Fresco de la Gloria o El Triunfo de la Monarquía Hispánica (El Escorial)

Fresco de la Escalera principal del Real Monasterio De San Lorenzo del Escorial. Obra de Juan Bautista Castello, apodado el Bergamasco y Luca Giordano. Madrid. España.

Lo más destacable de la Escalera no es su arquitectura, sino la decoración, sobre todo del techo, donde Juan Bautista Castello, el Bergamasco, repesentó una alegoría de la Casa de Austria. Desde Carlos V, y entroncando con una política ya iniciada por sus abuelos hispanos los Reyes Católicos, los monarcas españoles Habsburgo harán de la defensa de la Fe cristiana un eje esencial de su práctica política, y su anhelo de una monarquía universal y un imperio de dimensión planetaria tendrá como principal justificación la expansión y defensa de la Cristiandad. En recompensa a esta ambición los reyes y príncipes de este linaje serán representados en las artes plásticas una y otra vez en visiones celestiales que los mostraban al lado de Dios Padre, Cristo, la Trinidad, la Virgen u otros personajes divinos -así los pintaron desde Tiziano y el Greco en el siglo XVI hasta Rubens y Luca Giordano en el XVII-, y los programas iconográficos dispuestos en la decoración de palacios, templos y decorados efímeros que pusieron de relieve este pacto tácito entre Dios y la casa de Austria: una realeza legítima para un planeta católico.  
Consta de un tramo ascendente que, tras un amplio relleno, se divide en dos. Los frescos son de Tibaldi y de Luchetto, con escenas de la Vida de Cristo, que decoran sus muros; Lucas Jordán, en tiempos de Carlos II, pintó los frisos y la bóveda. En el primero representó la batalla, asedio y rendición de San Quintín, en los lados norte, sur y oeste, dejando el lado este reservado para la pintura de la fundación del monasterio. En la bóveda pintó la Gloria: en el centro aparece representada la Santísima Trinidad; a su derecha, La Virgen con un grupo de ángeles portando los emblemas de la pasión; y, más abajo, San Lorenzo intercediendo por los reyes de España; a la derecha arrodillados, Carlos V ofrece sus dos coronas y detrás Felipe II el globo, símbolo del Imperio español. Grupos de ángeles en atrevidos escorzos enmarcan la escena central y, en las esquinas, las Virtudes Teologales se disponen rodeadas de figuras alegóricas. Por último, destaca la escena en la que, desde un balcón, Carlos II contempla el cuadro central acompañado por su mujer y su madre.

Más información sobre este fresco absolutamente espectacular en Luca Giordano en la Basílica del Escorial. Fortuna crítica y recepción según Talavera, Santos y Palomino.

Frescos del techo del Salón de Venus (Palacio de Versalles)

Fresco del techo. Salón de Venus. Palacio de Versalles. París.

Este salón, así como el Salón de Diana, constituía el principal acceso al Gran Aposento, ya que la gran escalera, conocida como “escalera de los Embajadores” (destruida en 1752) desembocaba en él. Durante las veladas de aposento, aquí se instalaban mesas cubiertas de cestas de flores, de pirámides de fruta fresca y singular como naranjas y limones, así como frutas confitadas y mazapanes.

Al igual que todas las estancias siguientes, este salón debe su nombre a un planeta, tema asociado al mito solar que inspiró toda la decoración de Versalles en los años 1670. Aquí Venus aparece representada en el techo con los rasgos de la diosa del Amor que, en la Antigüedad griega, estaba asociada a este planeta. Las demás composiciones pintadas, que adornan los arranques de la bóveda (dovelajes), representan hazañas de héroes antiguos que remiten a la vez al planeta del lugar y a las hazañas de Luis XIV: así, por ejemplo, el dovelaje que representa a Augusto presidiendo los juegos del circo debe interpretarse como una alusión al famoso carrusel celebrado en honor a la reina, y el dovelaje que presenta a Alejandro desposando a Roxana, como una evocación del matrimonio de Luis XIV. 

De toda la enfilada, el Salón de Venus es el que posee la decoración más barroca. Este es el único lugar en el que Le Brun estableció un diálogo entre arquitectura, escultura y pintura, unas veces real y otras figurada: las pilastras y columnas de mármol se retoman en las perspectivas pintadas por Jacques Rousseau, y dos estatuas en engañifa del lado de las ventanas, se contraponen a la figura de Luis XIV obra de Jean Warin.

Posts anteriores sobre el Palacio de Versalles:
Fuentes de Versalles.
El Gran Canal de Versalles.
El Rey gobierna por sí mismo (detalle).
Retrato de Luis XIV, Versalles.
Salón de los Espejos.
Habitación de la Reina (detalle).

Cúpula de "L’Èglise du Dôme", Hôtel des Invalides

Con frecuencia, se han señalado varias relaciones entre esta capilla y la basílica de San Pedro del Vaticano. Como primer aspecto estaría el intento de revalorizar la cúpula, empleando para ello una planta semejante a la de Miguel Angel, aunque por otra parte también es cierto que contaba con numerosos antecedentes franceses de iglesias de planta centralizada tendentes a hacer resaltar las cúpulas. Igualmente se relaciona con la basílica vaticana la intención de disponer ante el edificio una explanada cuadrada, cerrada con arquerías y delimitada con cuatro pequeños pabellones con cúpulas, que se asemejaría a la plaza de San Pedro de Bernini. Sin embargo, ésta no llegó a realizarse, y solamente se pudo realzar la fachada y la cúpula con una gran avenida que, a través del campo, permitía la visión del conjunto, y que es la actual Avenue de Breteuil. 

(…) 

la estructura de la cúpula también está relacionada con las proyectadas por François Mansart para el Panteón de los Borbones y la iglesia de la Visitación. Hay así una primera cúpula truncada, por encima de la cual está la verdadera, en la que se pintó la Gloria celestial; ésta recibe una luz pensada bajo conceptos escenográficos y de sorpresa plenamente barrocos, ya que la iluminan los vanos abiertos en el segundo cuerpo del tambor, que desde el interior de la iglesia están ocultos de la vista por la cúpula truncada.

Anteriores posts sobre el Hôtel des Invalides:

  1. San Luis de los Inválidos.
  2. Hôtel des Invalides.
  3. L’Èglise du Dome.
  4. Entrada principal.
  5. Tumba de Napoleón.

El Rey gobierna por sí mismo (detalle) / The King rules by himself (detail)

el rey gobierna por sí mismo Versalles

Es uno de los frescos que adorna el techo de la Galería de los Espejos de Versalles, obra de Charles Le Brun, considerado el principal realizado según diversos autores. En el centro, se ve a Luis XIV idealizado manejando el timón del Estado, mientras a su izquierda la diosa Atenea le muestra un espejo de forma que vea la realidad y, por tanto, sea prudente. Delante del Rey, hay unos amorcillos que representan las artes.

(ENG)

It’s one of the frescoes that cover the ceiling of the Hall of The Mirrors in the Versailles’ Palace, painted by Charles Le Brun, considered as the main fresco of the Hall by many authors. In the middle, we see an idealised Luis XIV handling the rudder of the State, while at his left goddess Athena shows him a mirror so he can see reality and, consequently, be careful and wise. Before him, there are several putti or nude angels that represent the Arts.

FOTO realizada en agosto de 2015.