Las cabezas cortadas de la Galería de los Reyes de Notre Dame

estatuas notre dame en museo cluny

Las cabezas cortadas de las estatuas de la Galería de los Reyes de Notre Dame. Museo Cluny. París

Poco después de su apertura en plena Edad Media corrió la creencia entre la población de que, en realidad, la mayoría de aquellas estatuas representaban a los Reyes de Francia. Un error de interpretación que las convirtió en víctimas del fanatismo revolucionario cuando, en enero de 1793, se produjo la ejecución de Luis XVI. El Rey había sido condenado por la Convención Nacional, poco después de que su suerte quedara sellada al intentar acogerse a la protección de la Asamblea Legislativa y pedir ayuda a las potencias extranjeras.

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Tras su decapitación, las autoridades revolucionarias ordenaron la destrucción de todos los símbolos de la realeza. Obviamente, las estatuas de la famosa catedral parisina quedaron bajo el punto de mira y no tardaron en ser arrasadas por la vorágine vandálica en octubre del mismo año. Aquellas obras de arte representaban realmente a los reyes de Judá, ancestros de Cristo, y no a los reyes galos, como se pensaba. La confusión era difícil de aclarar si tenemos en cuenta que entre las esculturas destruidas y robadas se encontraban las 28 situadas en la conocía como Galería de Reyes.

Pero el cuidado que tuvieron con estas no fue precisamente modélico, a pesar de que procedieron «con cuidado de no dañar el resto del edificio». Primero fueron descoronadas, después decapitadas a golpe de maza representando la ejecución de Luis XVI en la guillotina y, por último, amontonadas en la plaza que da acceso a Notre Dame, donde permanecieron olvidadas hasta que fueron vendidas a un maestro de obras en 1796.

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Se supo más adelante que Jean-Baptiste Lakanal, hermano del célebre erudito y diputado de la Convención Joseph Lakanal, compró las estatuas y sus restos para enterrarlas en el terreno del palacio que se hizo construir en Chaussée d’Antin, más allá de los grandes bulevares de París y lejos de la famosa catedral que ayer se incendió. Este gesto que en principio puede parecer hostil contra lo que creían que representaban aquellas imágenes, sirvió en realidad para conservarlas.

Llevaban siglos adornando Notre Dame, pero ahora su paradero era todo un misterio al que nadie prestó atención. Tuvieron que pasar casi dos siglos para ser recuperadas por completo.

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Aparecieron una serie de mojones de caminos que rápidamente fueron identificadas como fragmentos de las estatuas, lo que permitió recuperar también parte de la decoración del edificio desvalijado en 1793. Esas piezas, reflejo de la magnífica decoración exterior de Notre Dame desde mediados del siglo XIII, constituyeron el primer conjunto estatuario del Museo Nacional de la Edad Media de París, cuando fue abierto en 1844.

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El casual hallazgo se produjo en 1977, cuando 21 de las cabezas que había sido decapitadas en tiempo de Napoleón fueron descubiertas en una casa particular de París. Aún conservaban las marcas de la violencia. Durante años estos fragmentos fueron estudiados por expertos hasta que fueron identificados como figuras del portal de Santa Ana, situado en la fachada occidental de la catedral. Las estatuas representaban a los reyes y reinas del Antiguo Testamento, así como de los diferentes apóstoles, y formaban parte de tallas alargada vestidas con ropas de largos pliegues esculpidos en el mármol.

Ahora, que se habla tanto de Notre Dame tras el incendio sufrido, no está de más recordar esta barbarie artística cometida en nombre de una supuesta diosa Razón. Destrozar el patrimonio histórico-artístico no sé dónde ni desde qué punto puede entenderse razonable, salvo desde el extremismo ideológico o religioso. No estaría de más reflexionar sobre ello.

Sobre el destrozo revolucionario de Notre Dame, ya hablamos anteriormente en este mismo blog.

(FR) L’histoire des têtes des Rois de Juda est raconté ici: Les sculptures de Nôtre-Dame de Paris: focus sur un chef d’oeuvre.

Afrodita agachada (Museo de Córdoba)

Afrodita Agachada Museo Córdoba

Afrodita Agachada (Museo Arqueológico de Córdoba). De la página del propio museo:

«La importancia de la Córdoba romana puede ejemplificarse en esta escultura de gran calidad. Es la única réplica romana de este tipo conocida en la Península Ibérica.

Esta copia romana de una obra de Doidalsas de Bitinia, realizada en mármol blanco griego de la isla de Paros, muestra a Afrodita desnuda y agachada. La diosa probablemente está recibiendo agua en la espalda durante el baño o mirando su reflejo en un estanque. Destaca por los volúmenes resaltados, cierta actitud de movimiento y efectos de claroscuro que enriquecen la composición. Gracias a algunas características estilísticas introducidas por el copista romano del original griego se puede establecer la fecha en que fue esculpida. Aunque el contexto arqueológico en que fue hallada no ofrece datos complementarios de interés, todo parece indicar que estaba originalmente destinada a decorar alguna construcción relacionada con el agua: unas termas o una fuente».

La carta abierta a Macron sobre Notre Dame

Por la importancia de la misma y, aunque no es el objeto de este blog la traducción de artículos extranjeros, se enlaza y se traduce la que han firmado más de 1170 conservadores, directores de museos y otras figuras relevantes del arte, de la conservación y de la restauración, no sólo de Francia, para pedir a Macron que se hagan las obras como merece un edificio de tal importancia:notre dame tras el incendio Continuar leyendo «La carta abierta a Macron sobre Notre Dame»

Batalla de Taillebourg por Delacroix

Batalla de Taillebourg por Delacroix Versalles

Batalla de Taillebourg. Delacroix. Salón de las Batallas. Palacio de Versalles.

La batalla de Taillebourg enfrentó a los Capetos Luis IX de Francia (San Luis) y su hermano Alfonso de Poitiers contra los rebeldes de Hugo X de Angulema y el rey Enrique III de Inglaterra.

La batalla se libró en el puente sobre el río Charente, un punto estratégico de vital importancia entre el Norte y el Sur de Francia y posteriormente en la ciudad de Saintes. A esta ciudad habían huido tanto Hugo X como Enrique III, hasta donde los persiguió el ejército francés. En dicha ciudad continuó la batalla, derrotando de nuevo al ejército inglés, ya sin líderes. Enrique III aún intentó un bloqueo en La Rochelle, pero también cayó en breve.

Bastante peor suerte tuvo Hugo X de Angulema: sus castillos de la zona de Poitevin fueron arrasados y sus bienes confiscados. Su hija Isabel fue dada en matrimonio a su archienemigo, Geoffrey de Rançon, señor de Gençay, que acabó reconstruyendo el castillo de su suegro con el dinero de la dote.

La batalla resultó en una decisiva victoria de Francia, no sólo por poner fin a la revuelta de la ciudad de Poitevin, sino porque determinó el status quo territorial entre Francia e Inglaterra.

En el cuadro, pintado por Delacroix en 1837, se muestra la carga de los caballeros franceses en todo su esplendor.

En el Louvre hay un borrador de un cuadro de este mismo tema, pero no parece tener mucho que ver.

Iglesia de San Francisco (Córdoba)

iglesia de san francisco córdoba

Iglesia de San Francisco y San Eulogio (Córdoba). Barroco.

También conocida como iglesia del Antiguo Monasterio de San Pedro el Real, perteneció, en origen, al convento franciscano de San Pedro el Real fundado en el siglo XIII y que desapareció en los procesos de desamortización del siglo XIX.

Se sabe que el día de San Pedro y San Pablo del año 1236 la ciudad de Córdoba se rindió a las tropas cristianas del rey Fernando III El Santo; y para conmemorar dicha fecha fundó dos conventos, el de San Pablo, que lo donó a los padres dominicos, y el de San Pedro, que tomó el sobrenombre del Real y que lo dirigieron los franciscanos hasta el momento de su desamortización.

Tras la desamortización, y al ser derribado parcialmente el claustro, se estableció en el convento una fábrica de tejidos; los materiales del convento sirvieron para la construcción del Café del Gran Capitán y los mármoles de la escalera para una casa de Écija.

Así, del antiguo monasterio de San Pedro el Real hoy sólo queda su iglesia y parte del claustro derruido y urbanizado en plaza por parte del Ayuntamiento en el año 1982 según proyecto de Carlos Luca de Tena y Alvear. Al Convento le precedía una plaza; un «Compás» que comprendía el terreno libre que quedaba alrededor del convento y que aún hoy se sigue llamando «compás de San Francisco».

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La amplia reforma que sufrió la iglesia en el siglo XVIII modificó su fisonomía medieval por otra barroca, por la cual sus muros interiores y bóvedas fueron completamente revocados y enlucidos, adornados con follaje de yeso y escayola, hojas, guirnaldas y molduras doradas.

Madame Sabatier

Madame Sabatier, busto en mármol, obra de Auguste Clésinger. Museo de Orsay. París.

El busto presenta a la cortesana francesa Apollonie Sabatier que fue su amante alrededor del momento en que realizó este busto y sirviéndole de modelo en otras obras. Hija ilegítima del Conde Louis Harmand d’Abancourt, este organizó su adopción por el sargento del Ejército André Savatier, que estaba acuartelado cerca de Mezières, donde vivían.

La familia emigró poco tiempo después a París donde Apollonie acabó cantando en la Ópera Garnier, momento en el que conoció al escultor de este busto y se convirtieron en amantes. No fue el único: también lo fue, posteriormente, de Baudelaire por ejemplo, siendo una de las mujeres que le inspiró para escribir Las flores del mal.

Posteriormente, mantuvo un salón en París famoso por reunir a artistas muy importantes del momento como Flaubert, Victor Hugo, Gustave Doré, Hector Berlioz, Edouard Manet o el propio autor del busto fotografiado, Auguste Clésinger.

Mientras, Clésinger fue tanto escultor como pintor. Casado con la hija de Georges Sand, Solange Dudevant, tuvieron una hija de nombre Jeanne, apodada Nini, que murió en 1855, poco tiempo después de la separación de sus padres.

Está enterrado en el cementerio Père Lachaise de París.

Altar Mayor de la Catedral de Córdoba

Altar Mayor de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Córdoba. España.

«Desde el crucero se puede observar el testero que cierra la nave, trazado por Juan de Ochoa entre los años 1597 y 1601. Concebido como un retablo, pares de columnas sobre resaltos dividen el cuerpo en calles, estructurándose los intercolumnios a modo de pequeñas portadas. En la calle central hay un lienzo de la Anunciación, atribuible a Juan de Alfaro, flanqueado por otros dos con San Pedro y San Pablo, siendo éstos obras anónimas de mediados del siglo XVI. Por encima de ellos se ven dos tallas de san Agustín y santo Tomás. El centro del segundo cuerpo muestra el escudo del mecenas de la obra, el obispo de Córdoba Juan de San Clemente y Torquemada, acompañado por lienzos de la Anunciación, la Inmaculada y la Aparición de la Virgen a San Felipe Neri. Todo este conjunto queda inscrito en un gran arco de medio punto, realizado por Hernán Ruiz «el Viejo», decorado con grutescos y esculturas de los Padres de la Iglesia con hornacinas que alojan figuras del Ángel y de la Virgen María.

El retablo mayor es una imponente obra marmórea realizada entre 1618 y 1628 y fue realizada con mármol procedente de Carcabuey. Fue trazada por Alonso Matías, que la dirigió hasta 1625, encargándose luego de la misma Juan de Aranda Salazar; el templete central quedó inconcluso hasta 1653, año en que fue terminado por Sebastián Vidal de acuerdo con los diseños y bocetos de su predecesor. La parte escultórica, realizada en 1626, se debió fundamentalmente a Pedro Freile de Guevara, colaborando también Matías Conrado y Juan Porras entre otros. El frontal de plata del altar se hizo en 1816 en los talleres Martínez de Madrid, por encargo del obispo Pedro Antonio Alcántara Trevilla.

El retablo mayor consta de banco, cuerpo tripartito de columnas estriadas y ático; la calle central aloja el templete manifestador y las laterales acogen sendos lienzos realizados en 1713 por Antonio Palomino, y representan a San Acisclo y a Santa Victoria, surmontados por frontones partidos con figuras alegóricas de la Religión y la Abundancia. La cornisa de separación tiene un frontón con figuras recostadas de la Fe y la Esperanza. El centro del ático lo ocupa el lienzo de la Asunción de la Virgen, flanqueado éste por los lienzos de San Pelagio y Santa Flora, coronados por frontoncillos donde se representan la Justicia y la Templanza. A la altura de las columnas figuran las imágenes de San Pedro y San Pablo.

Para mí, verlo en directo fue absolutamente sorprendente. Había visto repetidas fotos de la parte de mezquita que pervive aún, pero nunca me hubiera imaginado esta riqueza escultórica, pictórica y cromática en la parte católica.

Santa María de Wamba (Valladolid): Altar mayor

Santa María de Wamba Valladolid altar mayor

Santa María de Wamba se encuentra precisamente en el pueblo vallisoletano así llamado (se pronuncia “bamba”). Parece ser que fue fundada sobre otra anterior, visigoda, alrededor del año 928. Sin embargo, su crecimiento más importante se produce como consecuencia de la donación tanto de la iglesia como del monasterio que existía anejo a ella, a la Orden de San Juan de Jerusalén, también conocida, como de los Caballeros Hospitalarios. Dicha Orden se integró posteriormente en la de Malta, existiendo numerosas cruces de esta Orden en el edificio y en el mobiliario.

Es de características heterogéneas por la evolución del propio edificio a lo largo de los siglos.

Se trata de una iglesia de tres naves, la central más ancha y más alta, con tres tramos, crucero y tres ábsides cuadrados, inscrita en un rectángulo. Adosadas al lado del Evangelio hay dos salas, de las cuales la situada a los pies corresponde al baptisterio. Adosadas al lado de la Epístola están la sacristía y el atrio.

En su construcción se observan varios tipos de fábrica: la parte tardorrománica está compuesta de hiladas de sillares, mientras que la parte prerrománica está construida con ladrillos y mampostería de piedra.

De la iglesia mozárabe sólo se conserva la cabecera triple, el primer tramo de las naves y el muro norte completo, mientras que el resto fue sustituido y ampliado a finales del siglo XII, en que Santa María de Wamba pasó a depender de los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén.

La foto presenta el altar mayor con el arco de herradura propio de la construcción mozárabe del edificio.

Adán (Museo de Cluny)

Adán Notre Dame_museo Cluny

Adán, Siglo XIII, Museo Cluny, París. Procedente de Notre Dame.

Inicialmente situado en el reverso de la fachada sur del transepto de Notre Dame, este Adán, probablemente esculpido en el siglo XIII por Pierre de Montreuil, estaba acompañado de una Eva, hoy desaparecida. Retirado de la Catedral durante la Revolución Francesa, se exhibe en el Museo Cluny o de la Edad Media de París desde 1887. Se situaba, además, bajo un Cristo del Juicio Final rodeado de ángeles portando los instrumentos de la Pasión.

Su altura es de dos metros y su particularidad reside en que su autor se basó en modelos de la Antigüedad para su realización, por lo que sus características no son puramente medievales (postura, forma de la realización, etc.). Esta estatua de bulto redondo, realizada seguramente después de 1260, muestra cómo se había profundizado en el estudio anatómico del cuerpo humano y en las posibilidades del movimiento.

Desde su restauración (sus brazos y sus piernas habían sido cortadas en el siglo XIX), la fruta que probablemente tenía en las manos, ha sido sustituida por un gesto de bendición. La restauración de esta estatua fue realizada por el escultor Geoffroy, en 1888, teniendo en cuenta diversas obras del siglo XIV en los que se veía claramente su situación y la disposición de la estatua.

Más información aquí.

Pietá de Hippolyte Flandrin

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La Piedad reproducida se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Lyon y fue realizada en óleo sobre lienzo en 1842 por el pintor francés Hyppolite Flandrin.

Flandrin fue alumno de Ingres. Posteriormente viajó a Italia donde obtuvo el primer premio de pintura de Roma de 1832 con “Reconocimiento de Teseo por su padre”, para, posteriormente, visitar la Villa Médicis. En ese momento era fundamentalmente un pintor historicista para evolucionar hacia la pintura religiosa, donde se le puede considerar uno de los renovadores del género en el siglo XIX.

Es interesante hacer notar que, mientras que el Cristo recibe toda la luz, tumbado  en el sepulcro, la Virgen María queda en penumbra, sin que se puedan siquiera distinguir sus rasgos faciales.

Entre otras obras suyas, podemos señalar las pinturas de Saint-Séverine, Saint-German-des-Prés (recientemente restauradas) y Saint-Vicent de Paul de París.

(ENG)

The Pietá shown in this post is exhibited in the Musée des Beaux Arts de Lyon and was painted by hand in oil on canvas by the French Painter Hyppolite Flandrin.

Flandrin was a follower of Frech painter Ingres. He travelled afterwards to Italy where he won the first prize of painting in Rome of 1832 with «Reconnaisance of Teseo by his father» to travel then to visit Villa Medicis. He was, at that time, mainly a historicist painter that evolved to religious painting, subject in which he can be considered as on the reformers in the 19th century.

It’s interesting to note that, while the figure of the dead Christ receives all the light, as he lies in the tomb, the Virgin Mary remains in the dark, as the spectator is unable to even distinguish her facial features.

He also painted the frescoes at Saint-Séverine, Saint-German-des-Prés and Saint-Vincent de Paul de Paris.

Cristo bajando del pretorio, de Gustavo Doré (detalle)

Judas_detalle de Cristo bajando del pretorio Gustavo Doré

Judas Iscariote, detalle de Cristo bajando del pretorio, obra de Gustavo Doré, Museo de Bellas Artes de Nantes.

Es, sin duda, uno de los cuadros que más me ha impresionado, no sólo por la brillantez de su resolución (los colores, las expresiones, las telas, el dominio de la luz, etc.) y por el tamaño (482 × 722 centímetros), si no porque no entiendo cómo no es mucho más famoso. Pero impresiona aún más saber que es una réplica pintada por Doré tras haber pintado este mismo tema en otro cuadro que podemos denominar “original”, que es aún de mayores dimensiones (609 × 914 centímetros), que se expone en el Museo de arte moderno y contemporáneo de Estrasburgo.

El detalle que hoy os muestro es el correspondiente a Judas Iscariote, el traidor, que varía un poco entre el “original” y la réplica: en el primero, sólo tiene los ojos bajados, en esta versión parece tener miedo, su expresión está más clara que en el “original”.

Representa el momento descrito en Mateo 27, 31 y 32 (vía El Arte nos redime):

«Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.

«Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz.»

El cuadro entero está aquí, donde podéis apreciar a Simón de Cirene en la parte más baja del cuadro cargando ya con la cruz. Los detalles de Cristo y la Virgen María están aquí y aquí.

Ayuntamiento de Lyon: Fachada principal

ayuntamiento de lyon

Ayuntamiento de Lyon: Es, sin duda, uno de los edificios más imponentes de la ciudad. La plaza amplia en la que está situada y que comparte con el Museo de las Bellas Artes, hace que sea muy fácil retirarse para contemplarlo.

Su construcción duró 26 años, desde 1646 hasta 1672, por el arquitecto Simon Maupin. En 1674 un incendio destruyó este primer edificio. Jules Hardouin-Mansart y Robert de Cotte son responsables de elaborar nuevos planes y cambiar la fachada del Ayuntamiento. El 14 de julio de 1803, otro incendio se apodera del monumento, que se renovó bajo el Segundo Imperio.

 

Catedral de Ávila: Portada

Catedral de Ávila

Vista de la fachada principal: Catedral de Ávila.

Si algo me sorprendió desde la primera vez que la vi, fue su evidente carácter defensivo. No en vano su ábside forma parte de la muralla de la ciudad: es uno de sus cubos.

No se sabe con precisión cuando se inició la construcción de la catedral, habiendo dos teorías, una que defiende que Alvar García comenzó a construirla en el año 1091 sobre los restos de la iglesia de San Salvador, arruinada por los sucesivos ataques musulmanes, y que Alfonso VI de León recaudó el dinero necesario para edificarla.

No obstante, la mayoría de los historiadores otorgan al maestro Fruchel la autoría de la catedral y la fechan en el siglo XII, coincidiendo en la línea temporal de la repoblación castellana llevada a cabo por Raimundo de Borgoña. Se cree que Fruchel construyó la parte más antigua de la catedral, la correspondiente a la cabecera, mientras que el cuerpo de naves, las capillas adyacentes y el remate de las torres, serían fruto de las sucesivas obras entre los siglos XIII y XVI.

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Se trata de la primera catedral gótica de España, siendo la zona construida por Fruchel de estilo románico de transición al gótico. Posteriormente, distintos maestros continuaron y modificaron el plan de obras ya en estilo gótico pleno.

Del siglo XIII son el primer cuerpo de las torres y las naves y del XIV el segundo cuerpo de las torres (una de ellas inacabada), el claustro, las bóvedas y los arbotantes. Ya en el siglo XV se terminan todas las obras de la catedral y, en 1475, Juan Guas construye el reloj mecánico, además de trasladar la primitiva portada occidental al lado norte.