San Miguel combatiendo al dragón

Emmanuel Fremiet.Museo de Orsay. París. Hacia 1897.

En 1894, Fremiet fue elegido para realizar la estatua que tenía que coronar la aguja de la abadía del Mont-Saint-Michel. Por aquel entonces era un escultor famoso desde la colocación de su Juana de Arco en la plaza de las Pirámides de París en 1874 (1). Con ésta, fundó un nuevo realismo, mostrando una voluntad de describir con la mayor minucia, en la que el sentido de la precisión se combina con una verdadera búsqueda arqueológica. Al esquema casi barroco que procede de Rafael, prefiere la severa iconografía de la Edad Media. Frémiet elabora de este modo un arte didáctico y que rechaza el «Patos», animado por la doble pasión por la historia y la ciencia.

Fue primero bajo la forma de una estatuilla destinada a la reproducción comercial que creó su San Miguel, en 1879. Hecho raro, dicha obra de 50 centímetros es la que fue elegida para ser ampliada a 2,20 metros de altura. Podemos prácticamente decir que el arquitecto la seleccionó a partir de catálogo. Esta práctica que permitía controlar de antemano el partido estético del artista, combinado con el «realismo histórico» de Fremiet, era particularmente acorde con la nueva visión de los monumentos históricos de Viollet-Le-Duc y de sus émulos, para la búsqueda de reconstituciones arquitectónicas.  

La estatua se distingue de la producción de Fremiet por el dinamismo de su silueta, que conviene imaginarse dorada en la versión del Mont-Saint-Michel y animada por juegos de luces al aire libre. Está realizada en cobre repujado: las placas de cobre son martilladas en taller, luego montadas encima de un armazón y ensambladas con remaches. Se obtienen de este modo obras relativamente ligeras: De lo contrario alzar un bronce en la cumbre de la aguja hubiera resultado une empresa insensata, debido al peso. Encargada de la ejecución, la casa Monduit produjo dos ejemplares más, uno para el campanario de la iglesia Saint-Michel de los Batignolles de París, y el otro para su sala de exposiciones: el ejemplar del museo de Orsay.

(1) Santa Juana de Arco de Frémiet.

Santa Juana de Arco, París

Santa Juana de Arco. Fremiet. París.

Napoleón III encargó una estatua de Juan de Arco para París en un intento de reestablecer la confianza francesa después de la derrota humillante sufrida en 1870 por el ejército prusiano. 

Inicialmente Frémiet se especializó como escultor de animales, produciendo esculturas de bronce muy naturalistas así como pequeñas reproducciones, pero es más conocido por sus monumentos ecuestres, y especialmente por el que reproduce la figura de Juana De Arco a caballo encaminándose a la batalla. En 1872 se le encargó esta escultura para la Plaza de las Pirámides de París, donde fue herida. 

Frémiet nunca estuvo satisfecho con su trabajo. Pensaba que el caballo no tenía la misma escala que la santa. En 1889 la Ciudad de Nancy encargó una reproducción de la estatua, lo que le dio la oportunidad de corregir los errores: redujo la talla del caballo e hizo otros arreglos menores, como añadir una careta armada al caballo para reducirle la cabeza y quitarle el arnés de la parte posterior. 

Cuando en 1899 la estatua de París estaba en peligro por los arreglos que se realizaban en el subsuelo de la calle, Frémiet llevó de nuevo la estatua a su estudio y corrigió definitivamente todos los errores: hizo a la Santa 20 cm más alta, redujo el diámetro del cuello del caballo y le cambió la frente. 

Sin embargo, corrió el rumor de que Frémiet mandó la estatua original de París a Filadelfia (ciudad que le había encargado una copia), y cambió la de París en 1899 por una nueva revisada, en vez de derretirla y volverla a fundir como dijo que había hecho.

La traducción es mía.