Dos capiteles románicos (Los pilares de Europa – Caixaforum)

Hombre luchando contra un león (Siglo XII). Museo Frederic Marès. Barcelona.

Del propio texto de la exposición (Caixaforum, 2017):

La ciencia de levantar un edificio de piedra que no se derrumbara bajo su propio peso era compleja. Algunos elementos individuales, como los capiteles que remataban las columnas, jugaban un papel fundamental en la distribución de la carga. Aunque también podían ser decorativos, con una diversidad de motivos que no se hallaban en ningún otro lugar de la arquitectura medieval. EN este caso, el hombre que lucha contra un león pone de manifiesto la jocosidad de los canteros“.

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Sarcófago paleocristiano (MAEC)

Sarcófago paleocristiano de Córdoba. Museo Arqueológico y Etnográfico de Córdoba. Córdoba, España.

Se trata de un sarcófago encontrado en Córdoba en 1962 y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico y Etnográfico de Córdoba.

Como podemos leer en esta página, las escenas principales que en él encontramos, son las siguientes de izquierda a derecha:

a) el sacrificio de Isaac:

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Iglesia Conventual de Santo Domingo (Murcia)

Portada principal

Portada principal. Iglesia Conventual de Santo Domingo. Murcia. España.

La Iglesia conventual de Santo Domingo, construida en pleno esplendor del barroco murciano, entre 1722 y 1745, tiene la particularidad de contar con dos fachadas. La principal, que mira hacia la Plaza Romea, de cuyos tres pisos previstos sólo se llegaron a construir dos, y la que mira hacia la Plaza de Santo Domingo, toda de ladrillo salvo el cuerpo inferior de piedra.

De la fachada principal, el cuerpo inferior destaca por su sobriedad y aire renacentista; el superior, con detalles barrocos, tiene en el centro las estatuas de piedra de Santo Domingo y San Francisco, abrazándose al pie de la cruz de Cristo, mientras, en los laterales están los escudos de la Orden franciscana y de la dominica.

Órgano de Saint Sulpice (París)

órgano de Saint Sulpice París

Órgano de la Iglesia de San Sulpicio. París.

“En San Sulpicio se celebran regularmente conciertos de órgano. El que hay concretamente aquí data de 1862. Fue construido por Aristide Cavaille-Coll y tiene 15.836 tubos.42​ Uno de los más renombrados organistas de esta iglesia fue Charles-Marie Widor quien ocupó este puesto desde sus 26 años”.

A pesar de su importancia (es conocida como la Catedral de la orilla izquierda, la de la derecha es Nôtre Dame), sus empleados siguen protestando por la antigüedad de sus instalaciones eléctricas y por la inexistencia de detectores de humo, algo que preocupa especialmente desde el fuego que le ha afectado recientemente.

Anteriores posts sobre San Sulpicio: 1, 2, 3, 4.

Iglesia de San Pedro de Ávila

San Pedro Ávila

Iglesia de San Pedro (Ávila):

“Presidiendo la plaza del Mercado Grande, se proyecta a semejanza de la basílica de San Vicente. En su atrio los monarcas juraron respetar los fueros de Castilla, lo que denota la importancia de esta iglesia en el período de mayor relevancia política de la ciudad.

Tiene planta de cruz latina, con nave central de mayores dimensiones que las laterales. Iniciada en el segundo cuarto del S.XII y concluida ya en el S.XIII, tras un periodo en el que las obras estuvieron paralizadas, en la arquitectura y en la decoración se observa una interesante evolución, fruto de esta dilatada construcción.

(…)

La fachada principal se articula en dos cuerpos: el superior, dominado por un gran rosetón, y el inferior, que alberga una portada en la que el vano de entrada es magnificado por seis arquivoltas sin decoración”.

Pietá de Hippolyte Flandrin

Pietá de H Faldrin BAL

La Piedad reproducida se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Lyon y fue realizada en óleo sobre lienzo en 1842 por el pintor francés Hyppolite Flandrin.

Flandrin fue alumno de Ingres. Posteriormente viajó a Italia donde obtuvo el primer premio de pintura de Roma de 1832 con “Reconocimiento de Teseo por su padre”, para, posteriormente, visitar la Villa Médicis. En ese momento era fundamentalmente un pintor historicista para evolucionar hacia la pintura religiosa, donde se le puede considerar uno de los renovadores del género en el siglo XIX.

Es interesante hacer notar que, mientras que el Cristo recibe toda la luz, tumbado  en el sepulcro, la Virgen María queda en penumbra, sin que se puedan siquiera distinguir sus rasgos faciales.

Entre otras obras suyas, podemos señalar las pinturas de Saint-Séverine, Saint-German-des-Prés (recientemente restauradas) y Saint-Vicent de Paul de París.

(ENG)

The Pietá shown in this post is exhibited in the Musée des Beaux Arts de Lyon and was painted by hand in oil on canvas by the French Painter Hyppolite Flandrin.

Flandrin was a follower of Frech painter Ingres. He travelled afterwards to Italy where he won the first prize of painting in Rome of 1832 with “Reconnaisance of Teseo by his father” to travel then to visit Villa Medicis. He was, at that time, mainly a historicist painter that evolved to religious painting, subject in which he can be considered as on the reformers in the 19th century.

It’s interesting to note that, while the figure of the dead Christ receives all the light, as he lies in the tomb, the Virgin Mary remains in the dark, as the spectator is unable to even distinguish her facial features.

He also painted the frescoes at Saint-Séverine, Saint-German-des-Prés and Saint-Vincent de Paul de Paris.

Cristo bajando del pretorio, de Gustavo Doré (detalle)

Judas_detalle de Cristo bajando del pretorio Gustavo Doré

Judas Iscariote, detalle de Cristo bajando del pretorio, obra de Gustavo Doré, Museo de Bellas Artes de Nantes.

Es, sin duda, uno de los cuadros que más me ha impresionado, no sólo por la brillantez de su resolución (los colores, las expresiones, las telas, el dominio de la luz, etc.) y por el tamaño (482 × 722 centímetros), si no porque no entiendo cómo no es mucho más famoso. Pero impresiona aún más saber que es una réplica pintada por Doré tras haber pintado este mismo tema en otro cuadro que podemos denominar “original”, que es aún de mayores dimensiones (609 × 914 centímetros), que se expone en el Museo de arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo.

El detalle que hoy os muestro es el correspondiente a Judas Iscariote, el traidor, que varía un poco entre el “original” y la réplica: en el primero, sólo tiene los ojos bajados, en esta versión parece tener miedo, su expresión está más clara que en el “original”.

Representa el momento descrito en Mateo 27, 31 y 32 (vía El Arte nos redime):

“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.

“Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.”

El cuadro entero está aquí, donde podéis apreciar a Simón de Cirene en la parte más baja del cuadro cargando ya con la cruz. Los detalles de Cristo y la Virgen María están aquí y aquí.

Daniel en el foso de los leones (fragmento de sarcófago)

Daniel en el foso de los leones. Fragmento de sarcófago. Museo Arqueológico. Córdoba.
Es esta una de las escenas más representadas en los sarcófagos paleocristianos. Aunque en un primer momento estas representaciones tendieron a ser más simbolistas, para ocultar de terceros “paganos” sus propias historias, este sarcófago en concreto, encontrado en Córdoba en la zona de Belalcázar, es ya del siglo IV. Al corresponder al siglo en el que la religión cristiana pasa de ser perseguida a ser la oficial (Edicto de Milán, 313), no es necesario ya recurrir al simbolismo anterior. 
La razón principal para incluir estas representaciones artísticas es, sin duda, la formación, principalmente de los nuevos adeptos, en los ritos e historias de la nueva religión.

La muerte de Santa Cecilia, de Étienne Gautier

La muerte de Santa Cecilia, Étienne Gautier. Museo de Orsay. Fue donada al Museo del Louvre por su propietario, el duque Filiberto de Rambuteau, fue destinado al Museo de Orsay en 1986, donde puede verse en la actualidad. 
Fue expuesto por primera vez en la exposición de París de 1878.

Más información:

“Condenada por haberse resistido a renunciar a su fe cristiana y a su virginidad , Cecilia muere a consecuencia de una tentativa fallida de decapitación ordenada por los jueces paganos. Castamente vestida con una túnica blanca de ribete bordado en oro y con una fíbula esmaltada prendida en ella , la santa lleva en sus brazos la palma del los mártires y una aureola de santidad rodea discretamente su rostro. Reflejo del mármol rojo imperial que sirve de fondo, su sangre mana de su cráneo y resalta vivamente sobre el peldaño de mármol blanco veteado . En primer plano, sobre un suelo decorado con un friso de grecas , el pintor ha colocado tres objetos simbólicos : la rosa cortada y colocada sobre la cimitarra ensangrentada indica la brevedad y también la pasión que caracterizaron la vida de Cecilia , mientras que la lira recuerda la música celeste , que , según La leyenda dorada escuchó durante su martirio y que la convirtió en patrona de los músicos.”

Catedral Nueva de Salamanca: Puerta de Ramos

Puerta de Ramos. Vista General.

Esta puerta se abre en uno de los tramos de la nave lateral norte. Encima del vano se colocó un bello grupo escultórico que relata la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén. De ahí su nombre.

La puerta norte de la Catedral Nueva, situada frente al palacio de Anaya, es conocida como la Puerta de Ramos debido a que recoge en su parte superior la representación escultórica de la entrada de Jesús en Jerusalén. A pesar de no ser la fachada principal, se trata de la fachada más conocida de la Catedral, ya que la amplitud y belleza de la plaza de Anaya nos muestra las mejores vistas y perspectivas del grandioso conjunto arquitectónico.
Tiene numerosos ornamentos de gran belleza, como curiosidad hay entre ellos un astronauta o un dragón comiendo un helado, añadidos estos en la última restauración, siguiendo una tradición.

Tesoro de Guarrazar: la Corona de Recesvinto

Corona votiva de Recesvinto. Tesoro de Guarrazar. Museo Arqueológico Nacional:

Corona ofrecida por el rey visigodo Recesvinto (649-672), es la joya principal del más importante tesoro aparecido en el contexto europeo de la Alta Edad Media: el tesoro de Guarrazar. Su inscripción dedicatoria testimonia la estrecha conexión entre la Iglesia y el poder real. 

La diadema esta formada por doble chapa de oro en forma de dos semicírculos articulados por charnelas; la interior es lisa y la exterior trabajada en repujado y calada con una decoración de pequeñas hojas que alojan granates, perdidos casi en su totalidad. Grandes zafiros cabujones y perlas formando una red cubren la diadema. Eslabones de cadena en forma de hoja de peral, que se reúnen en la base de una doble azucena, coronada por un pequeño capitel de cristal de roca. De este eje pende en la actualidad una cadena con la cruz de estructura calada. 

De la zona inferior de la diadema penden las letras que componen la dedicación real. La orfebrería colorista, utilizada antes por los pueblos iranios y germánicos se muestra aquí en sabia combinación del amarillo del oro con el azul de los zafiros, el rojo de los granates y el blanco de las perlas. La corona es obra del taller real de la Corte de Toledo, al cuyo frente estaba el “Conde de los tesoros“. Los reyes bizantinos ofrecieron coronas y cruces de oro y pedrería a iglesias señaladas, y de ellos tomarían ejemplo los visigodos, influjo que se muestra también en la composición artística de estas joyas. 

Antes de Recesvinto consta que Recaredo (586-601) ofreció una corona a la iglesia de San Felix, en Gerona y otra, perteneciente al mismo tesoro de Guarrazar, dedicó el rey Suintila (621-631). Del centro de la suspensión de la corona solía colgar una cruz también de oro y pedrería. Tales dones eran colgados encima del altar con ocasión de grandes solemnidades litúrgicas.

Se puede ver aquí en 3D.

Podemos ver el uso de estas coronas votivas en la pintura “La Conversión de Recaredo” de Antonio Muñoz Degrain (tomada de aquí):

San Juan Bautista, de Jean Dampt

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San Juan Bautista niño, de Jean Dampt, Museo de Orsay. París. 1881 (Siglo XIX). Obra en mármol. El original en yeso se encuentra en Dijon de donde era el artista. Para ver la maestría del autor sólo hay que observar la forma en que el niño se apoya de forma poco estable en un lado mientras reza, el tratamiento de los cabellos y del pequeño trozo de tela que le cubre una cadera, única prenda de ropa que lleva.
Algunas notas sopbe Jean Dampt: 
Hijo de un ebanista, estudió en la Ecole des Beaux-Arts de Dijon; a continuación, en 1874, bajo la dirección de François Jouffroy y Paul Dubois en la Escuela de Bellas Artes de París. Expuso por primera vez en el Salón de la Sociedad de Artistas Franceses en 1876, el busto del arquitecto Belot. En 1877, se produce un error y ocupa el segundo lugar en el Premio de Roma. Completó su servicio militar y luego organiza una Exposición de la Sociedad de Amigos de la Costa de Oro para promover el arte en su región. Participa en el grupo de los Seis con Alexandre Charpentier y Rupert Carabin , uniéndose con Pascal Dagnan-Bouveret y Carlos Schwabe. 
Cuenta con el patrocinio de la condesa Marie-Martine-Pol Béhague, para la que hizo la Sala de los Caballeros (París, Museo de Orsay) y el pequeño grupo de acero, marfil y oro titulado El Caballero Raymondin y el hada Melusina del que Emile Verhaeren dijo: “es una obra de esas que marcan una fecha.”. Para el mismo hotel particular de la condesa realizó el relieve titulado “Temps emportant l’Amour” , presentado en el Salón de París de 1898, que decoraba la gran escalera en mármol policromo, inspirada en la escalera de la Reina en Versalles, siguiendo la moda de la época. El edificio fue vendido para la instalación de la Embajada de Rumanía en París. 
Se presenta como militante idealista, Joséphin Péladan dijo de él , “Dampt debe ser considerado como uno de los mejores artistas de nuestro tiempo: a un conocimiento considerable, se une una conciencia extrema y la auténtica voluntad del ideal.”

Convento de la Merced, Trujillo

Vista parcial del Claustro del Convento de la Merced, Trujillo (Cáceres, España). Visto a través de la cerradura del portón principal.

La orden de redención de cautivos de La Merced estuvo vinculada a la ciudad, a saber, desde el año 1590 en que Fray Juan Pizarro y Fray Diego de Sotomayor, miembros de seculares linajes trujillanos, solicitaron al Concejo fundar casa en la ciudad. No fue, empero, hasta 1594, que lograron el apoyo a la empresa de doña Francisca Pizarro Yupanqui, hija del conquistador del Perú, quien patrocinó la nueva fundación, incorporando a la misma los recursos e inmuebles de la Obra Pía de Catalina de la Cueva —su aya desde niña—, que ella misma tutelaba.

Instalados hasta 1629 en un primer cenobio situado junto al convento de descalzas de San Antonio, no sin hacer frente a numerosos problemas de convivencia con la citada comunidad, para esta fecha se hallaban ya en su nuevo emplazamiento entre las calles de Vivanços y Encarnación. El nuevo convento, de estilo Barroco, no llegó a concluirse hasta el siglo XVIII. Contó con modernas e ingeniosas infraestructuras, como la escalera del patio, adulcida en cercha, o el propio claustro.

La iglesia, inconclusa, fue concebida como un templo cruciforme, con transepto poco desbordante y cúpula sobre el crucero, pero el proyecto quedó en un sencillo cajón con cabecera hemipoligonal.

Fray Gabriel Téllez, Tirso de Molina, fue Comendador aquí entre 1626 y 1629, es decir, durante los años en que comenzó a erigirse este edificio.

Cristo bajando del pretorio, por Gustavo Doré (detalle)

Cristo bajando del pretorio, de Gustavo Doré. Detalle de la Virgen María. Museo de Bellas Artes de Nantes. Estuvo cedido al Museo de Orsay en 2015.
El episodio que nos presenta es original, entre dos de los momentos más importantes de la Pasión de Cristo: el juicio y tortura en el pretorio y la crucifixión en el Monte Gólgota. Según su biógrafo y amigo, William Blanchard Jerold, se inclinó por pintar ese momento porque no ha sido reproducido prácticamente durante la Historia del Arte, tal y como le manifestó a Doré en una comida el Reverendo Frederick Hartford, canónigo de la abadía de Westminster, a quien había conocido en la Exposición Universal de 1867.
Hace multitud de bocetos de los distintos personajes, aunque al principio el cuadro era mucho más luminoso. Pero cuando se lo muestra a Frederick Hartford, éste se muestra decepcionado porque “el cielo debe estar cubierto; esa desgraciada jornada no pudo ser soleada”. Así que lo ensombrece progresivamente hasta que sólo existe iluminación en en Cristo en el centro de la escena.
La Virgen, fácilmente reconocible, es representada con colores blancos y azules según la tradición.

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Iglesia de St Sulpice, París (interior)

Interior de la Iglesia de St. Sulpice (París).

Conocida como la “Catedral de la Orilla Izquierda” (la de la orilla derecha es la de Nôtre Dame), sufrió todo tipo de vicisitudes desde su construcción. Paradójicamente, St Sulpice (San Sulpicio) fue un obispo de la ciudad de Bourges famoso por su piedad y su resistencia a la tiranía de los reyes merovingios. Durante la Revolución Francesa, debido al gnomon que tiene en el suelo, no sufrió tantos daños como otras iglesias de París, porque  fue consagrada a la Diosa Razón.
El pintor Eugène Delacroix ayudó a la restauración de la Iglesia en el siglo XIX, aunque su estado hoy no es muy bueno. De hecho, se pide ayuda para su restauración en carteles en la propia Iglesia.
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