Catedral románica de Villeneuve-lès-Magelone / Romanesque Cathedral of Villeneuve-lés-Magelone (Montpellier)

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Tras la caída del imperio romano y la conquista de los visigodos, se estableció un obispado en la península. Los sarracenos y los francos se disputaron esta tierra durante los siglos siguientes. La catedral renació en el siglo XII a instancias del obispo Arnaud, que mandó construir una muralla fortificada y un puente hasta Villeneuve-lès-Maguelone. La catedral, propiedad de la Iglesia romana, en diversas ocasiones sirvió de asilo a los pontífices que huían de Roma y de Italia. En 1536, la sede episcopal se trasladó a Montpellier.  

Fue un lugar de acogida para las tropas protestantes. En 1632, Richelieu recibió del rey la orden de destruir la fortaleza medieval, “con el fin que los graciosos no puedan valerse de este lugar para perturbar el orden público”. Se transmitió la recomendación de no “afectar a la iglesia y a la vivienda de dicho palacio”.  

Tras el desmantelamiento de las fortificaciones y la destrucción de las torres, solo quedan en pie la catedral mutilada y una modesta casa en la que el sacerdote oficia el servicio religioso. Los últimos fragmentos de los muros y sillares procedentes de las demoliciones sirvieron para la construcción de las paredes del canal del Ródano en Sète.

(ENG)

After the fall of the Roman Empire and the Visigoth’s conquest, a Catholic Diocese was stablished in the Peninsula. The Saracens and the Franks disputed the land during the next centuries. The cathedral reborn in the 12th century under the auspices of the bishop Arnaud, who commanded the construction of the forfied walls and a bridge till Villeneuve-les-Maguelone. The cathedral, property of the Roman Catholic Church, was used several times as refuge by the pontiffs who fled Rome and Italy. In 1536, the Diocese was moved to Montpellier.

It was used as shelter by the Protestant armies. En 1632, Richelieu was commanded to destroy the medieval fortress, «to prevent those jokers from using that place to disrupt the public order». He was also ordered to transmit the recommendation «not to impact the church and the house of thar palace».

After the dismatlement of the fortresses and the destruction of the towers, only the maimed cathedral and a modest house remain afoot. The last pieces of the walls and the ashlar stones were used for the construction of the canal of the Rhône in Sète.