Iglesia de los Santos Justo y Pastor (Cuenca de Campos)

Retablo Mayor Iglesia de los Santos Justo y Pastor Cuenca de Campos

Iglesia de los Santos Justo y Pastor, Retablo Mayor del Presbiterio y Artesonado. Cuenca de Campos. Valladolid. España.

Su cubrición se realiza con artesonados mudéjares, de lazo de diez, que constituyen el mejor ejemplo de los conservados en la provincia. La capilla mayor está cubierta con un excelente artesonado con labores de lacería, policromado y piñas con mocárabes.

(…)

Su retablo mayor fechable hacia 1580 y de diseño muy elegante consta de dos bancos y dos cuerpos. En su banco; relieves de San Juan Evangelista y San Marcos. En el primer cuerpo; esculturas de San Gregorio, San Justo y Pastor y San Agustín. En el segundo banco: relieves de los evangelistas Mateo y Jucas. En el segundo cuerpo: Esculturas de San Ambrosio, martirio de los santos titulares y San Jerónimo. En su ático, las figuras del Calvario. En su custodia junto con pequeñas esculturas de San Justo y Pastor, figura un relieve en la portezuela de Salvador. En su interior una magnífica pintura de la Sagrada Cena. El retablo se comenzó a dorar en 1597 por Santos del Val, pintor de Dueñas que lo dejó sin concluir hasta 1629, se hizo cargo de su pintura y estofado el pintor palentino Pedro de Roda.

 

Portada del Palacio del Marqués de Dos Aguas (Valencia)

Palacio del Marqués de Dos Aguas MNCAS Valencia

Portada del Palacio del Marqués de Dos Aguas, hoy Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias. Valencia.

en un lateral se abre la puerta principal, realizada en alabastro procedente de las canteras de Niñerola en Picassent (provincia de Valencia) -del entonces señorío de los Dos Aguas- por Ignacio Vergara sobre el diseño de Hipólito Rovira. Está presidida por la imagen de la Virgen del Rosario, obra de Francisco Molinelli, incrustada en un nicho que permite su apertura con una puerta corredera convexa desde donde descienden dos caudales de agua en alusión al título de los marqueses, con dos atlantes a los lados que simbolizan sendos ríos, todo con un resultado decorativo de desbordante voluptuosidad. Los aspectos relacionados con la iconología e iconografía de esta portada monumental han sido muy discutidos y diversos (…)

En esa época toda la fachada estaba decorada con frescos de Rovira, pero entre 1853 y 1867, cuando poseía el título Vicente Dasí Lluesma, el palacio sufrió una nueva remodelación, en la que desaparecieron las pinturas, que a la sazón estaban en mal estado debido a la humedad, siendo sustituidas por estucos en tonos grises y rosas imitando mármoles. Además, se realizaron también los balcones de sabor francés, con barandillas ondulantes sustituyendo a los anteriores en hierro.

Virgen con Niño, atribuida a Jerónimo Ordóñez

 

Virgen con Niño MBAC

Virgen con el Niño, atribuida al escultor cordobés Jerónimo Ordoñez. Finales siglo XVI. Museo de Bellas Artes de Córdoba.

De la explicación del propio museo:

La representación iconográfica de la Virgen portando en sus brazos al Niño hunde sus raíces en el arte bizantino, de donde lo heredaría el Occidente Católico para alcanzar gran profusión hasta la celebración del Concilio de Trento y la institucionalización del dogma de la Inmaculada Concepción por parte de la Iglesia, significarían su casi definitiva desaparición. En Andalucía tuvo gran éxito, siendo normalmente el Niño portador de algún atributo, como en esta ocasión en que la bola del mundo alude a su condición de Salvador. Se trata de una pieza concebida para ocupar el frente de una fachada, cuyo emplazamiento original se desconoce.

Perteneció la familia Romero de Torres y fue atribuida por Enrique al muy poco conocido escultor cordobés Jerónimo Ordóñez, vinculado a la familia Hernán Ruiz y con varias obras documentadas en la ciudad. Pasó al Museo en 1991, tras la adquisición de los bienes que la familia conservó en su vivienda, donde ocupaba un lugar preferente en el jardín presidiendo una fuente.

Altar del Trascoro (Catedral de Sigüenza)

Catedral de Sigüenza Altar del TRascoro

Altar del Trascoro. Catedral de Sigüenza. Guadalajara.

Entrando por la fachada principal lo primero que sorprende del templo es el conjunto monumental de estilo barroco de que consta el trascoro. Hasta el siglo XVII se encontraban adosados en su muro tres altares. En 1666 por deseo del obispo Andrés Bravo de Salamanca, encargó a Juan de Lobera y Pedro Miranda la realización del gran retablo barroco para colocar la imagen de Santa María de la Mayor, de quien era muy devoto el obispo.19

El altar está constituido por seis grandes columnas salomónicas de mármol negro traído desde Calatorao, otras cuatro columnas un poco más pequeñas son de mármol rojo de Cehegín y también se utilizó el mármol blanco de Fuentes de Jiloca. En una hornacina colocada en la parte central del retablo se encuentra situada la imagen de Santa María, patrona de Sigüenza.57

La escultura de Santa María, es una imagen románica del siglo XII, se cree que fue una ofrenda del obispo Bernardo de Agén, y era la imagen que le acompañaba en sus reconquistas por los territorios del obispado. Es de madera de ciprés policromada, lleva sobre su rodilla izquierda a su hijo Jesús y en su mano derecha sostiene una flor de lis. Por encontrarse muy deteriorada en el siglo XIV, fue reformada dándole un «aire gótico» y revestida con chapa de plata.Fue venerada en el primitivo retablo del altar mayor de la catedral, de donde le proviene el nombre popular de Santa María de la Mayor. Cuando se construyó el nuevo retablo para la capilla mayor, la imagen se trasladó a la iglesia de Santa María de los Huertos y en 1617 volvió a la catedral para ocupar un lugar en el retablo de la capilla de la Anunciación hasta el año 1673, en el que se trasladó definitivamente al altar del trascoro. Durante la guerra civil española, la imagen sufrió diversos daños que obligaron a una nueva restauración en 1974, en la que se retiraron las chapas de plata que cubría la madera policromada, dejándola como parece que tenía que ser su apariencia original.58

Anteriores posts sobre la Catedral de Sigüenza: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.

Púlpito de la Iglesia de San Sulpicio

Púlpito de San Sulpicio 1788

Púlpito de la Iglesia de San Sulpicio. París.

El púlpito de San Sulpicio fue ejecutado en 1788 a partir de los diseños de Charles De Wailly, y donado por el duque de Aiguillon du Plessis Richelieu, un sobrino-bisnieto del cardinal Richelieu, antiguo ministro de Luis XV y primer marguillier de la parroquia. Está hecho de madera de roble y de mármol, y está considerada como una obra maestra de ebanisteria y de equilibrio (descansa, de hecho, sobre las únicas escaleras laterales que la soportan). En 1791, monsieur de Pansemont (párroco) declaró su negativa a prestar el juramento de la Constitución Civil del Clero desde lo alto de ese púlpito, delante de los guardias nacionales y sus seguidores. El púlpito fue afortunadamente preservado por los revolucionarios que lo consideraron «útil». Sus dorados y pinturas han sido recientemente objeto de una cuidadosa restauración (2010).

El púlpito tiene muchos símbolos en las diferentes partes que lo componen:

  • dos estatuas en madera de tilo dorada (obra de Guesdon), la de la izquierda sostiene un cáliz (símbolo de la fe) y la de la derecha un ancla (símbolo de la esperanza);

  • cuatro bajorrelieves de bronce dorado de Edme Dumont, con animales que representan a los Evangelistas: un león (por san Marcos, cuyo Evangelio comienza con el ministerio de san Juan Bautista cuya palabra sonaba como el rugido de un león en el desierto), un toro (por san Lucas, cuyo Evangelio comienza con el anuncio de un hijo de Zacarías, un sacrificante en el templo), un ángel (o un hombre, por san Mateo, cuyo Evangelio comienza con la genealogía humana de Cristo) y un águila (que fija el Sol como san Juan fija a Dios en la persona humana y divina de Cristo).

  • Un caja de resonancia (abat-voix) de Edme Dumont coronada por un grupo (una mujer y niños) en madera dorada que representan a la caridad, que bajo el cielo está adornada con una paloma dorada con las alas extendidas, símbolo del Espíritu Santo rodeada de rayos luminosos.

El estado de esta iglesia, conocida como la “Catedral de la orilla izquierda”, de la que ya he hablado con anterioridad en el blog (1, 2, 3) y que es, sin duda, una de las más bonitas de París, se ha deteriorado mucho últimamente, debido a la falta de fondos para conservación destinados por los poderes públicos franceses, a pesar de la propaganda.