Puertas del templo de Montu (II) / Doors from Montu’s temple (II)

La entrada del templo de Medamud. Museo de Bellas Artes de Lyon, Francia.
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Puertas del templo de Montou (MBAL): Puerta de Tolomeo IV Filópator

Los motivos se organizan alrededor de la temática del Señor de las Dos Tierras. Vemos al rey representado de manera simétrica en tanto que señor del Bajo Egipto, esto es, la parte Norte del país, alrededor del Delta, y en tanto que señor del Alto Egipto, el Sur del país. Estas dos representaciones son reconocibles por las diferentes coronas: la corona roja de Bajo Egito y la corona blanca del Alto Egipto, en forma de mitra.

La puerta de Tolomeo IV Filópator está inacabado. Parece que los problemas políticos sobrevenidos alrededor del 206aC interrumpieron los trabajos. Encontramos muchos indicios de dicha interrupción: en la parte saliente del pasadizo, hay ciertas líneas de separación entre los jeroglíficos que están sólo trazadas pero no esculpidas y la parte baja de la pared derecha está lisa, mientras que su paralela sí está esculpida. En el reverso de la puerta, podemos también ver que los personajes están gravados sólamente hasta la pantorrilla. Los bloques de piedra fueron usados como elementos de la fundación de un nuevo templo erigido por Tolomeo V.

Otras obras del Museo de Bellas Artes de Lyon en Fotograrte:

Pietá de Hippolyte Flandrin.

Virgen y Ángel de una Anunciación (Siglo XIV).

El Bien y el Mal de Víctor Orsel.

Dante consolando a los envidiosos.

PS: Traducción hecha por Fotograrte.

Akhenaton o Amenofis IV

Amenophis IV, hijo de Amenofis III y de su reina favorita, Tiy, llegó al trono de Egipto en 1371 a.C. y reinó durante 17 años. Después de pasar 4 años en Tebas, la ciudad de sus predecesores, construyó una nueva capital, dedicada al dios Ra, que comunicaba su poder benéfico a la Tierra a través de los rayos del disco solar, Atón.

En los primeros años de su reino, Amenofis IV ordenó la construcción de un santuario dedicado al halcón Sol, Re-Horakhty, al este del Templo de Amón en Karnak. El inmenso peristilo del porche tenía pilares decorados con imágenes colosales del Faraón, en la pose llamada «osiríaca»: de pie, las piernas juntas, con los brazos cruzados en el pecho y un cetro real en cada mano. El refrato es un fragmento de uno de esos pilares.

La figura se corresponde muy bien con el complejo arquitectónico (este era un coloso esculpido en un lado de un pilar), y respeta la pose convencional y los atributos del Faraón. Su estilo e inscripciones, sin embargo, la diferencian de otros refratos reales clásicos. Es fácilmente identificable como un ejemplo del llamado «estilo Amarna», que se corresponde precisamente con el reinado de Amenofis IV-Akhenatón.

En algunos documentos consta que fue el propio emperador quien señaló las nuevas reglas estilísticas a sus escultores. El nuevo canon se encuentra perfectamente representado aquí: el cuerpo del Faraón ya no es el de un atleta, que expresa el poder de su función; al contrario, los hombros son anchos pero caídos, el pecho es casi femenino; la cintura es alta y estrecha, las caderas anchas y el estómago bajo y redondo. La cara es también típica de la nueva tendencia naturalista: las facciones son definidas por líneas rectas y angulares y superficies planas, contrastando con formas mucho más suaves y redondeadas. Su forma alargada se acentúa por la barba falsa que se extiende hasta el pecho.

El sujeto objeto del retrato se identificó por una serie de inscripciones en cartuchos que presenta la estatua. Los jeroglíficos no mencionan a ningún Faraón por su nombre, pero se refiere en su lugar al dios que representaba en la tierra: «Ra-Horakhty apareció en el horizonte como Shu, el que está en el disco«. Este coloso por tanto, representa al Faraón y a su dinastía como la encarnación del dios sol, revelada por los mismos dioses.
(traducción hecha por mí).

Sarcófago de Ramses III

Sarcófago de Ramsés III. Museo del Louvre. París.

 El sarcófago del faraón Ramsés III, fue ejecutado en granito rosa. El exterior del mismo está grabado con el séptimo y octavo capítulo del Libro de Amduat, y el interior con el primer capítulo del Libro de las Puertas. Toda la decoración se organiza en torno a la gran figura alada de Isis a los pies del difunto (en el piso delante del sarcófago) y la de Nephtys en su cabeza. Ambos lados están también grabados con escenas tomadas del libro del Amduat.  

La decoración se inicia cerca de la figura de Nephtys en la cabeza del rey, con la séptima hora de la Amduat a lo largo de la parte derecha (mirando desde la cabeza hasta los pies), y continúa con la octava hora en el lateral izquierdo. Los egipcios imaginaban el sol a viajando bajo tierra en un barco en las doce horas de la noche. 

Cada «hora» (es decir, cada etapa de su viaje) se caracterizó por un evento en particular: en la séptima hora, por ejemplo (parte derecha del sarcófago), el sol se enfrenta a la serpiente Apophis, que trata de detenerlo en su curso. El lado izquierdo representa la octava hora: en el registro inferior, las criaturas del inframundo. La pieza, conservada sin tapa pesa alrededor de 18 toneladas. 

Se expone actualmente en el Museo del Louvre mientras que la tapa de este sarcófago se expone en el Museo Fitzwilliam.

La Gran Esfinge de Tanis

La Gran Esfinge de Tanis. Museo del Louvre. París.

La escultura fue descubierta en el año 1825, entre las ruinas del Templo de Amón, («El oculto», símbolo del poder creador y «Padre de todos los vientos» en la mitología egipcia), situado en la localidad egipcia de Tanis, que fue la capital de Egipto durante las dinastías XXI y XXIII. Las inscripciones originales fueron borradas, y solamente son legibles las inscripciones alusivas a los faraones Amenemes II, (Dinastía XII), Merneptah, (Dinastía XIX) y Sheshonq I, (Dinastía XXII).

Esas múltiples inscripciones a favor de faraones sucesivos hacen pensar en «usurpaciones«, esto es, en que cada faraón se atribuía a sí mismo la escultura a pesar de provenir de faraones anteriores. Precisamente por esa razón hay muchas dificultades para datar la pieza: algunos autores consideran que fue tallada durante la duodécima dinastía y otros la fechan en la cuarta.

Templo de Debod, Madrid

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El Templo de Debod constituye uno de los tesoros artísticos de Madrid, donado por el gobierno egipcio a España, tras la ayuda prestada durante la construcción de la presa de Asuán:
«Según sostiene la Real Academia de la Historia, el templo fue fundado en la Baja Nubia -región atravesada por el río Nilo entre Asuán, en Egipto, y Jartum, en Sudán- 200 años antes de Cristo. El monumento, que fue ordenado construir por el rey kushita Adijalamani de Meroe, estaba dedicado al dios Amón de Debod, «padre de todos los vientos», y a Isis de Filé, «diosa de la maternidad». Posteriormente, fue embellecido y reformado por los faraones de la dinastía ptolemaica.
En el año 30 a. C. Roma conquistó Egipto tras la victoria de Octavio Augusto sobre Marco Antonio y Cleopatra. El emperador Augusto añadió al santuario un «mammisi» o «capilla donde nacen los dioses», y más adelante el Imperio romano continuó la ampliación y renovación del edificio hasta que en el 635 d. C. se puso fin al culto pagano en la Baja Nubia. El templo fue clausurado y abandonado, y Occidente se olvidó de Egipto y de Nubia hasta el siglo XIX. Para entonces, nómadas, cristianos y musulmanes ya habrían pasado por el santuario