Artesonado Mudéjar de la Iglesia de San Vicente Martir Villar de Fallaves (Zamora)

Artesonado realizado en madera de pino, tallada y policromada. Se data entre 1545-1550. Su realización se atribuye a Tomás Milata. Hoy podemos verlo en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid (inventario CE 1010).
Armadura de tres paños, ochavada a los pies y con tribuna achaflanada. Decoración geométrica concebida como una red de artesones octogonales y cuadrados decorados con molduras y florones. El antepecho de la tribuna muestra un friso de mocárabes bajo el que se disponen, enmarcados en octógonos, bustos tallados con fondos policromados y cruces de Malta.

Iconografia: 

consta en el antepecho de la tribuna: Cruz de Malta; en hexágonos alargados: Ángeles; en artesones octogonales: Figura masculina; Figura femenina; Bustos encerrados por laureas.

Además contiene una inscripción en el tablero hexagonal del frente de la tribuna, en orla, izquierda, pintado:

RO RO RO RO RO

y en el tablero hexagonal del frente de la tribuna, en orla, derecha

RO RO RO ROLDAN.

Procede del templo parroquial dedicado a San Vicente Mártir de Villar de Fallaves (Zamora), adscrito a la Encomienda de Cerecinos dentro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Malta, y regido por un clérigo, prior de la Orden de San Juan; a uno de ellos, fray Alonso de Fallaves, fallecido en 1534 y enterrado en un arcosolio en su cabecera, se debe la renovación del templo en las primeras décadas del siglo XVI. De tres naves en ladrillo y tapial, al mecenazgo de fray Alonso se deben la edificación, en buena sillería, de la torre con remate piramidal, la portada lateral labrada en 1516 siguiendo modelos riosecanos y el ábside abovedado con crucería de gusto renacentista, al igual que el sepulcro del fundador.

En torno a 1960 se hundió el cuerpo de la iglesia, desde la mitad de las naves hasta la cabecera abovedada, salvándose del desastre tanto el interesante retablo mayor como la riquísima techumbre del coro catalogada por Gómez Moreno. La tribuna fue ofrecida en venta al Museo por un anticuario en 1962 y dado su interés histórico-artístico y la posibilidad de instalarla en alguna de las salas de exposición, el Ministerio decidió su adquisición por Orden Ministerial de 6 de abril del mismo año y su depósito en el museo.

(Fuente: Catálogo del Museo Nacional de Escultura)

Fresco de la Gloria o El Triunfo de la Monarquía Hispánica (El Escorial)

Fresco de la Escalera principal del Real Monasterio De San Lorenzo del Escorial. Obra de Juan Bautista Castello, apodado el Bergamasco y Luca Giordano. Madrid. España.

Lo más destacable de la Escalera no es su arquitectura, sino la decoración, sobre todo del techo, donde Juan Bautista Castello, el Bergamasco, repesentó una alegoría de la Casa de Austria. Desde Carlos V, y entroncando con una política ya iniciada por sus abuelos hispanos los Reyes Católicos, los monarcas españoles Habsburgo harán de la defensa de la Fe cristiana un eje esencial de su práctica política, y su anhelo de una monarquía universal y un imperio de dimensión planetaria tendrá como principal justificación la expansión y defensa de la Cristiandad. En recompensa a esta ambición los reyes y príncipes de este linaje serán representados en las artes plásticas una y otra vez en visiones celestiales que los mostraban al lado de Dios Padre, Cristo, la Trinidad, la Virgen u otros personajes divinos -así los pintaron desde Tiziano y el Greco en el siglo XVI hasta Rubens y Luca Giordano en el XVII-, y los programas iconográficos dispuestos en la decoración de palacios, templos y decorados efímeros que pusieron de relieve este pacto tácito entre Dios y la casa de Austria: una realeza legítima para un planeta católico.  
Consta de un tramo ascendente que, tras un amplio relleno, se divide en dos. Los frescos son de Tibaldi y de Luchetto, con escenas de la Vida de Cristo, que decoran sus muros; Lucas Jordán, en tiempos de Carlos II, pintó los frisos y la bóveda. En el primero representó la batalla, asedio y rendición de San Quintín, en los lados norte, sur y oeste, dejando el lado este reservado para la pintura de la fundación del monasterio. En la bóveda pintó la Gloria: en el centro aparece representada la Santísima Trinidad; a su derecha, La Virgen con un grupo de ángeles portando los emblemas de la pasión; y, más abajo, San Lorenzo intercediendo por los reyes de España; a la derecha arrodillados, Carlos V ofrece sus dos coronas y detrás Felipe II el globo, símbolo del Imperio español. Grupos de ángeles en atrevidos escorzos enmarcan la escena central y, en las esquinas, las Virtudes Teologales se disponen rodeadas de figuras alegóricas. Por último, destaca la escena en la que, desde un balcón, Carlos II contempla el cuadro central acompañado por su mujer y su madre.

Más información sobre este fresco absolutamente espectacular en Luca Giordano en la Basílica del Escorial. Fortuna crítica y recepción según Talavera, Santos y Palomino.