Akhenaton o Amenofis IV

Amenophis IV, hijo de Amenofis III y de su reina favorita, Tiy, llegó al trono de Egipto en 1371 a.C. y reinó durante 17 años. Después de pasar 4 años en Tebas, la ciudad de sus predecesores, construyó una nueva capital, dedicada al dios Ra, que comunicaba su poder benéfico a la Tierra a través de los rayos del disco solar, Atón.

En los primeros años de su reino, Amenofis IV ordenó la construcción de un santuario dedicado al halcón Sol, Re-Horakhty, al este del Templo de Amón en Karnak. El inmenso peristilo del porche tenía pilares decorados con imágenes colosales del Faraón, en la pose llamada «osiríaca»: de pie, las piernas juntas, con los brazos cruzados en el pecho y un cetro real en cada mano. El refrato es un fragmento de uno de esos pilares.

La figura se corresponde muy bien con el complejo arquitectónico (este era un coloso esculpido en un lado de un pilar), y respeta la pose convencional y los atributos del Faraón. Su estilo e inscripciones, sin embargo, la diferencian de otros refratos reales clásicos. Es fácilmente identificable como un ejemplo del llamado «estilo Amarna», que se corresponde precisamente con el reinado de Amenofis IV-Akhenatón.

En algunos documentos consta que fue el propio emperador quien señaló las nuevas reglas estilísticas a sus escultores. El nuevo canon se encuentra perfectamente representado aquí: el cuerpo del Faraón ya no es el de un atleta, que expresa el poder de su función; al contrario, los hombros son anchos pero caídos, el pecho es casi femenino; la cintura es alta y estrecha, las caderas anchas y el estómago bajo y redondo. La cara es también típica de la nueva tendencia naturalista: las facciones son definidas por líneas rectas y angulares y superficies planas, contrastando con formas mucho más suaves y redondeadas. Su forma alargada se acentúa por la barba falsa que se extiende hasta el pecho.

El sujeto objeto del retrato se identificó por una serie de inscripciones en cartuchos que presenta la estatua. Los jeroglíficos no mencionan a ningún Faraón por su nombre, pero se refiere en su lugar al dios que representaba en la tierra: «Ra-Horakhty apareció en el horizonte como Shu, el que está en el disco«. Este coloso por tanto, representa al Faraón y a su dinastía como la encarnación del dios sol, revelada por los mismos dioses.
(traducción hecha por mí).

Sarcófago de Ramses III

Sarcófago de Ramsés III. Museo del Louvre. París.

 El sarcófago del faraón Ramsés III, fue ejecutado en granito rosa. El exterior del mismo está grabado con el séptimo y octavo capítulo del Libro de Amduat, y el interior con el primer capítulo del Libro de las Puertas. Toda la decoración se organiza en torno a la gran figura alada de Isis a los pies del difunto (en el piso delante del sarcófago) y la de Nephtys en su cabeza. Ambos lados están también grabados con escenas tomadas del libro del Amduat.  

La decoración se inicia cerca de la figura de Nephtys en la cabeza del rey, con la séptima hora de la Amduat a lo largo de la parte derecha (mirando desde la cabeza hasta los pies), y continúa con la octava hora en el lateral izquierdo. Los egipcios imaginaban el sol a viajando bajo tierra en un barco en las doce horas de la noche. 

Cada «hora» (es decir, cada etapa de su viaje) se caracterizó por un evento en particular: en la séptima hora, por ejemplo (parte derecha del sarcófago), el sol se enfrenta a la serpiente Apophis, que trata de detenerlo en su curso. El lado izquierdo representa la octava hora: en el registro inferior, las criaturas del inframundo. La pieza, conservada sin tapa pesa alrededor de 18 toneladas. 

Se expone actualmente en el Museo del Louvre mientras que la tapa de este sarcófago se expone en el Museo Fitzwilliam.