los dos párrafos, ya no está activa).

Cristo dejando el pretorio es sin duda una de las obras más ejemplares de Doré que la consideró como su obra maestra. El lienzo fue enrollado y enterrado durante la guerra de 1870, y posteriormente retrabajado hasta abril de 1872. Prueba del éxito del cuadro (reproducido en grabado sobre acero), Doré ejecuta nada menos que seis copias, la primera versión se encuentra actualmente en el museo de Estrasburgo.

El episodio se radica al final del proceso de Jesús, entre la presentación de Cristo al pueblo (Ecce homo) y con la cruz a cuestas. Jesús baja los escalones, dejando en la lejanía a Pilato y a los sacerdotes, mientras que una muchedumbre compasiva, recelosa o vindicativa, verdadero estudio de “tipos” humanos, le rodea de cada lado. Judas, a su derecha, gira la mirada hacia el espectador. Las mujeres santas se lamentan alrededor de la Virgen, vestida de azul, en la derecha. El arte espectacular de Doré accede aquí a toda su amplitud, debido al formato colosal de la pintura y a la abundancia de las figuras.

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(ENG)

Christ leaving the Praetorium is, without doubt one of the most important works by Doré who always considered it as his masterpiece. The painting was carefully coiled and buried during the 1870’s war and afterwards Doré worked in it till April 1872. As evidence of the painting’s success (reproduced too in engraving on steel), Doré made six copies, the first of them being the one exhibited in Strasbourg museum.

The painting describes the end of Jesus’s judgement and conviction, between the presentation of Christ to the people (Ecce homo) and the image of Christ with the cross on his back. Jesus descends the stairs, leaving back Pontius Pilatus and the priests, while a compassionate, wary or vindictive crowd, huge portrait of human «types», surrounds him on each side. Judas at his right, looks into the crowd. The saint women cry with the Virgin, dressed in blue at our right. Dore’s spectacular composition is shown here to the spectator in full, because of the colossal dimensions of the painting and the abundance of the figures.

Cristo dejando el pretorio, por Gustavo Doré

Cristo bajando del pretorio
Este cuadro pertenece al Museo de Bellas Artes de Nantes, aunque se encontraba cedido en 2015 temporalmente al Museo de Orsay, París.
 
El autor, más conocido por su faceta como grabador (Don Quijote, la Biblia o Fausto -Goethe-), me sorprendió con este magnífico cuadro en el que destaca el juego de luces y, sobre todo, el tratamiento psicológico de los personajes. A destacar, por supuesto, la figura de Cristo, que ocupa la posición central del cuadro y recibe la luz directa mientras baja, ya condenado a la crucifixión y coronado de espinas, por las escaleras para coger la cruz que le espera al pie de éstas; en segundo lugar, la de Judas (el único que mira al espectador a la izquierda del cuadro) y la Virgen, cuyo retrato se encuentra a la derecha del cuadro y abajo. Al fondo del cuadro y todavía en el pretorio, puede verse a lo lejos a Poncio Pilato y a los jefes judíos.
 
En otros posts, pondré detalles más concretos del magnífico cuadro fotografiado.
 

(ENG)

This painting belongs to the Musèe des Beaux Arts de Nantes, although I saw and photographed it at the Musée d’Orsay (Paris) in August, 2015.

The author, who is very well-known because of his works as an engraver (Don Quijote, the Bible or the Faust -Goethe-), painted a real masterpiece in which we can admire the interplay of lights and shadows and the pshycological portrait of the people displayed. Of course, Christ’s figure is outstanding, not only because he is displayed in the middle of the scene but because of the light illuminates him fully. He descends the stairs, already sentenced to death by crucifixion and crowned with thorns to take the Cross that awaits for him in the end of the stairs.

Then we can also see the Virgin, dressed in blue, nearly dismayed by the scene, right of the Christ. Lastly, we can also see Judas, dressed in red and looking to the viewer at the left of the scene. In the beginning of the stairs, we can see Pontius Pilatus and other Romans and the Hebrew chiefs.

In subsequent posts, I will post more details of the painting above.