Monasterio de Santa María de Valldigna (Valencia): Cúpula del crucero de la Iglesia

En 1298 el rey Jaime II de Aragón manda fundar en el termino de Simat de Valldigna(Valencia) el Monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna.
Desde su construcción, se amplia en tres etapas, la primera de ellas en estilo gótico en el siglo XIV que corresponde a la zona del claustro, sigue ademas las formas del Císter; la renovación más destacada se realiza tras las destrucciones del terremoto de 1644, se sustituyen las dependencias ruinosas y realizan otras nuevas; por último en estilo barroco, siglos XVII y XVIII, se realiza el templo actual y la capilla de la Virgen de Gracia.
En esta última remodelación, la iglesia en la parte del crucero(que se destaca en planta) se remata con una cúpula apuntada en el interior. El exterior se recubre con tejas barnizadas en color verde, los arcos que la sustentan están recubiertos y ocultos. El interior de la cúpula se decora con pinturas de estilo churrigueresco, decoración en horror vacui (espacio completamente decorado) vegetal y angelotes. Se completa con yeserias imitando forma de hojarasca. En el centro de la cúpula lleva un floron como cierre y en las pechinas los escudos de la monarquía hispánica, el Císter y la de Valldigna.

La Torre de Hércules en La Coruña

Declarada Bien de Interés Cultural en 1931 y monumento Patrimonio de la Humanidad en 2009, la Torre de Hércules es el faro romano más antiguo del mundo y el único que continúa en funcionamiento. Está situada en la costa norte de la península coruñesa, en un cerro de unos 50 metros de altitud. Tiene una altura total de 57 metros, (de los que 34  corresponden a la construcción romana y 21 a la restauración del siglo XVIII). 

Construída con toda probabilidad en la segunda mitad del siglo I, por un arquitecto de Coimbra de nombre Gaio Sevio Lupo, su luz ha sido desde siempre un punto de referencia para los navegantes. El revestimiento exterior actual es del siglo XVIII, obra de Eustaquio Giannini.

La visión actual del exterior de la Torre no permite ver ningún resto romano, ya que estos se hallan en su interior.
Los muros romanos de la antigua Torre forman una planta cuadrada con una cruz inscrita en su interior, que articula cuatro cámaras abovedadas que inicialmente se comunicaban dos a dos. En altura, el núcleo de la Torre se divide en tres pisos. El último y más alto estaba coronado con una cúpula donde se encendía el fuego. La comunicación entre los pisos era exterior, posiblemente a través de una rampa o escalera que ascendía rodeando el cuerpo de la Torre. La creencia popular asegura que por esta rampa podían subir carros que transportaban el combustible para el faro.

Lo que contemplamos en la actualidad corresponde a la restauración llevada a cabo por Eustaquio Giannini en el siglo XVIII, presentando un marcado estilo Neoclásico. Giannini reviste la antigua Torre con un “forro” hecho en sillares de granito, lo que le proporciona mayor volumen. Redistribuye las ventanas y puertas, y construye una escalera interior de piedra. Finalmente desmontó la cúpula y en su lugar elevó un edifcio de cuerpo octogonal en el que alojó el faro.
Una banda diagonal recorre actualmente la Torre de Hércules en recuerdo de la primitiva rampa.

En la actualidad el acceso a la Torre permite apreciar las últimas excavaciones llevadas a cabo. Desde su base y tras subir sus 234 escalones, se llega al mirador desde donde se contempla una espectacular vista de La Coruña. A lo lejos las rías de Sada y Betanzos, Ares y Ferrol y hacia el oeste, las islas Sisargas frente a Malpica.

La foto que corona el post fue realizada en un día nublado del septiembre pasado.
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Esclavo moribundo, Miguel Ángel

Esclavo moribundo. Miguel Ángel. Museo del Louvre. París.

Empezó esta escultura Miguel Ángel, después de la realización de la pintura para la bóveda de la Capilla Sixtina. Estaba destinada para formar parte del grupo escultórico de la tumba del papa Julio II, que había de colocarse en la parte inferior del monumento. 

Es de una belleza formal y espiritual, presenta un claro contrapposto, se expresa en un abandonamiento como de cansancio total, comparada con esculturas helenísticas del último periodo y con una clara influencia del Laocoonte y sus hijos, también, según el historiador Tolnay, con un san Sebastián de Antonio Rossellino. Vasari interpreta las esculturas de los esclavos con una iconografía de las provincias sometidas por Julio II al poder de la iglesia y Ascanio Condivi con un significado de las artes liberales, dándole al Esclavo moribundo la alegoría de la pintura por la mona que tiene a sus pies.