Palacio de los Condes de Gómara, Soria

Joya de la arquitectura civil de Soria, este bello palacio renacentista fue construido entre 1577 y 1592, y es en la actualidad sede de la Audiencia Provincial. 

El Palacio fue levantado por Francisco López de Ríos y Salcedo, Alférez Mayor de Castilla con Felipe II, entre 1577 y 1592. Esta familia eran ya por entonces señores de las tierras de Almenar y llegarían a obtener el Condado de Gómara en 1690. El título de “Condes de Gómara” le fue concedido a Luis de Salcedo y Arbizu, uno de los miembros de esta familia noble en 1692 por el Rey Carlos II, el último de los Austrias. A partir de entonces el edificio se conoció con ese nombre.

En su enorme fachada destaca su portada donde dos maceros sostienen el escudo de la familia López de Ríos y Salcedo, entonces señores de Almenar y que posteriormente obtendrían el Condado de Gómara. A la izquierda se disponen balconadas coronadas por frontones herrerianos mientras la parte derecha del edificio muestra una galería corrida con 12 columnas toscanas, en tanto que las 24 del piso superior son jónicas. En el extremo, con planta cuadrada y grandes vanos, se levanta una robusta y armónica torre coronada con acróteras. El interior del palacio conserva un patio, típicamente castellano, que articula el resto de las estancias.

Algunos autores como Nicolás Rabal sostienen que la fachada no forma un conjunto regular, porque no es más que la mitad u octava parte de lo que se pensaba construir, y sin embargo su base y frente miden 109 metros de longitud. Según el mismo historiador en el proyecto estaba previsto el derribo del palacio viejo.

Sin embargo, dadas las amplias proporciones de la majestuosa fachada en la que la puerta principal está centrada, ofrece algunas dudas sobre si la obra no se llegó a culminar. Molduras y frontones adornan los dinteles de rasgados balcones, y una cornisa interrumpida por cabezas salientes de leones que vierten por la boca el agua de las lluvias, corona el edificio sustituyendo al canalón. 

Su monumental portada con motivos heráldicos, incluye el torso de una mujer asomada a una ventana, que ha dado pie a curiosas interpretaciones, como que es en realidad el retrato de la condesa, esculpida como venganza de su marido por el supuesto gusto de ella por las rondas.

San Miguel combatiendo al dragón

Emmanuel Fremiet.Museo de Orsay. París. Hacia 1897.

En 1894, Fremiet fue elegido para realizar la estatua que tenía que coronar la aguja de la abadía del Mont-Saint-Michel. Por aquel entonces era un escultor famoso desde la colocación de su Juana de Arco en la plaza de las Pirámides de París en 1874 (1). Con ésta, fundó un nuevo realismo, mostrando una voluntad de describir con la mayor minucia, en la que el sentido de la precisión se combina con una verdadera búsqueda arqueológica. Al esquema casi barroco que procede de Rafael, prefiere la severa iconografía de la Edad Media. Frémiet elabora de este modo un arte didáctico y que rechaza el “Patos”, animado por la doble pasión por la historia y la ciencia.

Fue primero bajo la forma de una estatuilla destinada a la reproducción comercial que creó su San Miguel, en 1879. Hecho raro, dicha obra de 50 centímetros es la que fue elegida para ser ampliada a 2,20 metros de altura. Podemos prácticamente decir que el arquitecto la seleccionó a partir de catálogo. Esta práctica que permitía controlar de antemano el partido estético del artista, combinado con el “realismo histórico” de Fremiet, era particularmente acorde con la nueva visión de los monumentos históricos de Viollet-Le-Duc y de sus émulos, para la búsqueda de reconstituciones arquitectónicas.  

La estatua se distingue de la producción de Fremiet por el dinamismo de su silueta, que conviene imaginarse dorada en la versión del Mont-Saint-Michel y animada por juegos de luces al aire libre. Está realizada en cobre repujado: las placas de cobre son martilladas en taller, luego montadas encima de un armazón y ensambladas con remaches. Se obtienen de este modo obras relativamente ligeras: De lo contrario alzar un bronce en la cumbre de la aguja hubiera resultado une empresa insensata, debido al peso. Encargada de la ejecución, la casa Monduit produjo dos ejemplares más, uno para el campanario de la iglesia Saint-Michel de los Batignolles de París, y el otro para su sala de exposiciones: el ejemplar del museo de Orsay.

(1) Santa Juana de Arco de Frémiet.